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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

Hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles

Como en Abril el campo, que tiembla de pasión;

 

bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión...

 

                                                    Canción de la vida profunda de  Porfirio Barba Jacob

 

 

Porfirio Barba-Jacob transido y compungido en su realidad


                                                                       Por efer arocha

 

 Porfirio Barba Jacob3

 

 

 

  PROLEGOMENOS

   

El trabajo que hemos hecho sobre la obra y la persona de Porfirio Barba-Jacob, por necesidades metodológicas, se sumerge de manera forzosa en varias direcciones, dado que el siglo XIX es un lapso de formación y consolidación de los diferentes Estados que constituyen hoy América Latina. Colombia, primera patria del poeta, se debate en un complejo mundo de contradicciones, entre los cuales se encuentra la necesidad de forjar sus nuevos valores culturales y estéticos para crear una fisonomía propia, mediante el hecho de inventarse, como lo dicen el historiador mexicano, Edmundo O’Gorman y el esteta peruano Juan Acha(1), en la búsqueda del camino hacia una cultura nacional. La obra de Porfirio Barba-Jacob es una parte de esa realidad y su continuación, hasta hoy todavía reversada por las convulsiones sociales.

    En el siglo XIX Colombia se independiza de España mediante la crítica de las armas. Instaura una República e inicia un proceso de transformaciones que eran indispensables para consolidarse como un verdadero Estado independiente. Su principal necesidad material consistía en pasar de una economía meramente agrícola a una economía de tipo industrial. Dos enfoques políticos entran en competencia para imponerse: los centralistas que consideraban que el Estado debía corresponder a un solo cuerpo administrativo, y los federalistas que eran del criterio que las administraciones debían ser regionales. Como no se logró un acuerdo, la naciente República se sumió en sucesivas guerras civiles, las que aún no terminan hoy. En una de estas guerras, Porfirio Barba-Jacob fue soldado y oficial. En el seno de esta realidad no había espacio para la creación de las instituciones que exigían el arte y la cultura para una sociedad, ahora libre.

La realidad del movimiento social hace que la poesía continúe enmarcada dentro de los parámetros del modelo colonial. En el ciclo de la emancipación se funden literatura e intereses políticos, la poesía enaltece mediante su carácter épico, los valores militares y patrióticos. José Fernández Madrid, poeta cartagenero, escribió con motivo del desaparecimiento de Atanasio Girardot, un poema titulado Oda a la muerte de Girardot, otro dedicado a Simón Bolívar,Canción al padre de Colombia, además de Oda a los libertadores de Venezuela(2). Trabajando esta misma temática encontramos a Luis Vargas Tejada y a José Joaquín Ortiz; este último escribió un extenso poema a la bandera, dividido en tres partes: la bandera del combate, el triunfo y la paz.

La poesía de la Colonia en Colombia, fue un modelo que poetizaba la naturaleza mediante lo pastoril y bucólico de las zonas campesinas. En las ciudades exalta lo religioso, las virtudes de la moral cristiana y el sentido de lo crístico. A partir de 1838, el movimiento romántico que viaja por el mundo, hace su presencia en el país, alcanzando su máximo apogeo en 1860, cuando Tomás Cipriano de Mosquera establece una nueva constitución, con valores que corresponden a una administración moderna, como fueron los principios de concepción de Estado laico, Cuerpos legislativo y judicial. Igualmente se establecieron elecciones cada dos años.

El poema criollo que se caracterizaba por una rigidez temática y usando un molde inamovible sustentado en el soneto, rápidamente fue modificado por la corriente romántica, que en Colombia se manifestó en dar libertad a los sentimientos, liberar las imágenes, lograr mayor intensidad en el verso. Mediante su vivacidad dio espacio a lo nacional y con ello a lo heroíco, adicionando otros elementos modificó completamente la creación poética antecesora. Es sobre este terreno que echó una de sus primeras raíces el poema de Barba-Jacob.

