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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

  Foto 22 Henri Rochefort en prision

Henri Rochefort

 

Henri de Rochefort-Lucay nació el 30 de enero 1831 en París, y murió el 30 de junio de 1913 en Aix-les-Bains en Savoie. Periodista de profesión, y gran admirador de Victor Hugo. Su primer trabajo fue como empleado de la Alcaldía de París. Con vena literaria funda, en compañía de Jules Vallès la Chronique parisina (Crónica parisina), de efímera existencia. En 1856 entra a Charivari y se encarga de la crónica de teatro. En 1863 contribuye en el Nain Jaune (Enano Amarillo) y luego ingresa al Le Figaro (El Barbero). Para entonces ha dejado de ser empleado de la Alcaldía y vive completamente del periodismo. Como no está de acuerdo con la política del Imperio es obligado a abandonar el periódico. Por su posición política es detenido. Su mayor éxito periodístico lo logra al fundar el periódico La Lanterne (La Linterna) en mayo de 1868, lanzando la primera edición con un tiraje de dieciséis mil ejemplares, que fue necesario reeditar varias veces hasta lograr ciento diez mil ejemplares vendidos completamente. Napoléon El Pequeño clausura La Lanterne y enjuicia a su director condenándole a prisión y a una elevada multa. Rochefort se exilia en Bruselas donde es ayudado por Victor Hugo que también está en el exilio. Sin embargo, La Lanterne sigue circulando clandestinamente en Francia para el placer de los enemigos del Imperio, pues la publicación es jurada antibonapartista. El 19 de diciembre de 1869 saca un nuevo periódico en compañía de Lissagaray, en él escriben notables plumas de la época, entre los que se encuentran Victor Noir asesinado el 10 de enero de 1870 por Pierre Bonaparte. Ante la cólera del director es condenado a seis meses de cárcel y conducido a la prisión de Sainte Pélagie. En ese momento estalla la Guerra franco-prusiana mientras permanece en el fondo de una celda. Cae el gobierno de Napoléon III, y el 4 de septiembre de 1870 se instala la República. Rochefort es liberado ese mismo día y conducido en ovación a la Alcaldía. El Gobierno de la Defensa Nacional es constituido exclusivamente por diputados que hayan sido elegidos por París; esto le da el derecho de integrar el gobierno. Él representa la extrema izquierda; sin embargo, los sucesos del 31 de octubre, lo obligan a dimitir. En condición de diputado asiste a las sesiones de la Asamblea de Bordeaux. Cuando estallan los sucesos de la Comuna regresa de inmediato a París, y brinda su apoyo a los comuneros, hecho que enfurece a Adolphe Thiers y a los versalleses. Capturado por las tropas de Thiers es conducido a la prisión de Versalles. El 8 de agosto de 1883 es deportado a bordo del Virginie, en compañía de Henri Messager y Louise Michel. En Nueva Caledonia será embarcado con sus demás compañeros a la Isla de Ducos. El 19 de marzo de 1874 Rochefort, Grousset y Pain, esperan en el islote Kuauri la llegada de otros deportados: Charles Bastien, Achille Ballière y François Jourde, los seis evadidos lograron llegar a Australia. Posteriormente Rochefort y Pain llegarán a Londres donde fueron acogidos con júbilo por el grupo de comuneros exiliados. Luego de la amnistía en 1880 vuelve a París. Por un conflicto económico interno entre comuneros, Henri Rochefort será progresivamente aislado. Nuevamente fue condenado en 1889 a la deportación. En el caso Dreyfus él está del lado de los acusadores. Algunas de sus obras: L’évadé, Roman canaque, Les dépravés, La marquise de Courcelles, Les petits Mystères de l’Hôtel des Ventes, Les aventures de ma vie Autor de trece obras de teatro y una gran cantidad de ensayos políticos. En cuanto a iconografía existe una escultura en bronce en el Museo de Orsay, un retrato al óleo, realizado por Gustave Courbet en el Museo Châteaux de Versailles. Hay también dos óleos que representan su fuga; uno se encuentra en el museo de Orsay, y el otro en el Museo de Zurich.

 

 

Foto 21 Victor Hugo

Victor Hugo

 

