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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

  Porfirio Barba Jacob1

                                                                                                   Porfirio Barba Jacob

 

Son varios los elementos que caracterizan e identifican a la nueva poesía latinoamericana clasificada con el término de modernista; uno de ellos es la idea de universalización, que no tiene en cuenta ninguna limitante en lo geográfico y lo cultural. Otro contenido del modernismo en este sentido, es lo que Saúl Yurkievich denomina transcultural, transhistórico y transgeográfico(39). El poema se abre hacia el exterior, traspasa límites y destruye fronteras. La imagen poética pierde su sendentaridad y se vuelve trotamundos y trashumante. En el viaje universal va acompañada de la metáfora nativa, que al trasegar por lo desconocido, adquiere características sincréticas, en razón de que se hunde en civilizaciones distintas que la empapan con contenidos desconocidos, donde el poema es lengua ajena y también propia.

El verso se vuelve transgresivo porque algunas veces es magia y otras religión. Es ciencia y a su vez metafísica. En su deambular no tienen obstáculos o zonas vedadas porque camina por el espacio y el tiempo histórico. El verso viajero que  encontramos en el poema de los modernistas, y en el verso de Barba-

Jacob, fueron una anticipación de su tiempo, porque hasta ahora, un siglo más tarde, comenzamos a hacerlo práctica social a través de la concepción de la pluriculturalidad.

Lo enunciado anteriormente se encuentra presente en la poesía de Barba-Jacob. Para esto nos basta señalar un solo poema, laBalada de la loca alegría, que es un viaje geográfico transcontinental y un reencuentro con siglos de historia de otras regiones del planeta. Temática bien específica, empleada por otros poetas latinoamericanos calificados y aceptados como modernistas. Este es otro nexo del poema de Barba-Jacob, con la poesía de su tiempo. Veamos:

 

En el poema Balada de la loca alegría, lo histórico principia en México con la evocación “el vino de Anáhuac” , esta parte nos transmite la alegría simbólica que se encuentra en el primer verso, reiterada dos veces más, hace alusión al pasado indoamericano de los aztecas. A ese momento, bella y ricamente descrito por Hernán Cortés cuando descubrió, quedando anodadado por su descomunal tamaño, la ciudad de Tenochtitlán, en la cual, cada calle tenía el nombre de la actividad comercial que se desarrollaba en ella. Donde se vendían las plantas y hallaban todos los medicamentos basados en la medicina homeopática, se llamaba calle de Los arbolarios. La de la venta de toda clase de bebidas alcohólicas se denominaba calle del Mezcal. Con ésta se entronca lo etílico de Anáhuac. en el verso. Progresivamente el verso pasa a Europa y se sitúa en un lugar preciso, especificado en el octavo verso “Atenas brilla”; nos encontramos geográficamente en la ciudad de Atenas, la de ayer, donde el espacio se concretiza de manera directa. Lo temporal corresponde al pretérito y se enmarca en el tiempo del escultor Praxiteles. Luego mediante la paráfrasis nos presenta a Pericles, Codro y Cimón. Prosiguiendo el viaje llega a España de los tiempos del Imperio Romano, y continúa para encontrarse con la misma Roma Imperial gobernada por Nerón. Regresa a América a través de las aldeas del Departamento del Cauca y las montañas antioqueñas de su Colombia natal. Recorre Perú, Centroamérica y termina en México. Verdadero periplo de lo transgeográfico, transcultural y transhistórico.

Hemos hecho una descripción de lo geográfico, histórico y cultural del poema. Lo transcultural encierra variadas lecturas de diferentes niveles de las épocas tratadas. Cada significación refleja los elementos integrados en el poema que coincide con otros poemas de distintos modernistas abriendo el espacio que exige el elemento de comparación, empezando por el argentino Leopoldo Lugones. Entre Lugones y Barba-Jacob se presentan diferencias, como es obvio, la principal a nuestro juicio son sus concepciones filosóficas y políticas que en nada afectan al poema de uno y otro. Sin embargo, algunos de los que descalifican la modernidad de Barba-Jacob, basan sus argumentos en la diferencia de sus edades40. Entre Lugones y Barba-Jacob median nueve años, Lugones nació el trece de junio de 1874 y Barba-Jacob el 29 de julio de 1883. Hecho que se enmarca meramente en lo personal de cada uno. En cambio los dos coinciden en incorporar como material del poema lo transgeográfico, lo transcultural y lo transhistórico. En Lugones encontramos la evocación simbólica que abarca las tres categorías, las que hallamos en el poema Al Jorobado, en la primera estrofa:

Leopoldo Lugones en la estrofa recrea uno de los grandes mitos como es el de la fundación de Roma mediante el amamantamiento de los gemelos Rómulo y Remo, por la loba. Acto universalizador porque destruye el concepto de lo nacional, regional y continental. La estrofa es como el ave migratoria que no tiene en cuenta la idea de territorialidad, sino que vuela directo al lugar donde encuentra sus alimentos. Lugones al ubicar sus versos en la germinación de Roma, demuestra como valores simbólicos fundamentales de otras culturas pueden fundirse en una sola unidad distinta, sin que por ello las esencias pierdan sus fuerzas o su significación. La apropiación del mito de una cultura ajena, como el que ha hecho Lugones, es una acción de la invención poética que muestra la inexistencia de presuntos muros de cultura y civilización que distancian y dividen los pueblos, y los que en gran número de ocasiones son trasladados a terrenos fatales, por las concepciones de lo político.

