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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

                    

Foto 28 Karl Marx

  Karl Marx

 

La Comuna en sus repercusiones exteriores fue vista y analizada desde otro ángulo de lo literario, esto lo encontramos en el texto científico en el plano de lo político y económico; la más grande pluma de su tiempo, en un breve opúsculo analizando la Comuna escribía así:

 

…Die Kommune bildete sich aus den durch allgemeines Stimmerecht in den verschuedenen Bezirken von Paris gewählten Stadträten. Sie waren verantwortlich und jederzeit absetzbar. Ihre Mehrzahl bestand selbstredend aus Arbeitern oder anerkannten Vertretern der Arbeitereklasse. Die Kommune solte nicht eine parlamentarische, sondern eine arbeitende Körperschaft sein, vollziehend und gesetzgebend zu gleicher Zeit. Die Polisei, bisher das Werkzeug der Staatsregierung, wurde sofort aller iherr politischen Eigenschaften enklidet und in das verantwortliche und jederzeit absetzbare Werkzeug der Kommune verwandelt. Ebenso die Beamten aller ander Verwaltungszweige. Von den Mitgliedern der Kommune an abwärts, mufBte der öffentliche Dienst für Arbeiterlohn besorgt werden. Die erworbnen Anrechte und die Repräsentationsgelder der hohen Staatswürdenträger verschwanden mit diesen Würdenträgern selbst. Die öffenlichen Ämter hörten auf, das Privateigentum der Handlanger der Zentralregierung zu sein. Nicht nur die städrische Verwaltung, sonder auch die ganze, bisher durch den Staat ausgeübte Initiative wurde in die Hände der Kommune gelegt... (Karl Marx)

 

La Comuna fue integrada por consejeros municipales; elegidos mediante el sufragio universal en los diversos barrios de la ciudad. Ellos eran responsables y revocables en todo momento. La mayoría de sus miembros eran naturalmente obreros o representantes reconocidos de la clase obrera. La Comuna debía ser no un organismo parlamentario, sino un cuerpo que reacciona, ejecuta y legisla a la vez. En lugar de continuar de ser el instrumento del gobierno central, la policía fue inmediatamente despojada de sus atribuciones políticas y transformada en un instrumento de la Comuna, responsable y a todo instante revocable. Lo mismo ocurrió para los funcionarios de todas las otras ramas administrativas. Seguido de los miembros de la Comuna hasta la más baja escala; la función pública debía estar garantizada por un salario de obrero. Los beneficios de uso y las indemnizaciones de representación de los altos dignatarios del Estado desaparecieron junto con los altos dignatarios. Los servicios públicos dejaron de pertenecer a la propiedad privada de los creadores del gobierno central. No solamente en la administración municipal, sino en toda iniciativa hasta ahora ejercida por el Estado la que fue puesta en manos de la Comuna… (Karl Marx)

 

  Foto 29 PAris sitiado viviendo el hambre

 

París sitiado viviendo el hambre

 

 

Algunas consideraciones

 

La Comuna de París fue un acontecimiento de carácter social, político, económico y militar. Resultado de ello, en cuanto al presente concierne, se plantea, en qué sentido nos es útil o nos afecta. Desde esa perspectiva, negativamente no nos perjudica; en cambio sí su experiencia nos puede ser benéfica para elaborar el futuro. En base a lo anterior, ella nos aporta contenidos políticos preciosos, puesto que el primer gran valor que tiene la Comuna de París, es la que mediante una lectura profunda de sus contenidos, sale a la superficie su concepción filosófica de lo que debe ser el Estado bajo las orientaciones de los distintos pueblos que conforman la sociedad humana.

El Estado que hoy vivimos desde el mismo momento de su nacimiento, ha sufrido un proceso de fetichización, a tal grado, que hoy resulta ser un organismo incomprensible hasta para los mismos que lo conforman. De esto no escapan las denominadas democracias populares, puesto que ellas se erigieron siguiendo los postulados del Estado burgués, condensado en el individuo los distintos niveles de responsabilidad en la administración pública; no importa que se le llame Secretario del partido, Presidente, Primer Ministro…

La Comuna opuso a esta concepción la dirección colectiva; es decir, dirección emanada del grupo, pero ejercida en grupo, cuyo primer eslabón es el dúo y la troika. Y para no dejar ninguna opción en el empotramiento del manejo del poder, lo diré con el lenguaje obrero: “para remachar y soldar cualquier orificio de entrada”, determinó que todo cargo es removible o destituible las veinticuatro horas de cada día. Éste fue apenas su primer paso porque su segundo apunta a la demolición cabal y completa del organismo estatal.

La esencia del Estado actual es coercitiva y mediadora. Para cumplir esta función ha creado una colosal burocracia que ingiere, sino la mayoría, buena parte del aporte de los ciudadanos, a las necesidades del conjunto social. Una sociedad autogestionaria puede prescindir sin que hayan traumatismos, ni grandes problemas de ningún género; del Estado, sin excluir los organismos supranacionales que como la ONU, son verdaderos desaguaderos de enormes cantidades de dinero dilapidadas en la burocracia diplomática sin que retribuyan nada a cambio, al ciudadano común o a las naciones. Lo que hace el Estado no es nada complejo ni del otro mundo, por ejemplo: la educación o la salud; si ésta está en manos de quienes la prodigan, es indudable que resultaría más eficiente y mucho más barata. El problema de la justicia, caballito de batalla de la existencia del Estado, carece de sentido en una sociedad donde todos sus miembros no sufran carencia en ningún sentido. En una sociedad en abundancia desaparece el infractor económico y sus colaterales porque no existe el piso para ello. Inclusive, en el estado actual, se puede prescindir de buena parte del estado recibiendo beneficios. Prueba de ello nos lo acaba de demostrar Bélgica, que en quince meses sin gobierno la sociedad no se traumatizó, sino por el contrario resultó más dinámica.

