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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

                                  DE FINES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIO DEL XX

 

París, 25 de noviembre de 2009

Texto de Efer Arocha

Fotos Gentil cortesía de Yves Monino

Traducción de Nathalie Duhart

 

Colette-12--jpg.jpg                                                              Una imagen de Colette ama de casa burguesa

 

          A fines del siglo XlX se presenta una tensión en Francia entre la III República, libre pensadora, antirreligiosa y laica, y la iglesia católica que se le opone. El Papa León XIII lanza la Encíclica Humanum Genus condenando abiertamente la Franco Masonería y recomendando a la vez la creación de una asociación obrera católica. Como el fenómeno político no es ajeno a la literatura, conviene señalar a los escritores filo religiosos contemporáneos de Colette. Los más destacados son Claudel, Gide, Bernanos, Mauriac y Péguy. Ella, hija de Francia rural, profesa el rito católico: será bautizada y casada en el seno de la iglesia, no obstante de que su madre era una mujer libre pensadora al margen de toda creencia, y su padre un convencido republicano anti-bonapartista.

          Abordar la vida y la obra de Colette, así sea de manera extremadamente rápida; debido a que estamos obligados a ello, nos ha resultado difícil en razón de que obra y vida presentan una redondez de manzana cuyo contorno es el mismo. Entonces el primer paso es decisivo para entrar en tema. Escogimos un acontecimiento normal de familia por aquello de que hay vivencias claves en la historia de una persona que se presentan como anecdóticas, siendo a la postre determinantes de toda una existencia. Ese es el caso de la escritora. Su vida la determinó un azar feliz o coincidencia producto del amor; tropezón, equivocación o accidente, como dicen los enamorados despechados.

          Ella conservó las reminiscencias masculinas que desde muy temprano cambiarían la ruta de su apacible juventud, como conservó toda su vida el acento de provinciana borgoñesa que le daban un toque de gracia ante la exigencia fonética de la lengua francesa. Igualmente su juventud fue resaltada por su larga cabellera, siendo uno de los atractivos para quien, en la última década del siglo XIX se hiciera conocer literariamente con el seudónimo de Willy, que fue el definitivo entre muchos, puesto que su primero, Henry Maugis, escasamente tuvo vida cuando escribió en la revista, La Nouvelle river gauche, junto a Jean Moréas, Paul Verlaine y otros. Una particularidad de Willy será determinante para que Colette sea lo que es hoy en la memoria de las Letras Francesas. Willy no solamente era un apodo, sino también el nombre de una fábrica bien singular, cuya mercancía era producir textos literarios que él hacía escribir a otros, como fueron Francis Carco, Toulet, Curnonski y muchos más. Existe una anécdota que lo retrata de cuerpo entero. En 1887 luego de firmar tres obras serias, sobre su foto hace una declaración sincera; confiesa que de las anteriores publicaciones no ha escrito ni una sola línea. Su padre empieza a dudar de sus actividades periodísticas y también literarias, se molesta porque se le asocia con la Casa de Edición Gauthier-Villars, precisamente en el “Rez-de-Chaussée” -planta baja-, “quai des Grands Augustins”, es donde Willy tiene su oficina que fue el sitio de cita de las grandes celebridades de fin de XIX. Los jornaleros que escriben a destajo, son personajes que en la literatura francesa se les conoce como negros. Los libros que aparecían con la marca de Willy eran sinónimo de calidad, y los lectores los devoraban enseguida. La práctica de Henry Gauthier-Villars, nombre de pila de Willy, fue corriente desde los tiempos en que los franceses empezaron a escribir textos literarios.

 

Una foto de Willy con el mismo perro, el mismo dia de la anterior.

          El 15 de mayo de 1893 se conoce la noticia del matrimonio entre Willy y una tal Sidonie Gabrielle Colette. Michèle Sarde, en la biografía de Colette narra que Willy era un cronista que escribía sobre danza, música, teatro, literatura, temas de farándula, mundanos, noticiosos; es decir, un polifacético del oficio. Sus escritos los publicaban decenas de periódicos: L’Action française, L’Assiette au beurre, Le Capitole, Le Cancan, Le Chat noir, La Chronique parisienne, Cocorico, Le Courrier français, Le Courrier musical, L’Ère nouvelle, L’Hermitage, Le Génie civil, La Grande Revue, Le Journal amusant, Mascarille.... En la década del 90 del siglo XIX se publicaban en Francia, dos mil ochocientos cincuenta y un periódicos y en 1900 compiten en el reparto del mercado de la prensa tres mil cuatrocientos cuarenta y dos. Con una masa como ésta, el ser periodista es un oficio de prestigio y también lucrativo. La noticia se difunde por todas partes debido a que Willy es un periodista famoso en los medios de prensa, en los círculos del teatro, en los salones de banquetes, barrio latino, bares, restaurantes. Es un personaje de la cultura y del arte, mientras que la contrayente, una perfecta desconocida.