En el verso veintisiete del poema Balada de la loca alegría de Barba-Jacob, encontramos una evocación a Heliogábalo, seguido de otros versos que nos ubican, tal como en el poema de Lugones, en Roma. Barba-Jacob recurre al césar de mayor simbolismo en la historia romana porque su sentido está hechizado, porque es portador de una tensión compleja de su historia individual y colectiva, porque encierra un poder figural portador de valores simbólicos como lo sostiene Saúl Yurkievich(41) al analizar Poemas humanos, de César Vallejo, empezando porque su nombre es por sí, ya un símbolo. Antes de ser emperador era el sacerdote de un dios que él importó a Roma traído de Siria, su tierra natal. Divinidad dedicada al culto fálico denominada Baal, y que en Roma por el efecto de transculturización terminó por llamarse El-Gabal. Su adorador, el que antes de llevar el nombre de Heliogábalo se nombraba Varius Avitus Bassianus, luego de ser emperador le hizo construir un templo en la Loma Palatina. En medio de festejos propios de la pompa de los césares, condujo al nuevo dios representado en una piedra negra, la que estaba custodiada por dos esculturas colosales hechas en granito y en color negro, las que simbolizaban dos falos. La adoración consistía en el sacrificio de decenas de bovinos, y en torno del altar los adoradores vestidos con sedas bordadas en oro, y bebiendo vino danzaban al ritmo de címbalos, flautas y otros instrumentos. También transgredió una de las leyes más severas del Código romano, violó a la vestal Aquilia Severa y luego se casó con ella. Por estos y otros actos, Heliogábalo es un tejido simbólico de la memoria imperial romana.

Entre los modernistas con quien existe una mayor identificación en el empleo de materiales de las categorías en análisis, es con Julio Herrera y Reissig. Este en el poema Canto de los meses, en el  primer verso  menciona a Aramís, en la quinta estrofa reflexiona sobre Liliput y Gulliver. En la séptima, octava y novena estrofa versifica al rey de Kioto, al Dios Baco y prosigue por coordenadas de lo transhistórico. Pero donde hay mayor acercamiento con el poeta uruguayo es en el poema Fiesta popular de ultratumba.

Los modernistas situados en la necesidad intensa del anhelo social hacen uso de una libertad imaginaria que desconoce el más mínimo sentido de lo cohersitivo que entrabe el acceso, prohiba mundos, establezca tabúes, reivindican la libertad total, como lo anota Saúl Yurkievich, para profanar cualquier sagrario, pulgatorio o infierno(42). Esto los lleva a romper las ataduras del confinamiento del naturalismo y el romanticismo, para convertir el verso en un receptor del ideario universal mediante la recepción de todo lo que sea cosmopolitismo, el que a su vez desconociendo toda censura puede hacer suyo los personajes y las épocas más repudiadas por contener lo satánico y lo amoral. Los tres elementos los han recreado Julio Herrera y Reissig y Porfirio Barba-Jacob, cada uno a su manera.

En Herrera y Reissig el desconfinamiento espacial presente en el poema Fiesta popular de ultratumba, en la parte que hemos citado, se encuentra en Europa, Asia y Africa, espacios donde transcurrió la historia de los personajes versificados.Y en lo temporal en momentos de la historia correspondiente a figuras como el Gran César, Pompeyo, Mahoma, Belisario, la Reina de Saba, Cleopatra y otros más recientes como el Papa Borgia, Lamartine, Marat y Voltaire.

En el poema Balada de la loca alegría de Barba-Jacob, el espacio de desconfinamiento presente es Africa y Europa, por la misma razón expuesta en Herrera y Reissig. En cuanto a lo temporal, en lo concerniente a Europa, se sitúa en el mismo tiempo de Herrera y Reissig, versificando a figuras como Codro, Pericles, Lucrecio y Nerón, entre otros. Estos dos poetas salen del desconfinamiento utilizando el mismo recurso que es el reencuentro. Reencontrarse en el espacio tempo-espacial con una de las placentas forjadoras de la palabra mestiza de la literatura latinoamericana, vena cosmopolita, universalizadora de la imagen y la metáfora del verso. En ese ir a una de las esencias, ambos coinciden en usar el material transgresivo penetrando en los tabúes del pretérito, donde la codificación de las conductas sociales de la memoria satanizan las épocas y con ellas a los individuos que la forjaron. El hundimiento en lo vedado enriquece al poema porque le aportan la seda negra que lo polisémico necesita para labrar el lenguaje depurado de los valores binarios, donde lo contradictorio del verso sean afinamientos que se traduzcan en calidad.