Victor Marie Hugo, nació en Besançon el 26 de febrero de 1802, y murió el 22 de Mayo de 1885, es el hijo menor de un general noble, Joseph Léopold Sigisbert Hugo, ascendido a conde por Joseph Bonaparte, rey de España. Su madre se llamaba Sophie Trébuchet. Su infancia la pasa entre París, Nápoles y España. Su formación de primaria y secundaria, es el resultado de colegios religiosos y de colegios nobles. A los trece años ya escribe versos, los que son corregidos por una maestra joven. A esa misma edad revelará sus inmensas ambiciones políticas. Con fecha julio de 1816 en su diario íntimo, el lector encontrará la nota siguiente: Je veux être chateaubriand ou rien. “Yo quiero ser chateuabriand o nadie”. En 1817; o sea, a sus quince años participa en un concurso de poesía organizado por la Academia Francesa; estuvo a punto de ganarlo, y no lo logró puesto que uno de los miembros del jurado consideró que el poema era una especie de broma, alcanzando una mención. Posteriormente participó en muchos concursos y ganó innumerables premios. A causa de esto deja su carrera de matemáticas, y abraza la carrera literaria. Ya en 1819 había fundado la revista literaria Le Conservateur littéraire. Su primer libro de poemas fue publicado en 1821. El rey Louis XVIII le otorga, por la calidad de sus versos, una pensión anual de mil francos. De ahí en adelante su obra poética es muy abundante. Cabe destacar que es miembro del Cenáculo de la Biblioteca del Arsenal, cuna del romanticismo francés. Como escritor dramático en 1827 publica Cromwell; esta obra se opone a las convenciones clásicas. Prácticamente se consagra al teatro hasta 1843, dejando cantidad de textos para los tablados. Es de recalcar que desde 1830, la obra Hernani produce el enfrentamiento entre antiguos y modernos, una verdadera batalla literaria, en la que Théophile Gautier es el comandante de los últimos. Varias son las publicaciones que el lector encontrará en Hugo ensayista como escritor político. Igualmente existe un Hugo novelista, legándonos nueve novelas, la primera escrita a los dieciséis años Bug-Jargal y la última Quatre vingt-treize, escrita a los sesenta, destacándose Les Miserables 1862, Les Travailleurs de la Mer 1966, como textos de la literatura comprometida con el pueblo. En Victor Hugo se encuentra el ejemplo clásico de las mutaciones de un escritor a causa de lo que es él en tanto que sujeto. Aquí se cuestiona la tesis de que una cosa es el autor y otra muy distinta es su obra. Hugo fue hasta 1848 un escritor aristocrático para luego ser un escritor burgués, y a partir de 1871 un escritor comunero. Son muy escasos los que hoy defienden esta última afirmación, en razón de los tiempos que se están viviendo, donde la misma Comuna busca enterrarse y olvidarse por todos los medios; sin embargo, la verdad de la historia es una sola. Victor Marie Hugo fue también un hombre político, basta con seguirle su trayectoria en este sentido para conocer el papel que desempeñó en este campo. En lo que respecta al tema, bástenos señalar que cuando profesaba las convicciones aristocráticas y burguesas, en 1844 era nada más ni nada menos confidente de Louis Philippe I, el último rey que reinó en Francia. En 1845 fue nombrado pair; o sea, representante noble a la Cámara de los Nobles, entidad que tenía máximos privilegios políticos en el seno de esta clase y que se remonta a los tiempos de la baja Edad Media cuando los señores feudales gobernaban sus feudos con seis pairs religiosos y seis pairs laicos. A principios de 1848 fue nombrado Alcalde del barrio ocho de París y luego Diputado en la Segunda República con escaño entre los conservadores. Ejerciendo los poderes de Alcalde en el barrio ocho, personalmente enfrentó los motines y el sublevamiento de la Comuna comandando tropas que aniquilaban a los insurrectos en las barricadas levantadas en su barrio. Luego de observar las víctimas de las masacres reflexiona profundamente se da cuenta del error de su actitud. Él había sido uno de los sostenedores de la candidatura de Louis Napoléon Bonaparte, quien fue elegido presidente de la República. Después de la disolución de la Asamblea 1849, es elegido a la Asamblea legislativa donde pronuncia uno de sus mejores discursos políticos sobre la miseria. A partir de ese momento rompe relaciones políticas con Louis Napoléon Bonaparte, y éste en represalia lo exilia. Aquí comienza en su obra un hilo conductor claro y definido con su viraje político, donde la calidad literaria de este autor llega a la cima, perceptible para un lector agudo o un especialista. El cambio es notable hasta en los títulos, subrayo aquí solamente uno: Les Châtiments (Castigos), libro de poemas. De retorno del exilio, 1870, el pueblo de París le brinda una bienvenida apoteósica. Establece relaciones con los escritores radicales de las distintas tendencias prudhonistas, blanquistas y marxistas. En 1871, durante los sucesos de la Comuna de París se encuentra en Bruselas por motivos familiares; desde allí condena la represión contra la Comuna, apoya y defiende a los comuneros total y plenamente. Por esta actitud es expulsado de esa ciudad. Deambulará por muchos lugares viviendo sucesivamente en Luxemburgo. Su viraje a las ideas socialistas se manifiestan al iniciarse la década del 50, todo queda claro en 1851 cuando sale en defensa de su hijo por el artículo que éste había publicado contra la Pena de Muerte en el periódico L’Évèmement, y luego se tangibilizan aún más en su oposición en el parlamento a la Pena de Muerte, está contra la ley que restringe el sufragio universal, se opone a la ley Rouher que limita la libertad de prensa, se manifiesta por el cambio del orden social vigente, denuncia aireadamente el sistema de las desigualdades sociales, está en contra de los que capitalizan las ganancias sin reinvertir en la producción, posición que le vale los odios de la burguesía. Llama a la sublevación armada contra el régimen imperante. Victor Hugo trabajó denodadamente en el parlamento para lograr la amnistía de los comuneros. Su última decisión en solidaridad con los desposeídos fue la que su cuerpo exánime fuera conducido a la tumba en un cobillard; o sea, coche fúnebre que llevaba a los pobres al cementerio. Dos millones de parisinos desfilaron durante una noche para despedirlo en el Arco del Triunfo.