          Ella conoció a su futuro amado cuando tenía dieciséis años, en tanto que él la doblaba en edad. Si le damos crédito a las notas de Pierre Varenne, Colette y Willy se habrían conocido en 1889 en la librería Gauthier-Villars, cuando ella acompañando a su padre entró en el establecimiento para comprar unos libros de ciencia. Encontrándose él en función de atender a los clientes. El vendedor de libros al mostrador la cortejó de inmediato con los métodos de seducción propios de un Casanova, causándole un efecto tal, que ella no sólo quedó impresionada sino prendada. El resto vendría por añadidura.

 

Colette en "Rêve d'Egypte", un duo con Missy en 1907 que provoco un escandalo mayor por parte de la familia de Napoleon III (la marquesa de Belbeuf nacio Mathilde de Morny, hija de un bastardo real y medio hermano, por su madre, de Napoleon III que lo hizo duque). Colette por fin se ha separado de Willy y vive con Missy, y para ganarse la vida sera mima en la tropa de Georges Wague, el gran mima de 1890 hasta los años 1950. Ella trabajara mucho, haciendo un monton de giras, entre 1906 y 1913, escribiendo muchos libros de las cuales te aconsejo /Les vrilles de la vigne/, publicado en 1908, cuentos cortos que son un homenaje a los artistas pobres y a su dura vida, a los que llamamos hoy los "interimaires" o los "precarios".

 

          Gabrielle Sidonie nació el 28 de enero de 1873, hija menor de Sidonie Landoy y del capitán Jules Joseph Colette, en Saint-Sauveur-en-Puisaye, Basse-Bourgogne. Pequeño poblado de Francia que se pierde en las tinieblas del anonimato, sólo se destaca porque en sus predios existe un pequeño castillo y las ruinas de una torre de los sarracenos que según los analistas medievales se sitúa en el siglo XI. Actualmente, de acuerdo a las estadísticas de la municipalidad, para 1999 la población era de 940 personas, la cual aumentó hasta el 2005 en 9 individuos, asunto notorio por lo favorable. En las zonas campesinas para este tipo de poblado el descenso de la natalidad no se logra revertir. La cantidad señalada nos entrega una composición de género de 46,7% para los hombres y 53,3 para las mujeres. Para la misma fecha, la tasa de desempleo era de un 15,5%; mientras que los jubilados subían al 38,9 de la población total, visión cuantitativa que da una idea general del lugar. Tenía dos medios hermanos del anterior matrimonio de su madre, Juliette y Achille, y Léo por parte de su padre.

          Impregnada de la campiña francesa creció jugando con los gustos y juguetes de la época. Asistió a la misma escuela al igual que las demás niñas de su edad. Soñó imaginando mundos, fruto de su adolescencia. Siguiendo la costumbre fue bautizada en el rito católico. Su propio dictamen, el de su familia y biógrafos, fue que abrazó en su niñez una felicidad a borbotones mientras crecía. En 1889 obtiene el certificado de sus cursos escolares en Auxerre, cesando definitivamente sus estudios. Un hecho que le hizo una cicatriz en su subconsciente, sucedió en 1890 cuando todos los muebles y la casa natal fueron rematados en subasta pública, obligándoles a huir de la ciudad, refugiándose en casa de su hermano Achille que ejercía como médico en Châtillon-Coligny.

          Contrajo matrimonio en Châtillon-Coligny. Michèle Sarde describe una boda de silencio y lúgubre, tildándola de melancólica, sin misa, a pesar de que la contrayente milita en la fe católica. Escasamente una simple bendición a las 4 de la tarde. Por parte de la novia dos testigos: Adolphe Hourdard y Pierre Veber. Lo peor, la novia de una palidez cercana a la muerte y sin presencia de fotógrafos… No obstante que el cuadro exuda gotas de parcialización, la realidad descrita es el producto de la situación del novio, cuya conveniencia matrimonial le exige la mayor discreción y secreto, dado sus intereses de hombre cargado de amores prohibidos.

          El que Colette se convierta en una escritora es una consecuencia derivada de su matrimonio. Willy siempre estaba buscando quien le escribiera, inclusive hasta para sus crónicas. No podía atender la abrumadora demanda. Geneviève Dorman, otra de sus tantas biógrafas afirma que Willy encontró los cuadernos de apuntes de su mujer y de inmediato corrió para donde un editor.