En el poema Fiesta popular de ultratumba de Herrera y Reissig, encontramos dos personajes sobresalientes por sus connotaciones censurables. La memoria colectiva necesita recurrir a una profilaxis social, donde los detritus se convierten en túmulos de épocas específicas, las que se expresan en determinados individuos, a veces como realidades y en otras como imaginarios de la historia. El español Rodrigo de Borja y Doms, noble de familia, evocado en el poema, ascendió a la tiara con el nombre de Papa Alejandro VI y popularmente conocido como el Papa Borgia por la italianización de su apellido, es uno de los dos personajes. En el ejercicio de su pontificado realizó una administración excelente. Su hijo César, quien llevó a la práctica su política general, le sirvió de inspiración a Nicolás Maquiavelo para escribir su famosa obra política El Príncipe. Sin embargo, lo que prevalece sobre este Papa, es el manto negro zurcido por todas sus acciones. Sabía ordenar con tino quien usaría el puñal o el veneno, manejaba con acierto en qué momento y con quienes tenía que usar la bolsa del oro y con quienes el hierro de su espada. Consideran que sus castigos eran tan terribles que los criminales se volvieron gente tímida. En el campo del erotismo era un apasionado del incesto. No obstante lo antes señalado, fue una práctica corriente de sus antecesores y de sus sucesores. Herrera y Reissig al emplearlo en su verso busca el efecto de catarsis para pulsionar el material de la palabra poética y también para exorcizar mediante el verso al personaje.

Jean-Paul Marat es el segundo. Calumniado por los excesos de la revolución, desconocido como investigador de las leyes físicas de la luz y de los fenómenos eléctricos, perseguido de la Academia de Ciencias de Francia, no tenido en cuenta por sus valores de periodista panfletario más leído por el pueblo parisino en tiempos de la conmoción, acusado de ser el que empujó la acción revolucionaria hacia los extremos, y por ello considerado responsable intelectual de la masacre de septiembre de 1792. En su condición de Presidente de los jacobinos, tildado como el enemigo temible de los girondinos, de los nobles, de los burgueses, de los clérigos. Por lo anterior fue asesinado en una bañera por manos femeninas, y acosado por la saña aún después de muerto no pudo reposar en el Panteón. Un Marat así exuda para la contemporanidad temor y pánico, hay que huir de él porque es un tabú con destino al olvido. El verso modernista de Herrera y Reissig lo toma como provocación cosmopolita que enriquece la literatura latinoamericana.

Porfirio Barba-Jacob en su poema Balada de la loca alegría establece un símil con otro personaje que sintetiza lo satánico de su época y con esto busca afirmar la libertad total de la imaginación, al desconocer territorios vedados poetizando a Lucius Domitius Ahenobarbus, último descendiente de la familia Julia-Claudia, hijo de Agripina, la joven. Lector infatigable, poeta y amante del canto y la pintura. Como un acto de rebeldía juvenil oganizó una banda donde se incluían poetas que salían por las noches a derribar puertas, saquear tiendas y mercados. En las presentaciones teatrales incitaban al público a gritar y a lanzar objetos contra los malos actores. Por las conspiraciones de su madre, donde se incluye la muerte de su padre adoptivo y la de su hermano Tiberius Claudius Caesar, conocido como Britanicus, ascendió al poder a los diecisiete años tomando el nombre de Nero Claudius Caesar Drusus Germanicus. No teniendo interés por el poder político lo dejó en manos de su educador Lucius Annaeus Séneca y del oficial de mayor confianza de su guardia pretoriana, Sictius Afranius Burrus, quienes gobernaron por un largo período mientras el Emperador se dedicaba a leer sus composiciones poéticas y a cantar en los distintos lugares públicos de Roma. Cuando asume el poder ordena matar por razones de estado, a su esposa Octavia y a su madre. Este hecho dio pie para que sus detractores políticos, y por ende los historiadores parcializados, lo acusen de los más horrendos crímenes empezando por el incendio de Roma, que no se ha podido establecer ni siquiera por donde se originó, pues unos sostienen que fue en el Circus Máximus, otros en el mercado de frutas y legumbres, y así otras hipótesis. Lo que es verídico es que Nerón se encontraba en Antiun, lugar de su nacimiento, regresó apresuradamente a Roma contribuyendo a apagar el fuego. En la conspiración de Calpurnius Pisón, en la cual participó Séneca y el poeta Marcus Anneus Lucarnus, quien había sido nombrado cuestor por Nerón, le concedió el privilegio que se suicidara después de leer sus poemas. La misma prerrogativa de suicidio se la otorgó a su preceptor Séneca.

Porfirio Barba-Jacob concuerda con Herrrera y Reissig en tratar el desconfinamiento no sólo en el plano de lo transgeográfico, sino en ahondarlo hasta penetrar los códigos de la memoria en sus campos vedados para la versificación. Ambos convierten la metáfora y la imagen en herramienta que transgrede muros para penetrar en lo prohibido. Con esta acción la libertad de la imaginación se hace plena en razón que ha hollado lo inaccesible. Uno y otro acumulan en sus textos personajes y hechos del pasado con un afán que bordea en la saturación, donde el ritmo y el carácter de los sucesos presentan un tono distinto ajeno a la prosodia, el cual se convierte en cadencia de la atmósfera del acontecer de la historia.

Porfirio Barba-Jacob tiene rasgos acentuados en su obra con el paradigma de todos ellos, y quien a juicio de la crítica es considerado como el fundador del modernismo. El poeta decía que Rubén Darío junto con Edgar Allan Poe, eran sus maestros(43). La obra de estos dos poetas presenta una relación intertextual en la dirección que venimos analizando y también en otras categorías del modernismo.

Lo transhistórico, transgeográfico y transcultural lo encontramos, en una primera lectura, en la obra de Rubén Darío en varios de sus poemas. Analizaremos algunos como Sonatina, A Roosevelt y Balada en honor de las musas de carne y hueso.