 

Foto 22 Louis Xavier de Ricard

Louis-Xavier de Ricard

 

Por su desempeño literario y su papel en la Comuna, resulta inomitible Louis-Xavier de Ricard. Él fue con Catulles Méndez, director de un folleto poético que marcó un espacio en la historia de la poesía francesa. Alphonse Lamerre, editor de oficio, nombró a los dos anteriores responsables de una publicación literaria a la cual denominaron Le Parnasse Contemporain. Igualmente la publicación origina, derivado de su mismo nombre, un movimiento poético de gran interés para las Letras francesas y universales: Los parnasianos. En su primera fase participaron Anatole France, François Coppée, Stéphane Mallarmé, Sully Prudhomme, Théophile Gautier, Théodore de Banvillle, Villiers de L’Isle-Adam. En las historias de las dedicatorias célebres corresponde a Ricard un espacio, en razón de que Paul Verlaine le dedicó su poema sobre la Comuna, que se encuentra entre sus grandes versos, que pueden tener vigencia en cualquier geografía de la tierra o en cualquier tiempo de la historia; es de actualidad en estas horas que pasan en un país como Colombia, en África o en Asia; Les Vainçus, el que se reproduce y se traduce a continuación:

 

 

Les vaincus

  À Louis-Xavier de Ricard.

 

I

La Vie est triomphante et l’Idéal est mort,

Et voilà que, criant sa joie au vent qui passe,

Le cheval enivré du vainqueur broie et mord

Nos frères, qui du moins tombèrent avec grâce.

 

Et nous que la déroute a fait survivre, hélas !

Les pieds meurtris, les yeux troubles, la tête lourde,

Saignants, veules, fangeux, déshonorés et las,

Nous allons, étouffant mal une plainte sourde,

 

Nous allons, au hasard du soir et du chemin,

Comme les meurtriers et comme les infâmes,

Veufs, orphelins, sans toit, ni fils, ni lendemain,

Aux lueurs des forêts familières en flammes !

 

Ah ! puisque notre sort est bien complet, qu'enfin

L'espoir est aboli, la défaite certaine,

Et que l'effort le plus énorme serait vain,

Et puisque c'en est fait, même de notre haine,

 

Nous n'avons plus, à l'heure où tombera la nuit,

Abjurant tout risible espoir de funérailles,

Qu'à nous laisser mourir obscurément, sans bruit,

Comme il sied aux vaincus des suprêmes batailles.

 

II

 Une faible lueur palpite à l'horizon

Et le vent glacial qui s'élève redresse

Le feuillage des bois et les fleurs du gazon ;

C'est l'aube ! tout renaît sous sa froide caresse

 

De fauve l'Orient devient rose, et l'argent

Des astres va bleuir dans l'azur qui se dore ;

Le coq chante, veilleur exact et diligent ;

L'alouette a volé, stridente : c'est l'aurore !

 

Éclatant, le soleil surgit : c'est le matin !

Amis, c'est le matin splendide dont la joie

Heurte ainsi notre lourd sommeil, et le festin

Horrible des oiseaux et des bêtes de proie.

 

Ô prodige ! en nos cœurs le frisson radieux

Met à travers l'éclat subit de nos cuirasses,

Avec un violent désir de mourir mieux,

La colère et l'orgueil anciens des bonnes races.

 

 

Allons, debout ! allons, allons ! debout, debout

!Assez comme cela de hontes et de trêves !

Au combat, au combat ! car notre sang qui bout

A besoin de fumer sur la pointe des glaives !

 

III

Les vaincus se sont dit dans la nuit de leurs geôles :

Ils nous ont enchaînés, mais nous vivons encor

Tandis que les carcans font ployer nos épaules,

Dans nos veines le sang circule, bon trésor.

 

Dans nos têtes nos yeux rapides avec ordre

Veillent, fins espions, et derrière nos fronts

Notre cervelle pense, et s'il faut tordre ou mordre,

Nos mâchoires seront dures et nos bras prompts.

 

Légers, ils n'ont pas vu d'abord la faute immense

Qu'ils faisaient, et ces fous qui s'en repentiront

Nous ont jeté le lâche affront de la clémence.

Bon ! la clémence nous vengera de l'affront.

 

Ils nous ont enchaînés ! mais les chaînes sont faites

Pour tomber sous la lime obscure et pour frapper

Les gardes qu'on désarme, et les vainqueurs en fêtes

Laissent aux évadés le temps de s'échapper.

 

Et de nouveau bataille ! Et victoire peut-être,

Mais bataille terrible et triomphe inclément,

Et comme cette fois le Droit sera le maître,

Cette fois-là sera la dernière, vraiment !


IV

Car les morts, en dépit des vieux rêves mystiques,

Sont bien morts, quand le fer a bien fait son devoir

Et les temps ne sont plus des fantômes épiques

Chevauchant des chevaux spectres sous le ciel noir.

 

La jument de Roland et Roland sont des mythes

Dont le sens nous échappe et réclame un effort

Qui perdrait notre temps, et si vous vous promîtes

D'être épargnés par nous vous vous trompâtes fort.

 

Vous mourrez de nos mains, sachez-le, si la chance

Est pour nous. Vous mourrez, suppliants, de nos mains.

La justice le veut d'abord, puis la vengeance,

Puis le besoin pressant d'opportuns lendemains.

