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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

  Foto 8 Roldanillo

 

   Puesta en escena poética y musical de los indígenas de la Comunidad Páez del Departamento del Cauca.

 


NATALIA MARÍA RAMÍREZ LÓPEZ

Literata de la Universidad de los Andes con títulos de Maestría y Doctorado del Departamento de Lenguas Hispánicas y Literatura de la University of Pittsburgh. Profesora e investigadora de Literatura y Humanidades, en la Pontificia Universidad Javeriana, Cali. Su trabajo poético ha sido reconocido por Pegaso Ediciones y por Ediciones Raíz Alternativa 

 

Desde el cautiverio

 

Desde la oscura noche

ruidos rechinantes escucho…

… agudos y constantes…

 

Con dificultad

un espeso aire inhalo…

… hostigante, agobiante…

 

Y no te huelo a ti

y yo perdido

muriendo en mí

pudriendo en mí

con piel de musgo

raíz de pies

 

pelo helecho y uñas de hiel

ojos de concha

boca de arena

ano de espinas

y huesos de cal

 

Así estoy yo en el más allá

más allá del mundo y  el país

más allá del cielo y de tu voz

más allá de todo

más allá de mí

sin mi cuerpo

sin vivir.

                                                                      

Hacia el cautiverio

 

Intento encontrarme en ti

en tus pensamientos

en tu sentir

 

Quiero robar tu dolor

para librarte de él

 

Quisiera por siquiera un día

reemplazar tu cuerpo

por siquiera un mes

reemplazar tu salud

por siquiera un año

reemplazar tu impotencia

por siquiera otro año

y otro año

y otro año

y otro año

y otro año

y otro año

y otro año más…

 

Cuando ya se olvida contar

cuando ya se olvida dormir y despertar

cuando ya se olvida y desconoce el mundo…

… Y tú… tú mudo…

…  y yo…también cautiva…

…  suspendidos…

 

Mientras el mundo vueltas da….

 

 

ANDREA GARCIA S.

Medellín, Antioquia. Abogada, gestora cultural e investigadora  de expresiones artísticas con énfasis en folklor latinoamericano y colombiano. Hace parte del círculo de filosofía de la poesía ALUNA. Sus poemas han sido publicados en la Antología de poesía Piedraluna y en la Revista Prometeo. Actualmente se desempeña como Tejedora de Lenguaje en PACHAMAMA Arte y Permacultura.

 

 

Abya Ayala es un continente con vientre de mujer

constelación de llanos, lagunas, selva y cordillera

 

El sol desciende a las montañas

 y en sus alturas

reciben la primicia de los rayos

Las entrañas intuyen el amarillo

y mana de ellas

de nuestros vientres

la existencia

el arte mismo

 

Creadora de sí

y de su arrullo con el taita Inti

 

En las noches es luna

para saberse marea

en el día

Violeta

 

Mujeres que comprenden la historia

la desnudan

la palpan

 la cocinan

la amamantan

 la viven

 

Mujeres que son la historia misma

artesanas de nidos

 

Mujeres que abrazan una pluma

Oficio sagrado

decir lo indecible

dibujar el rostro de la entraña

 

 locuaz faena

       palabra subversiva

                 sub-versiva

          La poesía subyace en el verso

 nos entiende como un todo

 y puede cantar  desde la voz personal

 

Lo relevante es la acción que la sustenta

              -se incuba en el verbo-

 

No se trata de la técnica del lenguaje

más del latido que se expresa a través de las letras

 

 

La palabra que humaniza

nombra lo cierto

pinta lo invisible

Reflexiona el mundo en un entender de nuestra raíz cósmica

de nuestra esencia ondular

de la necesidad de resignificar el cuadrado

 

-desaprisionamos las sospechosas formulas lineales

con las que oscuros buitres azoran -

 

 

El río fluye

no hay presa que lo contenga

y aquella que sostenida por el ego

 ha trastornado el cauce natural de su armonía

inevitable

perecerá

cuando ruja las notas del origen.

 

   

PAOLA CASTAÑO SANINT 

Formación Académica en Lenguas Modernas, Universidad EAN. Con estudios en Filosofía de la Universidad Sergio Arboleda. Su poesía ha sido publicada en revistas y en medios virtuales, nacionales e internacionales.

 

 

Pájaro de luz

 

En la altura

canta un pájaro de luz,

viento de alas abiertas.

 

Se confunde con los magos,

con los fríos que se alejan.

 

En la altura

un remolino despierta,

las piedras mueren,

los versos tiemblan.

 

Un pájaro en la altura

se hace viento.

 

 

AGUEDA PIZARRO

Nueva York, EEUU. Filóloga e investigadora. Especialista en la vida y en la obra de María Zambrano, Miguel Pizarro y Federico García Lorca. Importante ensayista, poeta y traductora latinoamericana. Fundadora y directora del Encuentro de  Mujeres Poetas  Colombianas en Roldanillo, Valle del Cauca. Ejerció la docencia en  en Barnard College de Nueva York en el área de español y poesía latinoamericana. Su trabajo ha sido reconocido ampliamente a nivel internacional.

 

 

Ciudádivas

 

Las ciudades

se erguían

avanzando

hacia nosotros

como espejismos

de mujeres

danzarinas

del tiempo

futuro.