El primer verso de la estrofa citada de Rubén Darío es portador de imaginarios viajeros a espacios geográficos soñados, puesto que Golconda es un espacio puramente pretérito en razón de que fue la capital de Haiderabad, perteneciente al Reino de la India y destruida por Aurangzeb en el siglo XVII. El espacio aparece como el sitio principesco del reino de la India que nos incita a pensar en turbantes, en tapices que vuelan y todo ese mundo misterioso y simbólico de la civilización hindú. En el verso número quince del poema Balada de la loca alegría, encontramos el espacio del ensueño mediante la invocación del rey Codro, cuya existencia es incierta y ha sido registrado en la historia griega a través de la leyenda, porque su espacio temporal lo sitúa en una época oscura debido a que no exiten propiamente registros históricos. El espacio geográfico en el cual se desenvuelve Codro es en el de Atenas Antigua, once siglos antes de nuestro calendario, entre los años 1068 y el 1074, cuando los atenienses se enfrentaban a los invasores dorios. Codro comandaba los ejércitos atenienses y su responsabilidad militar de general le exigía conducir su ejército a la victoria. Por ello fue a consultar al oráculo, éste le respondió que el general que muriera primero obtendría la victoria y Codro se suicidó para que su ejército fuera el ganador. Como se colige, tanto Atenas como Golconda son espacios geográficos que permiten al verso la ensoñación de la fabulación de lo transhistórico.

El primer verso de la estrofa del poema Sonatina se ubica en el espacio geográfico en China, y siguiendo una acumulación espacial muy apretada recorre las islas dedicadas al cultivo de las rosas para luego pasar a las minas africanas y sus socavones, donde pululan como hormigas los trabajadores negros removiendo tierra para hallar los claros diamantes. Y siguiendo el periplo geográfico termina en el Estrecho de Ormuz, zona marítima de donde se extraían las perlas. El espacio geográfico es el eje central de la estructura de la estrofa, seguido de un segundo eje presente en los individuos que cada verso encierra. Estamos frente al rasgo geográfico encerrado en lo formal.

 

Medellin

                                                                          Medellín

 

Similar estructura geográfica haciendo parte de la forma, siguiendo cánomes de acumulación y condensación parecidos a la anterior estrofa de Rubén Darío, la encontramos en el poema Balada de la loca alegría en la estrofa del verso treinta y ocho al cuarenta y siete. En el verso treinta y ocho se hallan las aldeas del Departamento del Cauca, en el treinta y nueve encontramos las montañas del Departamento de Antioquia, espacios geográficos de Colombia. El verso cuarenta nos ubica en Lima, capital del Perú, el cuarenta y uno nos traslada a México para luego llevarnos a Cuba en el cuarenta y tres, luego regresamos a México al espacio Cuscatlán en el verso cuarenta y seis para terminar el recorrido en Honduras en el verso cuarenta y siete. El espacio geográfico es el eje principal de la estrofa, el cual da lugar a otros ejes de imágenes, atmósfera y metáfora. Entre los poemas Sonatina y Balada de la loca alegría se presenta de manera nítida una similitud intertextual mediante lo transgeográfico.

En el poema A Roosevelt, en la estrofa seleccionada, encontramos una cantera de material polisémico donde la temática de fondo es lo irónico. La ironía es política, contiene los elementos propios de su terreno, como es el giro sarcástico y corrosivo, las imágenes irónicas son quemantes porque tienen el tinte del panfleto político. Igualmente están presentes los significantes de lo transcultural y lo transhistórico en la forma, la cual referencia registros irónicos con rasgos específicamente latinoamericanos.

Rubén Darío escribió en 1904 el poema dedicado a Theodore Roosevelt, en el momento en que éste estaba en la mitad de su mandato, fue Presidente de los Estados Unidos entre 1901 y 1908. Mandatario que llevó hasta las últimas consecuencias la famosa doctrina Monroe, que legitima la intervención militar en cualquier parte del mundo, con un agregado de su política extranjera, el “big stick”; es decir, la acción de golpear con mano dura y la que fue traducida al lenguaje político latinoamericano como la política “del garrote”. El garrotazo lo consigna Darío en el mismo poema en los versos del veinte al veintitrés: /Los Estados Unidos son potentes y grandes./, /Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor/, /que pasa por las vértebras enormes de los Andes/ . Ese temblor pasó por la provincia colombiana de Panamá, donde el francés Ferdinand Lesseps, constructor del Canal de Suez, empezó la construcción de un segundo canal, de trágico epílogo.

En la primera estrofa lo transcultural está presente mediante el recurso de lo irónico. Utilizando el arma de la sátira, la desliza en el primer verso de la estrofa transcrita; con los adjetivos “soberbio” y “fuerte” busca una acumulación para lograr una carga significativa que estalla al terminar el verso. En el segundo utiliza el mismo recurso y obtiene igual resultado. En el tercero la tensión irónica logra su máxima agudeza. Roosevelt fue un aficionado a los caballos y le encantaban los safaris, por este motivo hizo viajes a Africa a cazar tigres. Los versos restantes por su estructura temática terminan el texto asimilándolo a un campanario en permanente tañir por sus efectos satíricos. En cuanto a sus contenidos significativos irónicos, empiezan y terminan de la misma manera, esto hace que la estrofa sea circular.