La poesía romántica estaba representada en poetas como Gregorio Gutiérrez González, Diego Fallón, Rafael Pombo, Epifanio Mejía, Rivas Groot, Joaquín González Camargo, José Caycedo Rojas y muchos otros. José Manuel Marroquín se destaca en este grupo porque es el autor de La Perrilla, poema de veintitrés estrofas, de cuatro versos octasílabos, texto obligatorio para el conocimiento de la poesía del siglo XIX en Colombia.

La poesía que a su vez es un producto social histórico, y como tal, no se margina de los cambios y convulsiones sociales, produjo un movimiento poético de tinte popular, a causa de las transformaciones sociales antes analizadas y a la ruptura entre el criollismo y el poema modernista. Esta manifestación poética ha sido hasta ahora ignorada por la crítica colombiana. Algunos especialistas la mencionan sólo para desdeñarla por la razón de que era la receptora del pesimismo de su tiempo, debido a que sus adeptos terrminaban suicidándose. Fueron numerosos los casos de suicidio en el Salto del Tequendama. Allí cada suicida antes de lanzarse al abismo, leía su poema preferido de esta corriente, que en la poesía colombiana se le conoce con el término despectivo de “poetas llorones”.

Sólo un poeta cuyas obras marcaron todo el siglo XX, en la poesía nacional, retomó la vertiente pesismista para incorporarla en sus poemas en la categoría de lo tanático. El fue Julio Flórez, poeta romántico y simbolista, que es considerado entre los grandes de la poesía colombiana y uno de los preferidos de Porfirio Barba-Jacob, en las lecturas de sus tiempos juveniles.

Dos revistas preparan el advenimiento del modernismo en Colombia. En 1859 sale a la luz en Bogotá, El Mosaico, publicación que es un espacio para la literatura, ciencia y música(3). En Medellín, capital de Departamento de Antioquia, al que pertenece el Municipio de Santa Rosa de Osos, lugar de nacimiento de Porfirio Barba-Jacob, la publicación más sobresaliente fue la revista Oasis que agrupaba a los escritores y poetas antioqueños. El paso del romanticismo al modernismo que los historiadores de la literatura colombiana consideran que terminó entre 1880 y 1890, se le califica como etapa de transición, período en el que nació el poeta. Una parte de la poesía de esa época, presenta una característica de retorno a las fuentes coloniales, porque cae en un costumbrismo que destaca la descripción de lo cotidiano, satiriza y hace uso de lo burlesco y de lo moral. Ricardo Carrasquilla, hace un poema a las fiestas de los toros en Bogotá. Ricardo Silva, padre de José Asunción Silva, relata un cuadro costumbrista en el poema El niño Agapito. Roberto Mac-Douall, considerado uno de los clásicos del romanticismo colombiano, crea un poema que su título lo dice todo, porque es una descripción de lo que sucedió en la fiesta del día del casamiento de su hermana, A mi hermana Elena en el día de su matrimonio.

El romanticismo colombiano se encontraba en completa declinación cuando llegaron desde París, el simbolismo y el parnasianismo, frescos por su olor a tinta y sin ninguna alteración. Los escritores colombianos recibían solamente con el retardo que necesitaba el barco para atravesar el océano, folletos, periódicos, revistas y libros. El francés era la lengua obligada de los intelectuales. Fueron corrientes los libros de Stéphane Mallarmé, de Théodore de Banville, de Paul Verlaine, entre muchos. Los poemas Ophélie y Credo In Unam, de un joven desconocido llamado Arthur Rimbaud, rechazados por un miembro del comité de selección de la revista Parnasse Contemporain, Charles Leconte de Lisle(4), circularon en Bogotá como una curiosidad poética, y luego pasaron al olvido.

En esta atmósfera intensa en la capital, y menos acentuada en la provincia, hace sus lecturas de joven, y escribe sus primeros poemas Porfirio Barba-Jacob. En torno de su vida y la compilación totalmente inédita de su obra periodística, dedicamos la segunda parte de nuestro trabajo, y la primera a su obra poética.

