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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

Un largo otoño con nombre de verano

 

Efer Arocha

París, 12 de septiembre de 2011

 

En este año Francia se quedó sin verano porque su lugar fue ocupado por un largo otoño, que en ocasiones nos hizo usar suéter y paraguas. Nadie sabe como seguirá de ahora en adelante, debido a que la ciencia encargada del oficio de anticipar las conductas de la naturaleza, apenas se encuentra en germinación. En otras áreas, para darle el toque final a las vacaciones y abrir con un tiempo tórrido atizado por la palabra, la revista Vericuetos, inició sus actividades literarias con una lectura del verso trashumante.

 

  Efer Arocha- Julio Olaciregui y Martha

                                                               Julio Olaciregui, Martha Patricia Meza y Efer Arocha

 

 

En el lugar habitual, acogidos por la generosidad latinoamericana y la alegría que se respira en Salsa Rumba, producto del compartir literario que siempre nos ofrece Mercedes y Octavio, recibimos a Martha Patricia Meza, poeta colombiana, integrante de un grupo de mujeres organizadas en torno de una entidad cultural, existente en un bello pueblo vallecaucano conocido como Roldanillo, sitio donde está el museo Omar Rayo, establecimiento de obligatorio pasaje para quienes desean conocer el arte colombiano. Este núcleo de creadoras se propuso, desde ya hace mucho tiempo, disputarles a sus pares masculinos parte del territorio del verso. Ellas con un tesón donde la paciencia es lo dominante, paso a paso, pero siempre en progreso, tanto en la calidad como en la cantidad, avanzan de manera incontenible. Fue por esto que en la cava de Salsa Rumba del barrio latino de la ciudad de Victor Hugo, la cual estaba repleta, la lectora impuso un silencio de eternidad, consecuencia del contenido de sus poemas.

 

 

  Jimeno Rodofo Guidales

Orlando Jimeno-Grendi y Adolfo Guidales

 

Entre el auditorio estaban presentes varios de nuestros connotados poetas. Uno de ellos, Orlando Jimeno-Grendi originario de Chile y habitante de la ciudad, especialista de la obra Vicente Huidobro, igualmente él, ex-bibliotecario del Instituto de Altos Estudios Latinoamericanos de la rue Saint-Guillaume, lumbrera en saberes polivalentes en varias disciplinas humanas, a la vez políglota y que acaba de llegar de Helsinski donde dictó una conferencia en inglés sobre el tema sobre las vanguardias latinoamericanas, autor de varios libros poéticos y lo que es mejor, excelente conversador.

 

Adolfo Guidales narrador uruguayo que tiene entre sus haberes la publicación de varias novelas, cuentos y otros textos narrativos. Periodista deportivo vinculado a la Agence France Press. Compilador de un proyecto monográfico de un número de Vericuetos en papel, sobre literatura actual uruguaya, la cual estará en librerías el año próximo, estaba ahí.

 

 

Jorge Torres

Jorge Torres, poeta 

 

Jorge Torres poeta colombiano, es de la tierra donde naciera El Jetón Ferro y Julio Flórez. Flórez fue un poeta tanático por excelencia, su coterráneo tiene también algunos visos; entre sus libros de poesía publicados hay uno que lleva un título asimilable al tema, Instantes y Profanaciones, que envía directo a la lectura de una lápida, igualmente otro, Versos Líquidos. Luego de pasar carátula, lo dominante en la creación de Torres, es la compresión de cada verso, muchos de sus poemas llevan a cuestas quinientas libras de aire comprimido. Sin embargo, la presencia de Torres en la lectura de Martha Patricia que iba de arrobamiento en arrobamiento, es lo que nos permite establecer un puente textual. Porque la lectora nos remitió, por el uso de las lágrimas, directamente al versificador chiquinquireño, Julio Flórez, miembro de la Gruta Simbólica de la que también hizo parte su compañero terrígeno, el poeta El Jetón Ferro. Chiquinquirá es una población asentada en un valle de atractivos y encanto. Pervive entre sus calles y casas la añoranza palpable de la historia colonial. Entre sus anécdotas saltando por su tejado y empedrado de rezos, a causa de una feria religiosa festejando a una virgen que lleva el mismo nombre de la ciudad desde cuando ese país empezó a tener memoria, en los tiempos en que se viajaba solamente en silla y a lomo de mula. Uno de mis antepasados me contaba que durante las celebraciones, todo el mundo caminaba en puntillas quisiéralo o no, porque no había servicio de alcantarillado.