En el poema Balada de la loca alegría, el elemento irónico empapa el poema desde muchas perspectivas, donde lo espacial, histórico y cultural, se sitúan en el extranjero. Sin embargo, hay una estrofa de cuatro versos que se inicia en el verso cincuenta y dos, y termina en el cincuenta y cinco, que coincide con lo transgeográfico interno del poema A Roosevelt, de temática latinoamericana. Barba-Jacob aborda lo irónico a través de lo transhistórico trabajando dos mitos fundadores de los imaginarios políticos latinoamericanos. El primero corresponde al precursor de la revolución mexicana, cura Miguel Hidalgo quien en 1810 inició la rebelión con el “Grito de Dolores”. El segundo a quien se le califica Libertador de América, Simón Bolívar.

Una lectura de superficie nos devela un sarcasmo en el terreno de lo obvio. La muerte nos convierte en polvo a todos sin excluir a los héroes, material de primera lectura que nos conduce a una segunda imagen de contenidos irónicos distintos, en razón de que al abrir la urna el polvo solamente le sirve al viento del norte que se lo lleva para enceguecer la mirada. Imagen extraordinaria de corte caústico que se revela como una carcajada frente al pedestal de los dos héroes, y con ellos a todos los seres locales y universales. Sin embargo, la ironía de aquilón sigue avanzando con la herramienta de lo humorístico y va mucho más lejos introduciéndonos en el plano de las interrogaciones profundas, en ese terreno donde la poesía es eficaz porque no tiene contendor para sacudir la vida y las concepciones humanas. Tenemos en frente al Barba-Jacob genial del modernismo, al Barba-Jacob contemporáneo que con el aticismo que le es propio, nos conduce a nuestra condición irrisoria. Su ironía nos interroga sobre la conciencia de memoria anulándonos la idea de lo imperecedero, la que mediante la burla se reduce a una mera quimera de nuestras peretensiones inmortales, donde lo eterno no es más que un eufenismo de la ilusión. La simbolización de aquilón nos cobija a todos por igual, porque la muerte es total y absoluta, desapareciéndonos irremisiblemente debido a que la ironía del verso es también el féretro de la historia.

Las relaciones intertextuales entre el poema A Roosevelt y Balada de la loca alegría, resultan evidentes en el plano de lo irónico, no como un mecanismo de poetizar únicamente, sino como la mentalidad poética, la que mediante el verso construye una característica de nuestra identidad intelectual. El segundo parentesco textual está en el rasgo político de las dos estrofas, en ambos es un punto de partida para tratar temas distintos. En el poema A Roosevelt se expresa la conciencia militante de los pueblos latinoamericanos que luchan en defensa de su libertad. En la Balada de la loca alegría se cuestiona al ser político latinoamericano mediante los canales de la historia que desembocan en el plano filosófico, donde la política resulta ser un movimiernto de lo transitorio.

Manuel Gutiérrez Nájera, al igual que Porfirio Barba-Jacob, dedicó su vida al periodismo, es el mexicano que mejor comprendió la necesidad de universalizar el poema. Para promulgar su pensamiento acuñó un término muy atractivo derivado de la actividad agropecuaria, -el cruzamiento en literatura-, que utilizó como título de un ensayo en 1894. En el extracto de su poema Para un menú, el que transcribiremos, lo transhistórico nos muestra un aspecto histórico distinto, enfocándose hacia la transgresión de la conducta social. Se corta el canon porque el verso entra en el mundo de los paisajes etílicos de una Europa báquica, que se festeja con champaña de Francia, el vino de Italia y el vino del Rhin.

Gutiérrez Nájera en la anterior estrofa versifica lo transhistórico en lo que corresponde al espacio temporal en un tiempo que puede calificarse indefinido espacialmente, porque sus codificaciones permiten traspasar épocas y situarse en esas categorías de los sentires humanos, donde lo estable del comportamiento del individuo y del grupo remiten la imagen a lo invariable.

Gutiérrez Nájera produce el efecto de lo tempo-espacial estable, mediante el método de hacer surgir dentro de los distintos versos, un aire estructural que permite hacer este tipo de lectura. Este mismo efecto lo encontramos en el poema Balada de la loca alegría, en los tres últimos versos. Los códigos que generalizan, como es el jugo de las viñas que permite interpretar cualquier bebida alcohólica, pues el verso se abstiene de particularizar, abren la lectura a la experiencia histórica. De otra parte, el jugo en su condición indefinida es un calmante que cumple las veces de producto medicinal por su función sedativa aplicada a otro código de características abiertas, como son los dolores generales de etiología no somática. Barba-Jacob utilizando este recurso técnico se ubica en lo indefinido de lo histórico.

Los dos poemas presentan una coincidencia de transgresión a la norma social. Son una incitación al placer mediante el uso de una bebida que ha sido censurada en mayor o menor grado en todas las civilizaciones y épocas. El alcohol en la desmesura versificada por los dos autores, produce una desconexión de la norma social en torno del comportamiento establecido. Los versos cambian de contenido porque son ahora apologemas que se oponen y destruyen comportamientos vigentes. Además, detrás de lo anterior se vislumbra un opuesto de características peculiares que se aflora al detenerse en las causas protagónicas. Aparece de un lado el legislador y del otro el poeta en una confrontación antagónica, desenlace que favorece al poeta porque la ley no puede ser poesía, mientras que la poesía sí puede ser norma voluntaria, ejercida en los comportamientos de sectores de la sociedad.