La mayor parte de su escritura en relación con la prensa, se perdió, a causa de los avatares políticos de la revolución mexicana y las tragedias de los golpes militares, insurrecciones y revoluciones, por los países en que anduvo el poeta. Convulsiones que en sus desvastamientos tenían como blanco estratégico los medios de prensa. Por esto, los medios escritos estaban entre los primeros que se incendiaban, hecho que convirtió en cenizas gran parte de la prosa periodística de Barba-Jacob. Es de lamentar la pérdida de una revista dedicada a la cultura y sus escritos en el célebre periódico Churubusco.

La segunda parte de esta investigación se orientó siguiendo las fuentes de sus biografías, documentos en archivos oficiales y en colecciones privadas. Un trabajo de campo ha sido necesario para establecer pruebas en los distintos lugares en que vivió y realizó su obra, tanto poética como periodística. Los resultados de nuestra búsqueda revelan un personaje totalmente atípico, dentro de los parámetros de su tiempo. Su actuar profesional, su conducta en el ámbito de la literatura y en lo social, rompen los esquemas de comportamiento orientado por lo razonable y lo lógico, dando lugar a ser calificado de marginal y demoníaco.

El anterior material modela a un Barba-Jacob como un personaje que produce rechazo o simpatía, pero que no deja indiferente. En él todo es anormal y complejo. Esta fue nuestra gran dificultad porque no sabíamos en qué momento nos encontrábamos, si en la leyenda, en el mito o en la realidad. Bástenos con señalar una de esas situaciones totalmente incomprensibles por lo paradójico. El alcalde de Santa Rosa de Osos lo persigue como infractor de la moral pública, por escribir la novela titulada, Virginia. Ordena su incautación y multa a su autor con una elevada suma de dinero, so pena de ser encarcelarlo en caso de no pago. El cura párroco del pueblo lo excomulga, por infringir las leyes de dios, hecho que en las condiciones de la época resultaba peor que ser condenado a muerte, porque la zona no es religiosa, sino ultra católica, y con ello se corre el riesgo de ser agredido físicamente por cualquier fanático. En este contexto el gobernador del Departamento de Antioquia lo nombra director de la Escuela de Varones de Santa Rosa de Osos, para reemplazar a Abraham Rojas. En Colombia aún hoy, el poder del cura párroco es enorme, y el alcalde era y es la primera autoridad municipal en representación del Estado. En aquel entonces lo nombraba el gobernador, hoy es elegido por elección popular. Consideramos que una de esas tres situaciones no correspondía a la realidad. Las dos primeras, son hechos establecidos. Recurrimos a los archivos históricos del Departamento de Antioquia, y efectivamente el 3 de julio de 1905, el gobernador dictó el Decreto número 580, donde se nombra al poeta como director de la Escuela citada. A este mismo documento, se refiere Jaime Tobón Baena en un ensayo que tiene como título “Porfirio Barba-Jacob lleva el magisterio en el alma y en la sangre”, el cual ha sido publicado en la revista N°3 dedicada al centenario del poeta(5). Aún incrédulos, pensamos que lo habían podido nombrar, pero que no había tomado posesión de su cargo. No sólo comprobamos que había asumido el puesto de director, sino que usaba el mismo vestido de color negro todo el tiempo para dar clases y para llevar a los alumnos a la misa dominical, despertando la curiosidad de los estudiantes, porque era el único feligrés que no comulgaba entre los asistentes ni seguía el desarrollo del rito religioso.

  Barba-Jacob tiene una imagen de vagabundo, de transgresor, pero detrás de ésta se oculta otra cara, la del educador. Lo encontramos como profesor universitario, como promotor y cofundador de centros de educación superior, como en el caso de la Universidad de Guadalajara, en México, que además de cofundador, fue su director por un tiempo. En Guatemala es uno de los fundadores de la Universidad Popular de Guatemala, y uno de sus profesores. En el área de la cultura, promueve simposios, seminarios, conferencias; en esto último fue un conferencista que adquirió notoriedad. Además organiza tertulias, exposiciones de pintura, recitales, conciertos, destacándose como promotor en los campos mencionados. Fundador y director de numerosas revistas culturales y artísticas. En su condición de periodista fundó varios diarios. La mayoría de ellos de gran tiraje, verdaderas empresas de la palabra periodística. Algunos existen actualmente, como es El Imparcial de Guatemala y Ultimas Noticias del Excélsior de México, empresas de desenlace trágico. El Excélsior es el responsable de la miseria en que murió el poeta. En una carta del 23 de septiembre de 1940, dirigida a su amigo Juan B. Jaramillo Meza, Barba-Jacob lamentándose de su vida miserable, cuando ya no estaba en condiciones de trabajar a causa de su enfermedad, le comenta que fue despedido del vespertino, sin la más mínima consideración. A continuación transcribimos un aparte donde él hace alusión a lo referido: (6)