 

Et la terre, depuis longtemps aride et maigre,

Pendant longtemps boira joyeuse votre sang

Dont la lourde vapeur savoureusement aigre

Montera vers la nue et rougira son flanc,

 

Et les chiens et les loups et les oiseaux de proie

Feront vos membres nets et fouilleront vos troncs,

Et nous rirons, sans rien qui trouble notre joie,

Car les morts sont bien morts et nous vous l'apprendrons.

                                                                                                      Paul Verlaine

 

Los vencidos

 

A Louis-Xavier de Ricard.

I

La Vida es triunfante y el Ideal está muerto,

He ahí, el grito de júbilo al viento que pasa,

El caballo embriagado del vencedor que tritura y muerde

Nuestros hermanos, que al menos cayeron con gracia.

 

La derrota nos ha hecho sobrevivir, ¡en pleno dolor!

Los pies heridos, los ojos nublados, la cabeza abombada,

Sangrante, pusilámines, abyectos, deshonrados y cansados,

Nos asfixian cuan lamento sordo,

 

¡Nos vamos, a pesar del riesgo de la noche y del camino,

Como los asesinos y como los infames,

Viudos, huérfanos, sin techo, sin hijos, ni porvenir,

Con el resplandor de los bosques familiares en llamas!

 

Luego de que nuestra salida se ha terminado, que al final

La esperanza es abolida, la derrota segura,

Que el esfuerzo el más enorme sería en vano,

Y puesto que todo está hecho como también nuestro odio, 

 

Nosotros no tenemos nada más, a la hora en que caerá la noche,

Abjurando toda esperanza risible de funerales,

Que nos deja morir obscuramente, sin ruidos,

Como el escaño de los vencidos en las supremas batallas.

 

II

Un débil resplandor palpita en el horizonte

El viento glacial que se levanta erguido

El follaje de los bosques y las flores del césped;

¡Es el alba! Todo renace bajo su fría caricia

 

La fiera del Oriente se vuelve rosada, y la plata

De los astros va a azular el azul que se dora

Vigilante preciso y diligente, el gallo canta

La alondra voló estridente ¡es la aurora!

 

Resplandeciente el sol se asoma ¡es el amanecer!

Amigos, la mañana está espléndida cuya alegría

Entorpece así nuestro pesado sueño, y el festín

Horrible de los pájaros y de las bestias de presa

 

¡Oh prodigio! en nuestros corazones el escalofrío radioso

Pone mediante el relámpago súbito de nuestras debilidades,

Con un violento deseo de morir mejor,

La cólera y el orgullo ancestral de las buenas razas

 

¡Vamos, de pie! ¡vamos, vamos!¡de pie de pie!

¡Basta ya de afrentas y de treguas!

¡Al combate, al combate! Nuestra sangre que borbotea

Tiene necesidad de humear en la punta de las espadas

 

III

 Los vencidos se han dicho en las noches de las celdas

Ellos nos han encadenado, pero nosotros vivimos todavía

Mientras que los grillos hacen doblar nuestras espaldas,

Dentro de nuestras venas circula la sangre, buen tesoro.

 

En nuestras cabeza nuestros ojos rápidos en orden

Vigilan, finos espías, y detrás de nuestras frentes

Nuestro seso piensa, y si es necesario torcer o morder,

Nuestras mandíbulas estarán duras y nuestros brazos listos.

 

Ligeros, ellos no han visto primero la inmensa falta

Que hicieron, esos locos se arrepentirán

Nos han tirado la vil afrenta de la clemencia

¡Bien! La clemencia nos vengará de esa afrenta!

 

¡Nos han encadenado! Pero las cadenas están hechas

Para caer bajo la lima oscura y para golpear

A los guardias que desarmemos y los vencedores en fiesta

Le dejan a los evadidos el tiempo de escaparse.

 

¡Y de nuevo a la batalla! Y la victoria puede ser

Sino la batalla terrible y el triunfo inclemente

Y esta vez el Derecho será el dueño,

¡Verdaderamente esta vez será la última¡ 


IV

Pero los muertos, a pesar de los viejos sueños místicos,

Están bien muertos, cuando el hierro ha hecho bien su tarea

Y los tiempos no son más que fantasmas épicos

Cabalgando espectros de caballos bajo el cielo negro.

 

La yegua de Roland y Roland son mitos

Cuyo sentido se nos escapa y reclama un esfuerzo

Que perdería nuestro tiempo y si usted lo permitiese

De ser protegido por nosotros se equivocaría gravemente.

 

Usted muere en nuestras manos, sépalo, si la suerte

Es nuestra. Usted muere, implorando, en nuestras manos.

La justicia lo desea primero, después la venganza,

Luego la necesidad urgente y oportuna para el día siguiente.

 

Y la tierra, después de largo tiempo árida y flaca,

Mientras el tiempo pasa beberá alegre vuestra sangre

Cuyo vapor espeso sabroso y agrio

Subirá hacia la nube y rugirá su seno,

 

Y los perros y los lobos y los pájaros de presa

Dejarán sus extremidades limpias y excavarִán sus troncos

Y nosotros reiremos, sin que nada perturbe nuestra felicidad,

Porque los muertos están bien muertos y nosotros lo sabemos.