Un apologema con significantes de transgresión total inicia el poema Balada de la loca alegría, buscando dinamitar los códigos tradicionales. El poeta lanza su poema por el bulevar de la vida, por aceras sinuosas y marginadas debido a que su verso anda por las alcantarillas de lo humano, en apologías a la mescalina y a la marihuana “soy un perdido”,“soy un marihuano”. El verso es entonces declaración en torno de la verdad vivencial, que se dispara, por una parte, hacia el futuro, para hacer pervivir la transgresión, como expresión del contrapoder, no como legitimación de la transgresión, sino como la necesidad que tiene el verso en ser contrapoder transgresivo y no legítimo. Por la otra, él llena la necesidad de los opuestos sin la cual el parámetro histórico de la condición ética no puede afirmarse. Por esto el contrapoder del poema permite legitimar la conducta de los valores sociales normatizados.

Proyectado hacia el futuro el verso transgresivo, que en este caso sería más propio decir, la metáfora del porvenir; concibe una manera diferente de ascender al pasado, mediante el ascenso al porvenir, que es la forma más segura de entrar al pretérito. El mensaje poético de Barba-Jacob encontró recepción en el movimiento poético colombiano denominado nadaísta; expresión regional del pensamiento existencialista. Grupo que en la década del sesenta, del siglo XX, encabezó Gonzalo Arango, creando un movimiento que en lo intelectual rechazaba el pensamiento oficial y en lo social se sustentaba en la transgresión, comenzando por la aceptación de todo tipo de psicotrópicos.

En la relación del encuentro con la historia, el poema modernista, y con él, el poema de Barba-Jacob, se ha universalizado para encontrarse con la polifonía y con la polisemia del pasado, extrayendo la esencia versificadora, y mediante el proceso creativo la integra al verso autóctono del estadio en que se enmarca el sistema poético modernista. Tenemos entonces, que el verso modernista tomado en el sentido histórico, fue movimiento necesario, es decir, peldaño obligatorio de una región continental de América para subir por el atrio del tiempo.

Con Amado Nervo, méxicano como Gutiérrez Nájera, aspecto importante en esta investigación por motivos de la consideración que Barba-Jacob tuvo sobre este país, siempre se consideró un mexicano y en muchas de sus crónicas hablaba como tal, identificaciones intertextuales que presentan una doble repercusión. Por una parte la presencia modernista de Amado Nervo y Gutiérrez Nájera y de la otra sus registros de mexicanidad, que hacen igualmente presencia en la obra de Barba-Jacob. Esto último sólo lo señalamos, pero no nos detendremos por estar fuera de tema.

Amado Nervo, cuya obra poética la enmiela con un rasgo religioso, nos conduce al espacio histórico por los senderos de lo melancólico, para entrar en el campo reminiscente de las latitudes poéticas fundadoras del verso de occidente. En el poema Kalpa, en los versos que vamos a citar, está presente la nostalgia por los poetas griegos, mediante los distintos Homeros, y luego pasa al pilar del poema trágico de épocas más actuales, Shakespeare, manera con la cual el poeta anudada su texto a la concepción estética occidental.

Lo transhistórico en el poema de Amado Nervo y en el de Porfirio Barba-Jacob se presenta bajo el aspecto de un carácter doble, transhistórico y transcultural. Estos dos contenidos se funden en una unidad que nos permiten descubrir, por los valores portadores de estos dos poemas, y los poemas que ya analizamos en el presente numeral, otro aspecto distinto de los confinamientos del verso latinoamericano y su cosmopolitismo, donde lo cultural y lo histórico están presente como concepción poética. Kalpa es portador de dos grandes mitos literarios en los cuales se sostienen una de las grandes concepciones de la estética. Homero y Shakespeare, cada uno en su campo, tiempo y manera de ver y de interpretar el mundo, son los tributarios de valores fundamentales para la elaboración y terminación de un mundo estético. En el poema Balada de la loca alegría en la sexta estrofa, Barba-Jacob utiliza materiales sobresalientes, exclusivamente poéticos que corresponden a una civilización determinada que es la continuación en cuanto a concepción artística de la civilización griega de los tiempos homéricos, al incluir a Tito Lucrecio Caro, autor del gran poema filosófico De la naturaleza de las cosas, el que es una amplia descripción lírica de las concepciones de Epicuro. Este hecho interrelaciona de manera indisoluble a la cultura latina con la cultura griega. Luego considera a otro de los grandes poetas latino de esa época, quien trabajó la concepción del amor mediante lo lúdico, lo paródico y lo irónico Se trata de Ovidio Nazón Puplio, autor de dos obras sobre el tema, El arte de amar y El remedio del amor, textos que conectan el amor en el hilo de la historia con William Shakespeare. Amado Nervo y Porfirio Barba-Jacob, y se interrelacionan con una concepción estética transhistórica en un acto de universalización que es desconfinamiento y cosmopolitismo. Es también desgeografización local y regional del poeta latinoamericano. Con esta acción el modernismo integra y se integra a una estética determinada como parte y como el todo.