Toda esta ctividad se encuentra tratada en la segunda parte. Como se puede colegir, Barba-Jacob fue un agente de progreso en los planos materiales e intelectuales, para los distintos territorios que lo acogieron. En este contexto de educador, aparece la ironía de los hechos tozudos de la vida dura. Barba-Jacob, apenas sí, hizo la escuela primaria, e intentó la secundaria, las carencias económicas lo privaron de estudios propios de la educación formal. En un pasaje de la “Divina tragedia”, que es su testamento literario, anota rasgos de esta realidad: (7)

Lo que Barba-Jacob llamó sus estudios clásicos, es esa gran universidad que es la vida, la cual le deparó una autoformación que debió ser muy sólida, porque en su función de educador surge un interrogante, ¿cómo pudo el poeta salvar el obstáculo para ejercer el magisterio a nivel superior en un medio de pensamiento latino, donde el aval del saber debe estar precedido por el certificado de aptitud que son los diplomas? Eran los tiempos en que la universidad aseguraba el ascenso en la escala social, y sus certificados garantizaban el ejercicio de una profesión rentable, digna y feliz. Por ello, los exégetas del Ministerio de Educación Nacional de Latinoamérica, no se apartaban ni un milímetro de la norma.

 

 

Cancion de la vida profunda

                                                Original del poema Canción de la vida profunda

                                                                Documento de de Miguel Ángel Benítez

 

Comprobamos que Barba-Jacob era un lector voraz, en cada sitio dejaba arrumas de libros leídos que eran verdaderas bibliotecas, los cuales quedaban abandonados por lo abrupto de su partida. En México llegó a acumular una biblioteca cercana a los diez mil volúmenes, que perdió cuando el general Plutarco Elías Calles, quien fuera criticado por Barba-Jacob, desde las columnas de la prensa mexicana, por los manejos indebidos en sus funciones ministeriales, en represalia lo expulsó brutalmente de México, sin permitirle llevar sus objetos personales, y ni siquiera despedirse de sus amigos. Barba-Jacob se lamentó durante muchos años de la pérdida de sus preciosos libros.

Por su trabajo como periodista siempre era un perseguido por aquéllos que fueron objeto de sus críticas. Encubiertamente descriminado y hostigado por algunos de sus colegas profesionales por celo en el oficio. Los partidos y los grupos políticos se convertían en sus adversarios cuando su palabra periodística no estaba a su servicio, o recibían sus ácidas y corrosivas críticas. En su trabajo profesional fue un denodado partidario de las libertades públicas, ciudadanas y de la democracia. Por ello, los dictadores latinoamericanos le impedían entrar a los países donde gobernaban, empezando por Juan Vicente Gómez, dictador venezolano. Por el mismo motivo fue encarcelado y también fue expulsado de Honduras, Guatemala y Perú, conminado a abadonar el país por Gerardo Machado, dictador cubano, y por otros de la misma estirpe en Centroamérica. A causa de esta situación tuvo que enfrentar periodos de absoluta pobreza, donde las calamidades fueron una dominante. En el campo internacional escribió muchos editoriales en el vespertino Ultimas Noticias del Excélsior de México, denominados “Perifonemas”, que le valieron un notable prestigio de analista de la política internacional. Fue un firme defensor del derecho de asilo; en este sentido defendió a León Trotsky para que entrara y permaneciera en México, lo mismo que a los cientos de judíos que huían de Europa por las persecusiones del nazismo y el facismo. De la misma manera mostró sus simpatías por los republicanos en la Guerra Civil Española, por Léon Blum a la cabeza del Frente Popular francés. Criticó a Benito Mussolini y a Adolfo Hitler en la Segunda Guerra Mundial, y en ese orden analizó todos los hechos más sobresalientes del conflicto bélico hasta mediados de 1940, porque a causa de su enfermedad la prensa prescindió de sus servicios profesionales. Murió a principios de 1942. Lo anterior está tratado en la segunda parte.