                                                                                                          Paul Verlaine

  

De Ricard, gracias a la herencia recibida de una tía, logra fundar en 1863, La revue du progrès, que tiene entre sus colaboradores más destacados al joven Paul Verlaine y al conocidísimo Charles Longuet. Publicación de corta duración a consecuencia de que fue demolida por monseñor Dupanloup, mediante un proceso seguido por ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres de los franceses de aquellos tiempos. En fallo contundente su director fue condenado a ocho meses de cárcel, y conducido de inmediato a la prisión de Sainte Pélagie; además, igualmente sancionado con una crecida multa de mil doscientos francos para resarcir los divinos preceptos de la iglesia vulnerados por el ateísmo público sostenido por el director. El castigo no fue aún mayor porque en su defensa intervino un joven lleno de talento jurídico y brillante en los estrados judiciales, conocido como Léon Gambetta quien será posteriormente muy célebre en la historia de Francia.

En sus extravíos literarios de contenido ideológico y político, de Ricard no estaba solo, empezando porque era joven, nació el 25 de enero de 1843 en Fontenay sous Bois, hoy un barrio periférico de París. Murió el 2 de julio de 1911 en Marsella, en el Hospital de la Concepción. Su cuerpo fue inhumado en el Cementerio de Saint Lazare en Montpellier. Su padre, general y marqués Joseph-Barthélemy de Ricard. Su madre la marquesa de Ricard animaba un Salón literario, en el número 10 del boulevard des Batignolles, donde para ser admitido se debían reunir tres cualidades como mínimo: ser un republicano convencido, anticlerical practicante y filosóficamente ateo. El encarcelamiento de su hijo, ella lo pregonaba a los cuatro vientos, no para divulgar la injusticia o tristeza, sino para expandir su orgullo de defensora y pensadora de las ideas de vanguardia, que como es obvio, no corresponden a su extracción de clase, sino a otras fuerzas sociales emergentes.

     Se reseña los títulos de algunos poemas de Louis-Xavier de Ricard, publicado en Le Parnasse Contemporain: Clair de Lune dans Paris ; Dernières Ténèbres ; Les Papillons ; Le Printemps ; Une Vierge ;Le Jardin ; Le Mercure ; Exil ; L’Hiver ; Ronde Nocturne ; La Mer des Yeux ; La Mort… y también algunas de sus obras: Histoire mondaine du Second Empire ; Le fédéralisme ; Ciel, rue et foyer ; Petits mémoires d’un parnassien ; Un poète national : Auguste Fourès ; Madame de la Valette ; Les sept péchés capitaux…

De Ricard en 1870 funda un nuevo periódico Le Patriote français, para seguir con sus actividades periodísticas; sin embargo, en los tres primeros números, la justicia imperial le cae como un rayo obligándolo huir a Suiza, donde permanece algún tiempo. Luego de los sucesos del 4 de septiembre vuelve a París. Durante el primer sitio de París se incorpora en el 69° Batallón de la Guardia Nacional que comandaba Auguste Blanqui. Después se enrola en el 14° Batallón móvil del Sena para posteriormente integrarse a las filas de los partidarios de la Comuna. El 7 de abril de 1871 aparece uno de sus vibrantes artículos: Une Révolution Populaire, que es un glorioso homenaje a los acontecimientos comuneros y también a la clase obrera. Luego de la derrota de la Comuna donde él participó en combates, se refugia nuevamente en Suiza. A continuación uno de sus poemas:

 

 

Dernières Ténèbres

 

Oui ! les cœurs sont muets et les âmes sont sourdes.

Ce siècle est sombre ; l’air, chargé de vapeurs lourdes,

Roule, dans un brouillard confus, des hurlements

Vagues, mêlés de cris et de gémissements.

La femme pleure et meurt : l’homme pleure et s’affaisse ;

L’enfant pleure et s’éteint ; et, sous la nuit épaisse

Et formidable, on voit serpenter dans les airs

Le méandre sinistre et sanglant des éclairs.

Saisi d’un hoquet lent et convulsif, le monde

Tressaille ; l’on dirait qu’il se meurt, et la ronde

Des astres fraternels, lents et silencieux,

D’un pétillement sombre emplit les larges cieux.

 

Des horizons lointains, creusés par le mystère,

Les vents tumultueux s’abattent sur la terre,

Et leurs ailes, planant avec un morne bruit,

Étendent à l’entour la tempête et la nuit.

L’Océan pleure ; et ses immensités funèbres

D’une houle bruyante agitent les ténèbres

Où l’on entend les eaux, frissonnant vaguement,

Battre d’un flux rythmé les bords du firmament :

Et, parfois, aux lueurs fantastiques que l’ombre

Étend sur l’infini mouvant de la mer sombre,

Un point blanc se soulève, aussitôt affaissé

Oh ! la nuit, la tempête, et les cieux ont versé

Sur l’univers l’horreur d’une immense tristesse

Qui soupire, murmure, et s’augmente sans cesse

Des bruits des vents, des pleurs de l’homme et des sanglots

Eternés des forêts lugubres et des flots !

                                                         Louis-Xavier de Ricard 


 

Últimas Tinieblas

 

 

¡Sí! los corazones están mudos y las almas son sordas.

Este siglo es sombrío; el aire carga vapores pesados

Rueda dentro de una niebla confusa, alaridos

Vagos, mezclados de gritos y de gemidos.