El erotismo ha sido uno de los temas recurrentes del poema puesto que toca el campo de una de las esencialidades humanas; por ello, es objeto ineludible del poetizar. El hecho de poetizar elabora palabras que se convierten en materiales en lo fundamental para su propio uso y por esto encierran significantes en sí mismos al margen de los referentes lexicales, semánticos o de cualquier fenómeno lingüístico, presentando una irreductibilidad a lo interdisciplinario. Es el caso de la palabra epitalamio, cuya utilización en poesía presenta milenios de existencia, como lo demostraremos. Los modernistas buceadores en los abisales de la historia tras la gema preciosista, siguieron el hilo de esta figura que puede calificarse de paradigmática por su largo recorrido en el espacio y en el tiempo. Barba-Jacob hizo una estrofa que por sinécdoque y metonimia se decodifica que el vocablo es el lecho del poema, debido a que lo usa reiterativamente en los dos últimos versos de la estrofa, para acentuar los referentes poéticos.

Otros modernistas le dieron una relevancia específica buscando resaltar la figura en sus contenidos de vocación universal la usaron en función del título. En esta condición sobresale en el cuerpo del texto porque aparece como cabeza textual. Rubén Darío lo utilizó en el libro Prosas profanas y otros poemas; como título, poema dedicado a Leopoldo Lugones. Reproducimos a continuación una estrofa:

Julio Herrera y Reissig lo emplea en el mismo sentido de Rubén Darío, en el título de un poema de temática erótica, cuyos referentes históricos y geográficos, nos envían de inmediato a la India con la significación metafórica de “de brahamáticas unciones”, y a lo erótico con “el lecho de sus primaveras” y con “erección de símbolos varones”. A continuación la primera estrofa:

Pablo Neruda en Los versos del capitán, lo usa en el mismo sentido de los dos anteriores. Su inclusión no obedece a que sea propiamente un modernista, sino que Neruda es un continuador de los valores estéticos de lo transhisórico, dándole al tropo un uso erótico que es directo en el referente metafórico de la “pequeña hoja” que tiembla “en mi pecho”. Neruda conoce, al igual que Barba-Jacob y los demás mencionados, la carga simbólica que el vocablo epitalamio ha adquirido como material poético.

Situándonos en un estadio distinto y remontándonos a la antigüedad, encontramos que el primer gran lírico y poeta erótico, quien existió un siglo antes de nuestro calendario en Roma, famoso por sus poemas yámbicos y por los dedicados a Lesbia, Cayo Valerio Catulo, utilizó epitalamio igualmente como título en homenaje, en un largo poema en la celebración de una famosa boda, -la de Tetis y Peleo-, llevada a efecto en el año 73. A este mismo poeta debemos el uso hoy, de un término erótico en lengua española, al emplear en sus poemas el vocablo etrusco bacium, del que proviene la palabra beso.

El tropo con todas las connotaciones eróticas, fue usado también como título en uno de los poemas orales más antiguos de la humanidad, Cantar de los cantares. Figura que dio origen a enconadas disputas teológicas, por la significación pagana que él encerraba. La poesía que es un material abierto lo es también para el área religiosa por la riqueza simbólica. Reproducimos la versión más arcaica de la que existe prueba, y que desde luego ya fue cristianizada por Orígenes(44) y (45)

El vocablo epitalamio lo encontramos ciento siete veces registrado por distintos poetas y en poéticas disímiles en el contexto de la cultura universal, en un uso directo referenciando lo puramente erótico. Epitalamio es una palabra que caracteriza a los modernistas latinoamericanos, como quedó demostrado con los poetas citados en el análisis, siendo un instrumento cosmopolita por lo transhistórico y transgeográfico dentro de la poesía latinoamericana.

 

 

NOTAS

 

 

39  YURKIEVICH Saúl, la movediza modernidad, Madrid: Santillana, S.A. Taurus, 1996, p. 66.

  

                                        Balada de la loca alegría

 

Mi vaso lleno –el vino de Anáhuac–

mi esfuerzo vano –estéril mi pasión–

soy un perdido –soy un marihuano–

a beber –a danzar al son de mi canción...

 

 

40  GARCIA AGUILAR, Eduardo, “Porfirio Barba Jacob en el Music Hall de la imaginación”, Uno más uno, México, suplemento sabatino, 1986.

 
 

Al Jorobado 

                               

Sabio jorobado, pide a la taberna,

Comadre del diablo, su teta de loba.

El vino te enciende como una linterna

Y en turras ebúrnea trueca tu joroba,

Porque de nodriza tuviste una loba

Como los gemelos de Roma la Eterna.

 

41  YUKIEVICH Saúl, la movediza modernidad, op. cit., p. 147.

                                        

Fiesta popular de ultratumba 

  [...]

  Un buen Término se ríe de un efebo que se baña.

Todos tiemblan de repente. (Entra el Hércules nervudo)

Grita Petronio: ¡Falerno! Grita Luis Once: ¡Champaña!

(Grita un Pierrot: ¡Menelao con un cuerno y un escudo!)

 

Todos ríen, sólo guardan seriedad Juno y Mahoma,

El gran César y Pompeyo, Belisario y otros nobles

Que no fueron muy felices en el amor. Se oyen dobles

Funerarios: es la Parca que se asoma...

 

[...]

 

El Papa Borgia está orando (mientras pellizca a una niña),

Tan sólo un bardo protesta: Lamartine, con voz airada;

Para restaurar el orden se llamó a Marat. La niña

Duró un minuto y la escena vino a terminar en nada.