A su obra poética le hemos dedicado la totalidad de la primera parte. Ella refleja una parte de su vida porque muchos de sus poemas son condensaciones autobiográficas en verso. El fue un contestatario del orden imperante. Un transgresor de la norma social y jurídica. Un atormentado del medio en que vivió porque nunca se encontró con esa armonía que liga el sentir con el vivir. Su primera forma de romanticismo fue una actitud frente a la vida, que se convirtió en la fragua que cardó la palabra poética de sus versos, los que contienen una imagen tremenda por sus significantes humanos. Andrés Holguín, intelectual colombiano, ha sido el primero en abordar la actitud romántica de la vida, como lo real empírico en la existencia del poeta, en su análisis, Barba-Jacob y el romanticismo (8). Su romanticismo es primero y ante todo, un producto de la experiencia cotidiana y no el derivado de su lirismo versificador. En el poema de Barba-Jacob está el sentimiento poético como consecuencia de la experiencia más profunda del mundo de su interioridad.

El concepto de romanticismo en la obra de Barba-Jacob, se enmarca en el plano de lo regional latinoamericano, que es diferente del concepto, de lo que en Europa se entiende por romanticismo. Basta con señalar sólo un aspecto. El romanticismo europeo tiene sus cimientos sobre la cultura clásica, cultura que es completamente inexistente en Latinoamérica por razones de tiempo y espacio histórico. En el verso de Barba-Jacob el carácter predominante de su sentido romántico, se encuentra en la oposición entre sentimiento y razón, y no entre sensibilidad y libertad. Consideramos que éstos son dos polos guiadores para la comprensión de su obra.

La presencia romántica en la obra de Barba-Jacob la tomó de dos vertientes. La europea a través del movimiento alemán, inglés y muy particularmente de la tendencia francesa. En lo nacional de los mosaiquistas, y también de Guillermo León Valencia y Julio Flórez, a quienes el poeta consideró como sus primeros maestros.

El movimiento poético que demenuzó plenamente, a través del verso Barba-Jacob, fue el simbolismo; empezando por el Manifiesto de Moréas, el cual era una de las lecturas obligatorias de los escritores colombianos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

El elemento simbólico se encuentra en el verso de Barba-Jacob mediante la simbología de las étnias africanas trasplantadas al Caribe, Centroamérica y a la parte norte de América del Sur, por medio del sincretismo del hechizo a través de los ritos mágicos, sobre todo en el vudú. Pero donde verdaderamente se siente el peso de la poética simbólica, es en el hecho de que logra la libertad para el poeta de versificarse asimismo en cualquier sentido, en su condición de unidad. Porfirio Barba-Jacob hizo suya esta divisa incorporándola a su texto literario, el cual es palpable en el conjunto de su obra. La cúspide del enfoque se encuentra en uno de sus poemas de mayor popularidad, dedicado a las intrinsidades humanas, Canción de la vida profunda (9). Transcribimos dos estrofas:

El poema que es una individualización del mundo interior versificando los estados de ánimo, se reencuentra con cada lector, en su experiencia personal, en razón de que el verso es práctica individualizada de la voz poética, que es individualizante e individualizadora en las vivencias de los distintos lectores.