La mujer llora y muere, el hombre llora y se abate,

El niño llora y se apaga, y, bajo la noche espesa

Y formidable, se ve serpentear en los aires

El meandro siniestro y sangriento de los relámpagos.

Agarrado por un hipo lento y convulsivo, el mundo

Tirita; y uno diría que él se muere, y la ronda

De los astros fraternales, lentos y silenciosos,

Un chispeo sombrío llena los anchos cielos.

 

Los horizontes lejanos, ahuecados por el misterio,

Los vientos tumultuosos se arrojan sobre la tierra,

Y sus alas, planean con un lúgubre ruido,

Esparcido en torno de la tempestad y la noche

El Océano llora; y sus inmensidades fúnebres

De un oleaje ruidoso agitan las tinieblas

Donde uno oye las aguas sintiendo un vago escalofrío;

Golpear un flujo rimando los bordes del firmamento,

Y, a veces, las luces fantásticas que ensombrecen

Extendido sobre el infinito movedizo de la mar en sombra,

Un punto blanco se eleva y pronto se hunde

¡Oh! La noche, la tempestad y los cielos derramados

En el universo del horror de una inmensa tristeza

Que suspira, murmura y crece sin que cesen

Los ruidos de los vientos, los llantos del hombre y los sollozos

¡Eternizados de los bosques lúgubres y de las mareas!

                                                                                   Louis-Xavier de Ricard 


 

 

Foto 23 Raoul Rigault

 

Raoul Rigault

Fue aquél que en la Comuna se ganó los peores epítetos de sus enemigos: aristócrata de la pillocracia, canalla, perverso, asesino, blanquista furibundo y otros adjetivos hirientes de la época. El joven Raoul Rigault fue un periodista agudo y corrosivo. Nació el 16 de enero de 1846, hijo de un Consejero de la Prefectura de la Seine, educado en la Escuela Politécnica. Este escritor activista, blanquista, presenta un rasgo interesante desde el ángulo de la política de las alianzas, en razón de que dedicó gran esfuerzo para construir la alianza obrero-estudiantil; a su vez que escribía para varios periódicos republicanos, entre ellos La Marseillaise que dirigía Henri Rochefort.

Como es conocido en 1864 se crea la 1ra. Internacional; la sección francesa es dominada por la corriente prudhonista considerada demasiada moderada en relación con otras tendencias, muy particularmente con los blanquistas que tienen como objetivo estratégico, tomarse el poder por la vía insurreccional. A principios de 1866 cuando Rigaud tenía veinte años, cae entre sus manos un libro consagrado a un tal Hébert, firmado con el sinónimo de Tridon. Entusiasmado el joven lector, puesto que Augusto Blanqui ya era un mito, logra conseguir la dirección del escritor el que resultó ser un lugarteniente de Blanqui, y es así como se enrola en esta corriente revolucionaria. En su condición de activista clandestino es citado a una reunión en el Café del Renaissance en Saint-Michel, con otros activistas y la presencia de Augusto Blanqui. La policía que tenía en sus manos todos los hilos de la reunión, resultado de una masa de informantes dirigidos por Claude, famoso especialista en infiltración y mejor conocido como el “grand manitou”, los arrestó a todos. Rigaud por negarse ante la audiencia a prestar juramento sobre un cristo, fue condenado a varios meses de prisión. Una vez que salió en libertad, en sólo once meses logró construir un organismo de contrainteligencia policial que puso al descubierto todas las fichas, métodos, mecanismos y sistemas, que tenía a su servicio el “grand manitou’, con lo cual la organización clandestina blanquista quedó a salvo de las garras policiales.