 

Con el ala en un talón entra Mercurio; profundo

Silencio halló el mensajero. El gran Voltaire guiñó un ojo

Como queriendo decir: ¡cuánto pedante en el mundo

Que piensa con los talones! (Juan lo miró de reojo.

Y un periodista que había se puso serio y muy rojo).

 

Entra Aladino y su lámpara. Entran Cleopatra y Filipo.

Entra la Reina de Saba. Entran Salomón y Creso.(Con las pupilas

saltadas se abalanzó un burgués rico,

Un banquero perdió el habla y otro se puso muy tieso).

    

42  Ibid., p. 27.

 

43  O’HARA, Edgar, “Poesía de cinco esquinas”, Boletín cultural y biblilográfico, N° 21, Bogotá: Banco de la República, vol. XXVI, 1989.

 

Sonatina

  

[...]

 

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,

o en el que ha detenido su carroza argentina

para ver de sus ojos la dulzura de la luz,

o en el rey de las Islas de las rosas fragantes,

o en el que es soberano de los claros diamantes

o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

 

[...]

      

A Roosevelt 

  [...]

 

Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;

eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.

Y domando caballos, o asesinando tigres,

eres un Alejandro – Nabucodonosor.

(Eres un profesor de Energía,

como dicen los locos de hoy.)

  [...]

  Mas la América nuestra, que tenía poetas

desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,

que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,

que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;

que consultó los astros, que conoció la Atlántida,

cuyo nombre nos llega resonando en Platón,

que desde los remotos momentos de su vida

vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,

 

[...]

        

           Para un menú

  [...]

¡Traed otras copas con nuevo licor!

Champán son las rubias de cutis de azalia;

Borgoña los labios de vivo carmín;

los ojos oscuros son vino de Italia,

los verdes y claros son vino de Rhin.

Las bocas de grana son húmedas fresas;

Las negras pupilas escancian café;

son ojos azules las llamas traviesas

que trémulas corren como almas del té

[...]

   Kalpa 

  [...]

 

En todas las eternidades

que a nuestro mundo precedieron,

¿cómo negar que ya existieron

planetas con humanidades;

 

y hubo Homeros que describieron

las primeras heroicidades,

y hubo Shakespeares que ahondar supieron

del alma en las profundidades.

 

Serpiente que muerdes tu cola,

inflexible círculo, bola

negra, que giras sin cesar,

 

[...]

 

 

    La tristeza del camino

  

Háblame de tu génesis –Del hondo

crugir y del gemido plañidero

de los robusos troncos milenarios,

cargados de perfune y de follaje,

que cayeron al golpe bajo el día,

tal vez gloriosamente frutecidos,

o al vibrar la canción de los amores

en el epitalamio de sus nidos

y en el epitalamio de sus flores...

 
 

        Epitalamio bárbaro

 

A Lugones

 

...El alba aun no aparece en su gloria de oro.

Canta el mar con la música de sus ninfas en coro

Y el aliento del campo se va cuajando en bruma.

Teje la náyade el encaje de su espuma

Y el bosque inicia el himno de sus flautas de pluma.

 
 

         Epitalamio ancestral

 

  Con la pompa de brahmánicas unciones,

abrióse el lecho de sus primaveras,

ante un lúbrico rito de panteras,

y una erección de símbolos varones...

 

 

       Epitalamio

  

¿Recuerdas cuando

en invierno llegamos a la isla?

El mar hacia nosotros levantaba

una copa de frío.

En las paredes las enredaderas

susurraban dejando

caer hojas oscuras

a nuestro paso.

Tú eras también una pequeña hoja

que temblaba en mi pecho.

 

44 *Poètes tragiques ou comiques imitent des personnages qui agissent, des personnages dramatiques. C’est ce qui, au dire de certains ; a fait appeler leurs œuvres des drames, parce qu’ils imitent des personnages agissants.

 

45 **ORIGINES, Commentaire sur le Cantique des Cantiques, Paris : Les Editions du Cerf, 1991, t. 1, livres I-II, trad. Luc Brésard et Henri Crouzel, p. 80.

 

ORIGENIS

COMMENTARIUMIN CAN.

CANTICORUM

PROLUGUS

 

I Epithalamiun* libelellus hic, id est nuptiale carmen, dramatis in modum mihi videtur a Solomone conscriptus, quem cecinit instar nubentis sponsae et erga sponsum suum, qui est Sermo Dei, caelesti amore flagrantis. Adamavit enim eum sive anima quae ad imagenem eius facta est, sive ecclesia.**

   

46  LE GUERN, Michel, La metáfora y la metonimia, Cátedra: Madrid, 1990, pp. 13-22.

 

47  ESTEBANEZ CALDERON Demetrio, Diccionario de términos literarios, Madrid: Alianza Litoral, 1999, p. 613.

 
 

           La Dama de cabellos ardientes

 

Decíame cantando mi niñera

que a mi madrina la embrujó la luna;

y una Dama de ardiente cabellera

veló mi sueño en torno de la cuna.

 
           

Estrofa convertida en prosa

 

“Decíame cantando mi niñera que a mi madrina la embrujó la luna; y una Dama de ardiente cabellera veló por mi sueño en torno de la cuna”.


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