          Claudine à l’école -Claudine en la escuela-, editada en la primavera de 1900, y como de costumbre firmada por Willy. Esta vez procede de una manera distinta; hace un prefacio en el que agradece a su esposa por la ayuda en la realización de la obra. Los lectores se preguntan apenas, si es otra usurpación. Rachilde que se dispone hacer una excelente crítica en El Mercurio de Francia le escribe a Colette, pidiéndole autorización para mencionar su nombre. Ella le responde con mil razones para que sólo aparezca el nombre de su esposo. Actitud que la colma de felicidad. Charles Maurras hace un elogio de la novela en la Revue Encyclopédique captando ya en el texto la madurez de la escritura y dominio en el estilo. El editor Ollendorf lleno de placer despacha para librerías 40.000 ejemplares cada tres semanas. Vendrá la serie de Claudine: Claudine à Paris, Claudine en ménage, Claudine s’en va. Escribió cuatro novelas con el personaje de Claudine. Los temas, como puede colegirse por el título, pertenecen al mundo de lo anodino, encierran el suceder de la vida diaria de los seres intrascendentes que somos la gran mayoría; modelando al ser anónimo. El rol del personaje tiene la estatura que exige la trama narrativa donde la sencillez y la simplicidad ilativa imprimen el primer aval de calidad.

          En algunas novelas comienza a aparecer el nombre de Colette en la portada, antecedido por el de Willy. Es el caso de Claudine s’en va; en edición de la época y que tengo ante mis ojos, para luego figurar como única autora. Conviene aquí señalar que había un prototipo de mujer parisina de la época, que se enmarca dentro de determinados parámetros, que definen un mundo y un submundo de liberación femenina. Como por ejemplo: ellas pueden exhibir públicamente sus amigos, ir al teatro, mostrar furtivamente sus amantes, asistir a los salones literarios, entre quienes se encuentran mujeres de Letras y periodistas. Escriben textos periodísticos y novelas de escándalo, siempre bajo la sombra protectora de un hombre notable o influyente. Sin Alfred Vallette no habría sido posible Rachilde; sin Anatole France qué habría sido de Madame Arman. Por eso no es sorprendente que sin Willy no habría existido Colette. Y qué decir de otras escritoras: María Luisa de Heredia, hija de poeta. Judith Gauthier, igualmente hija de poeta, o la esposa de Henri de Régnier; seguido de una larga lista. Sin embargo, hay que destacar que en 1881, Hubertine Aucler, crea La citoyenne, -La ciudadana-, primer periódico que exige los derechos políticos y civiles para la mujer. Marguerite Duran, antigua pensionista de La Comedia Francesa, funda La Fronde, en 1897, primer cotidiano hecho enteramente por mujeres, donde se tratan temas políticos y también literarios. La presencia de una corriente feminista reivindicativa es muy acentuada en esos tiempos.

          En 1904 se publicará Dialogues de bêtes, -Diálogos entre animales-, texto escrito lejos del bullicio parisino, percibiendo exclusivamente el silencio que se produce en plena soledad, en un lugar denominado Monts-Boucons. En la portada aparecerá también por primera vez el nombre de su verdadero autor, -Colette-, con un prólogo de Francis James. Dos animales domésticos serán los personajes principales. Toby-Chien y Kiki-la-Doucette.

                                                                                                       Editions F. Nugeron.

 Colette disfrazada de Claudine (lo que fecha esta foto de 1901 o 1902), con un comentario de su propia mano pero muy posterior a la foto : "Colette et Toby-Chien. Deux braves types à qui on avait appris à faire le beau et donner la patte."(Dos buenos mozos a quienes se les habia enseñado a hacer reverencia y a dar la pata)."Faire le beau" es cuando el perro (o el oso en el zoologico) se ponen de pie sobre sus patas traseras para que les den comida).

 

          Libro famoso que sigue vivo en las librerías. En la actualidad circula una edición de la Editorial Folio. Dos razones son la causa de la juventud del texto. Una es el afecto nacional que tienen los franceses por los animales domésticos; los quieren tanto, con un afecto que da la sensación de desanimalizarlos y en su reemplazo se humanizan. Hasta en las enfermedades se parecen a sus dueños, sufren de alergias, estrés, diabetes, insuficiencia renal y todo el resto de la gama de las quejumbres humanas. Con esto nos recuerdan la poca diferencia que existe entre ellos y nosotros. El trato que se da a los animales es ahora uno de los metros que establece la estatura del progreso de los pueblos. La otra es en el plano literario. Colette se esfuerza por darnos una idea de cuál podría ser la comunicación entre las distintas especies, y esto es el gancho que lo mantiene en lectura permanente. Mi amigo Yves que es lingüista de oficio, me argumentaba en días pasados diciéndome que si los animales hablaran lo harían como lo escribe Colette. Sin embargo, desde la perspectiva de la cognición es un punto vedado en el cual la ficción no accede a la realidad. De ahí que existan impedimentos en la verosimilitud, en razón que hay realidades que no son ficcionables.

                                                                                                       Editions F. Nugeron.

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