 

Retomando la Gruta Simbólica, sobre ella hay un bello libro de pasta dura editado por el Banco Popular, entidad que no sé si todavía existe en Colombia, pues todo cambia, en razón de que nada permanece quieto; él contiene una versión documentada señalando la consecuencia de los azares políticos amalgamados con la poesía. Difícil lectura para el profano, puesto que en Colombia las codificaciones son un tanto complejas, empezando porque todos los miembros de la Gruta eran anti-simbolistas, entonces por qué honrar al simbolismo con su nombre. Ellos en sus ejercicios escriturales se orientaban por los parámetros románticos o clásicos. En cuanto al nombre de la Gruta, si nos guiamos por la anécdota real o imaginaria, que en literatura, lo uno o lo otro, no tiene ninguna trascendencia, su nombre fue también el producto del azar. Lo cierto es que se vivía la Guerra de los Mil Días, como se le denomina a uno de los tantos enfrentamientos civiles que ese país suramericano ha tenido en su historia, y aún hoy sigue en las mismas. Caminando a altas horas de la noche por las calles de Bogotá, los poetas Julio Flórez, Rudesindo Gómez, y como la cosa es a pura memoria, si mal no recuerdo, un tal Carlos Tamayo. Los nocheros fueron sorprendidos por una patrulla militar que les exigió salvoconducto para poder circular en horas desusuales, puesto que la ciudad se encontraba en “toque de queda”. Como carecían del precioso documento, y ante lo delicado del asunto, Rudesindo tuvo la feliz idea de decir que iban a casa de un reputado galeno nombrado Rafael Espinoza, quien vivía en el barrio que ahora se conoce como La Candelaria. Los uniformados los acompañaron para constatar la veracidad. El médico un tanto sorprendido por tan extraña presencia, y acosado por guiños y gestos de los civiles, finalmente comprendió la situación y para deshacerse de los militares que insistían en ir donde estaba el enfermo, les dijo que ellos se iban por el sendero de la Gruta, el que era abrupto pero más corto.

 

Eran buenos tiempos poéticos aquéllos, a tal punto que otro poeta, José Manuel Marroquín era el Presidente de Colombia, y en el Senado y Cámara se hacían encendidos debates respecto donde quedaba el hemistiquio de un verso o el papel de la metonimia en el centro de una metáfora. Muchos son los Presidentes de Colombia constructores de versos, entre quienes se destaca Guillermo León Valencia, a su vez hijo de poeta. En la lectura de Martha Patricia, como se dijo antes, se versificó el llanto en una cascada de poemas haciendo sobresalir la calidad de la autora, por el dominio pleno en una nueva concepción creativa que es muy difícil de poetizar al elegir un tema y versificarlo desde distintas perspectivas. La lágrima como lenguaje del dolor ha tenido profundas raíces en Colombia. Decíamos antes que a Julio Flórez le apasionaba lo sepulcral, beta que le dio en su tiempo una masa de lectores y también jóvenes poetas seguidores; algunos compañeros de la Gruta Simbólica de Flórez, calificaron a esta corriente de poesía llorona, a consecuencia de que varios de estos jóvenes creadores terminaron lanzándose a las aguas borrascosas del Salto del Tequendama, privilegio de la vertiente en tanto que pretérito, porque lo que es hoy, ya no fluye el líquido incoloro, y apenas sí se conservan huellas de su paso.