Sin embargo, continúan sus encarcelaciones, pero esta vez por motivos diferentes, resultado de su escritura de combate. Su primera publicación Le Barbare (El Bárbaro) que tiene como subtítulo Égalité et collectivisme (Igualdad y colectivismo), escasamente logra sacar dos ediciones. En 1868 lanza un segundo periódico, cuyo nombre honra a uno de los grandes filósofos materialista y atomista de la antigüedad, Demócrito. Le Démocrite, difusor de las ideas filosóficas materialistas, logrando apenas poner en circulación tres ediciones que le costaron a su director, tres meses de prisión. Entre los escritores comuneros, Rigault tenía pleno conocimiento del papel que desempeña dentro del Estado el organismo policial como entidad secreta y también como organismo coercitivo en el campo político. De ahí que en la primera oportunidad que tuvo, el 4 de septiembre de 1870, se apoderó “du fauteuil” de Lagrange. En condición de Jefe de la Policía política nombró en los puestos claves a un buen número de camaradas blanquistas. En las sublevaciones de octubre jugó un papel muy activo, lo mismo que en enero de 1871 contra el gobierno de la Defensa Nacional. Al comienzo de las insurrecciones comuneras es nombrado Prefecto de la Policía de París. El 26 de marzo es elegido concejal de la Comuna en representación del barrio séptimo, tres días después asume como Jefe de la Comisión de la Seguridad General. El 5 de abril de 1871, la Comuna decide en un decreto histórico, que toda persona acusada de complicidad con el gobierno de Versalles, será rehén del pueblo de París, precisando en su artículo 5° que toda ejecución de un prisionero de guerra o de un partidario del gobierno regular de la Comuna de París, será en el acto respondido con la ejecución de tres de sus rehenes, parágrafo que jamás aplicó en la realidad. La responsabilidad de la captura de los sospechosos quedó en manos de Rigault, en virtud del cargo que ocupaba. No obstante, el benjamín de la Comuna logra mantener el orden, evitar pillajes, y no usó como sus enemigos sostienen, el Terror de Estado. Es evidente que para lograrlo hizo aplicar con rigor las normas de la Comuna contra sus verdaderos enemigos, como fue la arrestación de decenas de agentes secretos de la Seguridad Nacional que trabajaban para los versalleses. Uno de los hechos sobresalientes de la Comuna es el caso de los rehenes del decreto del 5 de abril de 1871; entre los principales retenidos se encuentra el arzobispo de París Georges Darboy, días después de su captura, los comuneros propusieron canjearlo por Auguste Blanqui prisionero de los versalleses quienes dilataron la proposición. La Comuna insiste en su propuesta y el 14 de mayo decide cambiar los términos. Ofrece liberar a setenta y cuatro prisioneros que tenía en su poder contra la liberación de Auguste Blanqui; en respuesta los versalleses continúan masacrando la población e hiriendo a toda persona que detenían. Finalmente en la “Semana Sangrienta”, el 24 de mayo, Théophile Ferré firma el decreto de la ejecución de seis rehenes que fueron pasados por las armas en la prisión de La Roquete, entre los que se cuentan: Georges Darboy, Gaspard Deguerry, Louis Bernard Bonjean y tres jesuitas. El 23 por orden de Raoul Rigaud fue ejecutado Gustave Chaudey responsable de la muerte de Théodore Sapia, íntimo amigo de Rigaud. El 24 de mayo por la mañana Raoul Rigaud vistiendo por primera vez su uniforme de Comandante militar de los federados, fue abatido por los versalleses cuando caminaba por la rue Gay-Lussac. Su cuerpo fue vejado y despojado de cuanto objeto portaba, y después de muerto ultrajado físicamente por sus asesinos.

 

 

Foto 24 Arthur Rimbaud

                                                           Arthur Rimbaud

 

Las noticias sobre la actitud de la Guardia Nacional se esparcieron por toda Francia. Rimbaud que tenía en planes abandonar su ciudad natal, Charleville, por segunda vez, también contribuía acelerar el proyecto de viaje, el hecho de que su madre esperaba que entrara a clases, las que se iniciarían el 15 de febrero de 1871. Todos sus compañeros concurrieron a ellas. Arthur los fustigó y les manifestó que la vida tenía en esos momentos cosas más interesantes que ir a un pupitre. Vendió su reloj y el 25 de febrero se marchó a París, suma que apenas le alcanzó para cancelar el boleto del ferrocarril. Según Enid Starkie, que se considera el mejor biógrafo del poeta, llegó a la capital sin ningún céntimo. Cabe anotar que es la segunda vez que la visita; la única esperanza que traía en su bolsillo, era la dirección de André Gill, caricaturista muy famoso. Con audacia de las mentes jóvenes y despiertas se presentó al estudio del artista, sin más ni más, contraviniendo los modales en uso. Gill no se encontraba en ese momento, pero tenía como costumbre dejar siempre la puerta abierta, Rimbaud entró y se acostó a dormir en el sofá; así lo encontró el caricaturista que luego de despertarlo y escrutarlo, vio en él a un niño. Lo averiguaría en detalle y su conclusión fue que se encontraba perdido en momentos difíciles y le aconsejó volver a casa de su madre. Extrayendo de su bolsillo todo el dinero que tenía, diez francos, se los entregó al intruso; Rimbaud los guardó cuidadosamente en su billetera. Lo que sí se puede probar de su estadía es que después trató de entrevistarse con Vermersch, revolucionario que vivía en el piso de Baudelaire en la Isla San Luis. En la carta que escribió de regreso a Charleville no menciona nada de su paso por París, sólo una lista larga de libros, pero se puede concluir, por sus poemas que escribió posteriormente, que pasó momentos muy difíciles. Sobre su permanencia en las horas de la Comuna es muy incierta, puesto que no existe una prueba que permita afirmarlo para despejar toda duda; situación comprensible si tenemos en cuenta que se vive un tiempo de guerra donde todo es confusión y destrucción, incluyendo los archivos policiales. Starkie sostiene que el poeta no estuvo en París en los tiempos de la Comuna; sin embargo, Delahaye, íntimo amigo de Rimbaud, sostuvo siempre que el poema Cœur supplicié (Corazón Torturado), enviado al profesor Georges Izambard, junto con la carta del 13 de mayo, la cual escribió luego del regreso de la Comuna, es el producto de la violación que el poeta sufriera en la rue Babylone, donde sostiene que lo violaron soldados.

Lo anterior resulta ser los trajines de un autor en torno de su propio texto. Lo que el crítico literario, Charles-Augustin Sainte-Beuve, siguiendo una corriente literaria específica sustentada en la interrelación entre autor y obra, la que en el plano de la estética se manifiesta como el Intencionismo, no modifica en ningún sentido el hecho que Arthur Rimbaud, es sin duda un poeta militante de la Comuna, mereciendo inclusive el adjetivo de ferviente. Se reproducen dos de sus poemas que así lo prueban:

 

 

Le Cœur supplicié

 

 Mon triste cœur bave à la poupe ...