En cuanto a la poética latinoamericana modernista, la obra de este autor se encuentra ligada al modernismo de los demás poetas que fueron sus contemporáneos, y al igual que él gestores y constructores de dicho movimiento. Movimiento que se enmarca en la necesidad apremiante e impostergable de Latinoamérica, constituida en Repúblicas independientes y libres, con una herencia literaria común, atada por diferentes lazos a España, monarquía colonialista, y ligada también a Repúblicas colonizadoras europeas. El modernismo latinoamericano se inventa a sí mismo, por esa necesidad que tienen estos pueblos de cerrar y sellar en un acto original del arte que les permita establecer una diferencia con el arte dominante y dominador. Necesidad que fue el andamiaje sobre el cual nació el modernismo, tal como se reinventó la pintura, la más auténtica de Latinoamérica, el muralismo mexicano. 

Los contenidos modernistas, en la obra de Pofirio Barba-Jacob, son negados o afirmados por quienes dedican espacios a comentar sus versos, pero ni unos, ni otros, se han detenido a bucear sus textos y a demostrar sus afirmaciones o negaciones. La adversidad de su azarosa existencia, se hace extensiva a su obra poética, y nuevamente lo paradójico cobra presencia. Barba-Jacob conoció a los hermanos Max y Pedro Henríquez Ureña, en Monterrey, en la época que eran jóvenes como él. Los promovió y los publicó en los medios de prensa. Los animó y los impulsó por el camino de la literatura, y en reciprocidad a este gesto, el autor del libro Breve historia del modernismo, obra sólida y famosa sobre el tema, y con el correr del tiempo faro y abrevadero de críticos y especialistas, apenas sí lo menciona en tres líneas, para decir que su modernismo está en un segundo plano, y destaca más la importancia de sus seudónimos, al lado de Gregorio Castañeda Aragón, Miguel Rasch, Eduardo Castillo, Leopoldo de la Rosa y José Eustasio Rivera. Sobre este último, emite un juicio brevísimo de penetrante agudeza.

La opinión de Henríquez Ureña, fue un plomo que lo hundió y lo oscureció durante más de medio siglo para los ojos de los entendidos del modernismo. En cambio, han trabajado para él, la memoria de su vida atormentada y trágica de errabundo. Cada uno de sus poemas en forma paciente han venido abriéndole el sendero tortuoso y empinado del reconocimiento. Entre los que se destacan: Acuarimátima, La Dama de cabellos ardientes, Campaña florida, Mi vecina Carmen y ciento veintiséis poemas más.

El verso de Barba-Jacob contiene la reacción del modernismo que buscó sustituir la imagen acuñada en exceso y gastada por reiteración. La metáfora de Barba-Jacob es el producto de la búsqueda para perfeccionar la forma y renovar la expresión del verso; rompiendo todas las ataduras de la retórica tradicional. Como es sabido el modernismo liberó al verso del reducido número de metros en que se mantenía rígido, aumentando el número de versos, tanto simples como compuestos. En el poema latinoamericano aparecieron los metros de diez, quince o más sílabas, todos ellos presentes en el poema de Barba-Jacob. En el modernismo, el anacrusis cobra vigencia y fuerza como en los poemas de Leopoldo Lugones. La sinestesia, hija de la poesía greco-latina, en boga en el barroco y en el simbolismo francés, adquiere en el modernismo, mediante el malabarismo de la imagen, como lo practicó Julio Herrera y Reissig(10), una significación distinta. Estos elementos formales y muchos otros están presente en la metáfora de Barba-Jacob.

Un elemento que define al modernismo es el empleo temático de lo transhistórico, empezando por Rubén Darío. En Barba-Jacob esto se encuentra en poemas donde se alude a los personajes del imperio romano y a otros espacios históricos, tratados en la primera parte de este trabajo. Los contenidos modernistas inspirados en la canción popular, en el trabajo del obrero y del campesino, los elementos tanáticos, la presencia de las máquinas, los transportes, la navegación, lo material moderno, son recolectados para convertirse en materia de sus versos. Todo esto ha sido analizado en la primera parte.