Ingrid- Tachia- Doris Ospina2

                                                              Ingrid Lahoud, Doris Ospina y Tachia Quintanar

 

Doris Ospina

 

En primera fila tres damas hacían honor, Ingrid Lahoud, Doris Ospina y Tachia Quintanar. Ingrid es lectora selecta de la buena poesía, le encanta deleitarse con el verso latinoamericano, muy particularmente oír de viva voz a los autores colombianos, además, es animadora entusiasta del grupo de Vericuetos. Tachia arrebataba el fuego que salía a bocanadas de la página en lectura que la poeta Martha Patricia sacaba a palangana limpia, como si se tratara de estar batiendo la miel en el fondo de un trapiche. Tachia es verdadera militante de la poesía, la lleva terciada sobre su piel, respirando al compás de sus poros; igualmente es asidua seguidora de la frase en su función narrativa. Descifrando contenidos ficcionales conoció a uno de los grandes de América Latina, con quien entrabó amistad perdurable. Gabriel García Márquez le dedicó su libro El amor en los tiempos del cólera, en la versión francesa. Doris es una poeta constructora de versos, los que en cuanto a contenidos exhiben una rica polisemia, destacándose el hecho de que sus textos no presentan una factura intimista, su obra está por fuera de la vivencia personal de la creadora, código que sitúa al poema en el área de lo externo, terreno deleznable que conlleva un riesgo que pocos poetas se atreven a asumir. Peligro que por si mismo cuando se logra vencer es una prueba de indudable presencia de la calidad. En el libro Conversación inacabada, se encuentra un poema cuyo título es: “Se envejece el tiempo”, verdadero acierto desde la perspectiva poética pero también desde el ángulo filosófico, puesto que invierte la categoría filosófica empírica. En la fenomenología de la praxis, el tiempo es que establece la duración de una cosa, de un hecho y toda una gama de contenidos para lograr objetivizar la realidad, puesto que la realidad no es posible por fuera del tiempo. Sin embargo, en el texto de Doris la cosa o el sujeto aparece estable, presenta la característica de inmutabilidad, a causa que no envejece, y no envejece porque no cambia; adquiere las calidades del tiempo. Una de ellas es calidad de lo eterno. Nos detenemos aquí, no obstante de que el tema va mucho más lejos en el libro que hemos señalado. Esta poeta es una creadora silenciosa pero muy prolífera en publicación.

 

Mario Wong

 

Es un escritor y ensayista peruano que vive en París desde hace mucho tiempo. Sobre sus hombros desgarbados cuelgan como alambres, a la manera de secar ropa en Trujillo y otras ciudades peruanas, la tradición de sus antecesores como Vallejo, que vivieron plenamente sentados sobre los andenes a veces, mientras que en otras en las barras, mirando los humos en los viejos bares que hoy no quedan en la ciudad de Baudelaire. En sus hombreras se oyen respiros que aún titilan de esa vieja bohemia, y que él está presto a iniciar bajo el sol si las circunstancias no presentan lunas opacas, tristes o resplandecientes, para enzarzarse en charla que en progresión asciende como en la cordillera de su país a verdaderos picos intelectuales. Hablar con Mario es diluir el tiempo en pleno placer de la palabra. Ha escrito varios libros, entre los que se destaca, SU MAJESTAD EL TERROR.

 

Alfonso Diaz                                                             El escultor Alfonso Díaz


En la paleta de la asistencia había multitud de pigmentos, uno de ellos, las artes plásticas pacientemente se vienen mezclando con la palabra poética. El escultor Alfonso Díaz recostado contra las piedras del muro, parecía hablar en lenguaje mudo por osmosis, mientras sus neuronas rumiaban otro lenguaje pétreo, esta vez sonoro en caracoleo, que la lectora derramaba hacia el centro de un auditorio en plena reflexión. Similar actitud asumía el pintor Francisco Trujillo, lanzadera nocturna que en tranquila búsqueda de sensaciones visuales, para grabar en la memoria de la pupila: luces, tonos, sombras y otros elementos indispensables para la futura tela que se plasmará en el tiempo venidero, era otro de los oyentes de la voz de Martha Patricia.