Mon cœur est plein de caporal!

Ils y lancent des jets de soupe,

Mon triste cœur bave à la poupe...

Sous les quolibets de la troupe

Qui lance un rire général,

Mon triste cœur bave à la poupe

 

Mon cœur est plein de caporal!

Ithyphalliques et pioupiesques

Leurs insultes l'ont dépravé;

À la vesprée, ils font des fresques

Ithyphalliques et pioupiesques;

Ô flots abracadabrantesques,

Prenez mon cœur, qu'il soit sauvé!

Ithyphalliques et pioupiesques,

 

Leurs insultes l'ont dépravé.

Quand ils auront tari leurs chiques,

Comment agir, ô cœur volé?

Ce seront des refrains bachiques

Quand ils auront tari leurs chiques!

J'aurai des sursauts stomachiques

Si mon cœur triste est ravalé!

Quand ils auront tari leurs chiques,

Comment agir, ô cœur volé?

                                       Arthur Rimbaud

 

 

El corazón torturado

  

Mi triste corazón babea en la popa…

¡Mi corazón está lleno de venas de tabaco!

Ellos arrojan chorros de sopa,

Mi triste corazón babea en la popa…

Bajo la rechifla de la tropa

Que lanza una risotada general,

Mi triste corazón babea en la popa…

 

¡Mi corazón está lleno de venas de tabaco!

Falo erecto de joven soldado

Sus insultos lo han depravado;

En el crepúsculo, ellos pintan frescos

Falo erecto de joven soldado

¡Oh Olas portentosas,

Tomen mi corazón, para que se salve!

Falo erecto de joven soldado

 

Sus insultos lo han depravado.

Cuando hayan terminado sus chicotes

¿Cómo reaccionar oh corazón robado?

Serán refranes báquicos

Cuando hayan terminado sus chicotes

Yo tendré sobresaltos estomáquicos

Si mi corazón triste es envilecido

Cuando hayan terminado sus chicotes

¿Cómo reaccionar oh corazón robado?

                                                      Arthur Rimbaud 


 

  Chant de guerre parisien

  

Le Printemps est évident, car

Du cœur des Propriétés vertes,

Le vol de Thiers et de Picard

Tient ses splendeurs grandes ouvertes

                          

Ô Mai ! quels délirants culs-nus !

Sèvres, Meudon, Bagneux, Asnières

Écoutez donc les bienvenus

Semer les choses printanières

 

Ils ont schako, sabre et tam-tam,

Non la vieille boîte à bougies

Et des yoles qui n'ont jam, jam...

Fendent le lac aux eaux rougies !

 

Ils ont schako, sabre et tam-tam,

Non la vieille boîte à bougies

Et des yoles qui n'ont jam, jam...

Fendent le lac aux eaux rougies !

 

Plus que jamais nous bambochons

Quand arrivent sur nos tanières

Crouler les jaunes cabochons

Dans des aubes particulières !

 

Thiers et Picard sont des Éros,

Des enleveurs d'héliotropes,

Au pétrole ils font des Corots

Voici hannetonner leurs tropes...

 

Ils sont familiers du Grand Truc !...

Et couché dans les glaïeuls, Favre

Fait son cillement aqueduc,

Et ses reniflements à poivre !

 

La grand'ville a le pavé chaud,

Malgré vos douches de pétrole,

Et décidément, il nous faut

Vous secouer dans votre rôle...

 

Et les Ruraux qui se prélassent

Dans de longs accroupissements,

Entendront des rameaux qui cassent

Parmi les rouges froissements ! 

                                              Arthur Rimbaud

 

Canto de guerra parisino

  

La Pimavera ya es evidente

En el fondo de las Propiedades verdes

El vuelo de Thiers y de Picard

Tiene sus esplendores grandes abiertos

 

¡Oh Mayo! ¡qué delirios, culos desnudos!

Sèvres, Meudon, Bagneux, Asnières

Escuchen entonces a los bienvenidos

Sembrar las semilla de primavera

 

Ellos llevan morrión, sable y tambor

No a las cajas con viejos velones

Y yolas que no tienen música de agua

¡En el lago corren aguas rojizas!

 

Ellos llevan morrión, sable y tambor

No a las cajas con viejos velones

Y yolas que no tienen música de agua

¡En el lago corren aguas rojizas!

 

Nunca más nosotros iremos de parranda

Cuando a nuestras madrigueras lleguen

Se desploman joyas amarillas

Que alumbran auroras secretas

 

Thiers y Picard son unos Éros

Ladrones de helicópteros

Que pintan lanzando bombazos

Pronto legan zumbando sus tropas

 

Ellos son los amigotes de la Gran Maña

Y acostado sobre los gladiolos, Favre

Hace parpadeos de acueductos

Y sorbidos picantes

 

La gran ciudad tiene el empedrado caliente

A pesar de sus duchas de combate

Y decididamente nos es necesario

Sacudirlos en vuestra tarea

 

Y los rurales que se descansen

Acurrucados durante un largo tiempo

Escuchando las ramas al romperse

¡Entre nuestros rojos magullamientos!

                                                 Arthur Rimbaud

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