En el otro plano, en el del arte y la cultura, la Comuna vista desde el horizonte del acto creativo, para presentar un resultado concreto, carecía de espacio y de sustentación. El espacio existente estaba ocupado por la creación en declinación de la aristocracia y por el arte y la cultura de la burguesía naciente, sustentado, tanto cultura y arte, en un modo de producción tangible, en el caso, en el modo de producción capitalista. En cuanto a la sustentación, el modo de producción colectivo no ha existido aún en parte alguna. Lo que hubo en la ex Unión Soviética y en los otros países denominados del campo socialista, fue un modo de producción de socialismo estatal, que se encontraba muy lejos del modo de producción colectiva. Lo colectivo sólo presenta dos experiencias fugaces. Una en China Popular bajo la dirección del presidente Mao Tse Tung y Chang Ching-wu, conocida con el nombre de Comuna de Tachai, y la otra en Rusia Soviética en el koljós rossia; por fuera de esto no ha existido nada más. Las formas asociativas como cooperativas, acciones comunales u otras están por fuera de este enfoque, puesto que son apenas escasos apéndices del modo de producción que la genera.

Los dos modos de producción, tanto feudal como burgués; cada uno de acuerdo a sus intereses, establecieron un nexo clave, claro, específico y guía con el arte, resultado de ello  fue un nexo dominante y subordinador frente a las demás relaciones. Un ejemplo paradigmático lo constituye el acto creativo, que no lo determina el escritor o artista, sino el deseo que establece la “relación de valor”. Esta relación de valor es la que explica que en literatura la nobleza esté interesada en el relato de caballería, y que la pintura esté aherroja por el tema sacro de las religiones, a todo lo largo y ancho de la Edad Media. El deseo en la relación de valor en la literatura y el arte, es un cuantificante económico y nada más.

El deseo en la relación de valor lleva fundida la impronta, el sello, del modo de producción capitalista, que en términos de la economía política, es valor de cambio, el cual se concretiza en el dinero. Esa es la relación que la sociedad de mercado establece con el libro y el resto de los productos del arte. En la sociedad de mercado todo es susceptible de venderse o comprarse, y el arte no escapa a esta ley económica; asunto que no es ningún descubrimiento, hace parte del A B C del escritor o artista. Lo que aquí hay que elucidar es el deseo en la relación de valor, y cuáles son las categorías estéticas que corresponden al modo de producción colectiva que hasta ahora, como se ha dicho, sigue en lo abstracto sin lograr tangibilizarse en el seno de la sociedad.

En rigor, en términos de la historia, el arte que corresponde a la forma de producción colectiva, ya ha existido, y tuvo vida en los tiempos más remotos, en el seno de la comunidad primitiva, mejor conocida con el periodo del salvajismo, cuando el hombre habitaba en las cuevas en las cuales realizó la primera manifestación del arte mediante la pintura mural. Estadio donde no existía ningún tipo de intercambio, ni siquiera el trueque, y mucho menos el dinero. Allí se mostró el arte colectivo, tal cual. Siendo una necesidad tanto para el conjunto como para el individuo, límite de la gran diferencia entre la concepción capitalista del arte, cuyo objetivo en él es la ganancia. En el arte primitivo; el deseo en la relación de valor, es social; es decir, comunal. No puede darse algo distinto porque nos encontramos en el estadio donde es dominante el valor de uso, donde la mayoría de las manifestaciones del arte de hoy no existían aún. La literatura ni siquiera se asomaba en la palestra de las artes por nacer; sólo si aceptamos que los dibujos de las cuevas pertenecen ya a las primeras formas de escritura, tesis que me parece viable, tendríamos una forma de literatura incipiente en el plano de la grafía.

En el modo de producción colectiva, la literatura tiene un terreno abonado y más rico en nutrientes que en toda la historia de la escritura. Su florecimiento; es decir, el acto creativo cambia porque las condiciones son modificadas. El deseo en la relación de valor es suprimido; explicitando, el libro se ha liberado de las cadenas del dinero y de todo lo que él conlleva. Aparece un nuevo piso para la acción escritural. El poder colectivo, democratiza real y objetivamente la posibilidad de escribir convirtiéndola en un derecho de todos los ciudadanos, lo mismo sucede con todo el arte. Es entonces cuando la escritura alcanza su liberación plena. En la nueva realidad aparece un escritor distinto, libre; al encontrarse desencadenado; con los eslabones ha perdido igualmente el beneficio en el sentido de la tangibilidad retributiva. Al no existir ella, con ella ha muerto el egoísmo del yo singular que presenta muchas caras. Una de ésas es el protagonismo con el que se busca afirmar el individualismo; otra, el reconocimiento social logrado a través del dinero porque sus libros le producen abundantes sumas por Derecho de Autor. En la nueva sociedad, para alcanzar el reconocimiento social hay un camino diferente, la calidad manifestada en categorías y parámetros estéticos, que como es obvio, tiene otros conceptos de valoración y otros códigos para emitir juicio; la literatura presenta dos polos, el acto creativo y el acto de lectura, en las nuevas condiciones la necesidad que presenta creador y lector, por primera vez en la existencia del libro, se coinciden, los dos tienen ahora un objetivo común, lograr el placer; meta principal del arte por el arte; cualquier otro interés le resulta ajeno.

 

Este trabajo es declarado de dominio público por su autor; en consecuencia no genera ningún tipo de derechos.

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