Álvaro Luna en representación de COLCREA, era uno de los que debía dar la bienvenida a la visitante, a causa de los imprevistos que tienen los accidentes, esta vez de salud, fue uno de los ausentes. Marino Valencia llegó en apuros con su morral a cuestas. Otra de las personas que tuvo imponderables para llegar fue la responsable de la edición virtual de Vericuetos; afortunadamente hizo presencia justo en el filo del acto, toda respirona en razón de la premura, bajó peldaños y se sumó a los asistentes. Luego se deleitaría con la comida que siguió a la lectura, matizando sabores al compás del tema literario. Libia Acero-Borbón en la beta escritural es una persona discreta; no obstante, de haber obtenido varios diplomas en la Sorbona sobre la especialidad, y haber fundado y dirigido en Estocolmo una revista literaria. Con habitual sonrisa fue la más entusiasta para aplaudir a Eduardo García Aguilar que estaba cumpliendo años, negándose a revelar la cantidad. Argumentó García:  “cómo a las damas se les concede ese derecho de no revelar los años, por qué a los caballeros no”. Eduardo es un escritor de pendones al igual que Julio Olaciregui, que fue quien hizo el análisis poético de la obra lectora.

 

Yves Monino                                                               Yves Moñino intelectual francés


Los oyentes  sin excepción se fueron muy satisfechos de haber conocido, así fuera parcial, la producción poética de Martha Patricia. Yves Moñino intelectual francés y de abultado currículum académico, junto con Carolina, lingüista de oficio y especialista en indígenas colombianos, destacaron la modulación, pausas y otras exigencias para calificar una lectura de buena o excelente. Yves me recalcaba que rara vez había oído a un poeta leer bien sus propios poemas. La lectora se escabulló y nadie supo de su paradero. Dos intelectuales aborígenes que llegaron retardados junto con un poeta, se lamentaban no haberla conocido. La noche estaba madura cuando de pronto un poeta espontáneo se paró del grupo de los invitados y empezó a recitar en francés, una retahíla de versos que ninguno de los oyentes podíamos seguir. Empezó con Le Bateau ivre, cortó y siguió con Las flores del mal y en ese orden no hubo poeta francés de valía que pudo escaparse.

 

Caroline Ortiz                                             Carolina Ortíz, lingüista y sociologa colombiana


En el exterior, el regreso de vacaciones presenta acontecimientos marcantes, dado el interés en el plano de lo político, económico, social y también en el campo internacional. En lo concerniente a lo político, los partidos se han lanzado a la conquista del poder en todo el territorio francés en encarnizada batalla sin tregua, donde se empieza a sacar a luz las conductas reprochables de algunos dirigentes en el manejo de los asuntos públicos. El caso Desca, -DSK-, se ha convertido en una interrogación nacional y su intervención en los medios es esperada de un momento a otro para conocer su versión. En lo económico todo el continente europeo lucha contra la crisis de todos conocida. Son múltiples las medidas que se han tomado; todos nos apretamos el cinturón de una manera u otra, algunos parlamentarios recurrieron a medidas extremas, el viernes al mediodía se les vio de relִámpago en la televisión, como alguno de ellos habían llevado lonchera para almorzar y así evitar el alto costo del restaurante. En lo social los indignados no paran de manifestarse en varios países de la Comunidad, mientras que los resignados en voz baja recriminan y espetan contra quienes ellos consideran ser los responsables de la crisis. En lo internacional lo dominante son los comentarios de los frentes bélicos donde se encuentra involucrada Francia, sobre los cuales hay diversas opiniones que van desde la aprobación hasta el rechazo total.

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