En lo que concierne a lo cuantitativo de su obra poética, ha sido un largo y dispendioso trabajo lograr determinar su número. Cuatro años después de la muerte de Barba-Jacob, los especialistas consideraban haber concluido esa tarea, citando una cantidad exigua. A este respecto recurrimos a uno de estos especialistas:(11)

Piedad Bonnett publicó un libro en 1996 con el título de Poesía completa, considerando que se incluyen todos sus poemas con un total de ciento veinte. De nuestra parte hemos descubierto aproximadamente una decena más, sobre los cuales hay algunas dudas. No obstante, que a la altura de las investigaciones históricas de hoy, no se ha logrado establecer en rigor la cantidad, se puede afirmar que quedan muy pocos poemas por fuera del presente trabajo. En cuanto a la publicación de su obra poética en vida del autor, sus poemas aparecen publicados en forma aislada, en periódicos y revistas, en un espacio de cuarenta años, como él lo certifica en un prólogo que escribió para un folleto:(12)

Hemos encontrado prólogos que anuncian libros como el anterior que se titula Autobiografía, que no pudimos comprobar su existencia. Muchos de ellos, es posible que hayan sido escritos, entre los que se desaca La filosofía del lujo, del que Barba-Jacob sostenía que era su máxima obra en prosa. Son de tres a cinco los folletos de los cuales podemos estar seguros que se publicaron, dedicados exclusivamente a su obra poética. En relación con la posibilidad de que sus escritos en prosa hayan sido publicados en forma de libro, es un hecho que prácticamente descartamos.

Debe tenerse en cuenta que en varias ocasiones los propietarios de hoteles de diferentes países, retenían sus haberes personales, entre los que se encontraban originales de su obra poética o en prosa. Esto con el objeto de presionar al huésped para que pagara sus abultadas cuentas de servicios. El poeta siempre se escabullía dejando abandonadas sus modestas pertenencias.

Los poemas citados, crónicas y editoriales los incluimos en el anexo. Otros documentos que allí van lo señalamos en la parte correspondiente. 

 

NOTAS

 

1   FREROT, Christine, Identidades Artísticas de América Latina y El Caribe, París: 1999, p. 11.

 

2   NUÑEZ SEGURA, José Antonio, Literatura colombiana, Medellín: Bedout, 1961, 5ª Edición, p. 140.

 

3  Se incluye en el anexo una fotocopia de la carátula de la revista El Mosaico, y una fotocopia de la página 4 del primer número.

 

4   STARKIE, Enid, Arthur Rimbaud, Ediciones Siruela, Madrid: 1989, p. 50.

 

5  TOBON BAENA, Jairo, “Porfirio Barba-Jacob lleva el magisterio en el alma y en la sangre”, in Revista del Centenario de Porfirio Barba-Jacob, N° 3, Santa Rosa de Osos: junio de 1983, pp. 31-38.

 

6  BARBA-JACOB, Porfirio, “Carta dirigida a Juan B. Jaramillo Meza”, México D.F.: septiembre 23 de 1940.

  

 [...] Ya imaginarás que en tales circunstancias físicas mi penuria económica tiene que ser absoluta. La cooperativa periodística de Excélsior, el gran diario en que estuve trabajando cuatro años y donde me decían admirarme y quererme mucho, se limitó, al ver que no podían seguir exprimiéndome, hacer que me pagaran los cuatro meses de sueldo que prescribe la ley mexicana, y después...nada. ¡Cuánto pudiera yo decirte acerca de esta frialdad!. Fui uno de los fundadores de la segunda edición de ese diario llamada Ultimas Noticias de Excélsior, en la cual no se gastaron sino doce mil pesos y que hoy se calcula que vale no menos de un cuarto de millón. Siempre se me dijo, y se me repitió hasta el fastidio, y se me repite aún, que mi pluma fue uno de los factores principales de la estupenda victoria editorial. […]

 

7  BARBA-JACOB, Porfirio, Obras completas, Medellín: Ediciones Académicas de Rafael Montoya y Montoya, año MCMLXII, pp. 357-358.

 

[...]fui a Bogotá entre lágrimas y sonrisas. Para que mis abuelos se resignasen a retornarme al lejano hogar, díjose que mi padre navegaba con vientos propicios: era una eminencia entre los empleados de tercera categoría, ganaba buen sueldo, y quería enviarme a París... pero no había tal prosperidad.[...]