Llegábamos,

a tañer sus torres

y sus almenas

y a trenzar

nuestro canto

entre sus intimidades

y sus distancias

medidas en ritmos

de respiro

entre los habitantes

y sus fantasmas,

como las golondrinas

que inscriben con su vuelo

y sus pequeños cuerpos,

densas gotas

oscuras

de partitura,

la melodía

volandera

de su estancia

gorjeada

entre el nido

y la tierra.

 

 

Llegábamos

a ellas, ondulantes

como camellos

en caravana.

Se alzaban

ataviadas

de murallas,

portales

y puentes

como alhajas,

y enjalbegadas

de jardines secretos,

calles ocultas

y recovecos

donde los muertos

se reencontraban

con los aromas

de su infancia.

 

 

             III

 

Nueva York se alza

sobre el caparazón

de la tortuga que la sueña

desde su leyenda.

¿Cómo tocar la marimba de piedra,

la tecladura que muerde el cielo?

Nos acercamos en un remolino

que se rompe contra la dureza

de los espejos incrustados en las aristas.

Se quiebra el canto, se rasga la lengua

contra la partitura que impone

el arrecife donde habitan las almas

cautivas de los peregrinos imantados

por la melodía siseante del deseo.

Desde las vaginas entre los edificios

nace el cante pálpito de Africa

aislada en esta lejanía y nos llama

nos enllama, nos entea,

momentáneos entre sus signos de dolor.

¿Dónde poner las yemas de los dedos

para que la piel de piedra ceda

y se entregue al ritmo de nuestro respiro?

Nos metemos por las hendiduras

entre chonta y chonta petrificada

para descubrir el secreto verde,

el gato en la ventana como un parpadeo

de la casa arruinada aún no ciega

y aguzamos el oído para escuchar

el suave acento de los inmigrantes

que sube de los pasaportes viejos

como un aroma de especias.

¿Dónde estamos entre las siluetas

de los viajeros tan numerosos

como las hojas de los otoños

y su hermosa muerte entre fuegos?

Aquí vivimos una vez hace siglos

palpando el eco de la tortuga

desde su inversa de misterio

y leyendo en sus signos rugosos

la música de tu lira.  

Aquí estuvimos recostados

invertidos en la curva de la cuna

que la diosa nos propiciaba

con sus ojos tristes.

Aquí engendramos a la hija

que se suelta danzante,

coribante, bacante bacana auvada

que gira siempre

como trompo

y regresa en espiral  falopio

a su primer momento entre labios

que la llaman con sílabas

como pétalos de las orquídeas

de su verdadera tierra.

Bajo el asfalto, la serpiente

agorera horada sus ínferos

y se empluma de su memoria indígena.

Emerge de su sueño subterráneo

y se trenza con las luces

de un futuro inconcebible

de sierpes de acero,

puentes que rasgueamos

delirantes y eléctricos

trazando caminos

por el espejo de obsidiana

donde se constela

nuestra muerte prematura.

Nos conocimos en el limo

del reflejo y nos pintamos

los pechos del delirio primigenio

que se oculta bajo las rías.

Aquí danzamos contradictorios

y múltiples, sureños y transmarinos

echando sombras sobre las paredes

del subterráneo.

Aquí, euridije el ensalmo

y te tatué los pezones

de hombre sombra

de mi nombrhembra

aguémona cárdena nacida

de la memoria órfica.

Retorno, solitaria, a tu tumba vacía

donde las cenizas son de papel.

Yaces en otra parte

pero aquí en Manhattan,

ocultas entre estrías geológicas,

se fosilizan tus huellas

y la tortuga deviene charango

milenario para tu canto.

 

  

 

MARTHA PATRICIA MEZA


Salamina, Caldas. Fundadora del Taller Permanente de Poesía Salamina de cara al futuro. Premio Ediciones Embalaje Museo Rayo, 1993. Participaciones internacionales en México, Cuba, Perú y París. Su obra ha sido publicada en Colombia y en el exterior.

 

Foto 2 Roldanillo

                            De izquierda a derecha: las poetas Elcina Valencia, Martha Patricia Meza y Mary Grueso.

 

Los Estados Unidos llamaron a Dios

a rendir cuentas.

Él en su inocencia se resistió

a tan indigno pedido.

Al instante bombarderos

atravesaron las diez capas del cielo

supersónicos elementos

ocuparon su morada

con afán expansionista.

Un arma secreta

desintegró al Espíritu Santo.

Provocaron la segunda Asunción

en una silla eléctrica.

Llenaron a Guantánamo

de ángeles y santos.

 

 

A LA MUJER DE LOT LE FUE EVITADO EL LLANTO

 

Le fue mejor a la mujer de Lot

que a Lía y a Raquel.

Que a Dina hija de Jacob

quien quiso conocer la ciudad

y se le vino encima una guerra.

Que a la hija del bárbaro Jefté

sacrificada virgen

no bendita.

Que a Dalila tildada de espía

por escuchar de Sansón

entre susurros y espasmos

el secreto.

Que a la reina de Saba

quien terminó por creerse pagana

cuando vio de Salomón el trato

que daba a sus esclavas.

Que a Jezabel de la que no encontraron

más que el cráneo

los pies y las palmas de las manos.

Que a Susana acosada por los viejos.

Que a la novia enfermada en el texto

para que fuera poético el Cantar.

Le fue mejor que a ellas.

No alcanzó a ver

que caliente la sangre de la piedra

Lot ya buscaba en sus hijas.

 

Todas ellas agradecen

que a una le fuera congelado el llanto.

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