 

[...]...y mi timidez para andar entre personas, dizque era hábito de montañero: “Si, educado por ese burdo don Emigdio...” Y mi franqueza de campo abierto, de brisa derramada, de brote, de grito, dizque era falta de urbanidad: “¡Qué niño tan brusco! la brusquedad de doña Benedicta...” Y todo esto me hería, me hería en lo más hondo. Y no  hubo paz en mi corazón. Y no la hubo en esa familia estrambótica. Y fui enviado a la Escuela Normal. Estuve un año, porque al finarlo, allá por exámenes, advino la guerra de 1899. El año que estuve repasé la Historia Sagrada, la Gramática de Marulanda, la Religión del Padre Ortiz, la Aritmética de Rueda hasta la división de quebrados, y otras cosas menos profundas. Enseguida pasé a mi Escuela Preparatoria, o como quien dice, a mi facultad hispano-americana de estudios clásicos: la campaña en guerra civil. Fui soldado conservador, porque me reclutó el gobierno conservador...[...]

 

8  HOLGUIN, Andrés, “Porfirio Barba-Jacob y el romanticismo”, in Revista del Centenario de Porfirio Barba-Jacob, N° 1, Santa Rosa de Osos: abril de 1983, pp. 41-51.

 

9  BARBA-JACOB, Porfirio, Porfirio Barba-Jacob poesía completa, Bogotá: El Ancora Editores, 2000, Segunda reimpresión de la Tercera edición de 1996, p. 108.

 

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,

como en Abril el campo, que tiembla de pasión;

bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,

el alma está brotando floresta de ilusión.

 

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,

que nos depara en vano su carne la mujer;

tras de ceñir un talle y acariciar un seno,

la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

(Canción de la vida profunda)

 

10 HENRIQUEZ UREÑA, Max, Breve historia del modernismo, México: Fondo de Cultura Económica, 1954, p. 16.

 

11 ARANGO, Daniel, “Estudios y ensayos Porfirio Barba-Jacob”, in Revista del Centenario de Porfirio Barba-Jacob, N° 3, Santa Rosa de Osos: junio de 1983, pp. 17-30.

 

[...] Aunque desconocidas las fechas de algunos poemas, podría asegurarse que lo fundamental en la obra de Barba-Jacob está realizada entre los años que van de 1906 a 1925; los versos escritos posteriormente no añaden nada vital a su poesía y antes bien la prolongan con tibieza. Es muy breve esta obra: 80 poemas, más o menos, -sin incluir lo pocos que andan dispersos- entre los cuales no pasarían de veinticinco[...]

 

12 BARBA-JACOB, Porfirio, in Obras Completas, op. cit., p. 324.

 

[...] Amigos ilustres, que tanto me habéis estimulado a recoger mi obra en un volumen; afectuosos, ingenuos admiradores del tránsito, que os dolíais de que yo fuera escribiendo en el viento, sin unidad en mi vida y como bajo el influjo de una embriaguez diabólica: he aquí el libro que me representa, el fruto amargo de mi saber. Resume los esfuerzos de muchos años de experiencia honda y seria del dolor humano, de dilatación de la fantasía, de pugna con las palabras. Compensa el tiempo que he hurtado a la regularidad de la empresa periodística, en mi vagabundez.

                                                   

                                                                                            Porfirio Barba-Jacob transido y compungido en su realidad, suite 2

 

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NTC 28/03/2012 16:00

Sobre PORFIRIO BARBA JACOB, sugerimos ver & navegar:
PORFIRIO BARBA JACOB. A los 70 años de su muerte. Enero 14, 1942 - 2012. http://ntc-documentos.blogspot.com/2012_01_14_archive.html
30 POEMAS DE PORFIRIO BARBA-JACOB. 27 VOCES COLOMBIANAS. CD - Proyecto, realización, compilación e idea del diseño: Bernardo Hoyos P. -106.9 FM, Emisora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
http://ntcpoesia.blogspot.com/2008_12_07_archive.html