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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

 

David Barahona nos ha dejado

 

DAVID1

 

 

Las páginas vericuetos, tanto las de papel como las virtuales,

sienten une dura pena porque uno de la nuestros ha partido inesperadamente,

cuando todavía le quedaba tiempo para escribir y soñar.

Lejano de la tierra recordada, se sentía maya y guatemalteco;

la simbiosis de dos verdades latinoamericanas.

Trasterrado aquí en París, anhelando siempre ver la patria grande

forjarse en el sueño de ahora, de los que nunca han perdido

la esperanza en la utopía, ver un mundo nuevo o por lo menos mejor.

En aguarda de una nueva luna, esperaba regresar a su patria chica, Guatemala.

Por eso siempre, entre jornada y jornada hablaba de teatro,

mientras en sus descansos, urdía poemas en papeles

que deben estar apuñados en alguna parte !

Qué momentos gratos tuvimos  en la vida contigo David Barahona.

Eras un gozón y reías hasta en los momentos

en que el silencio se ponía triste.

Estarás junto a nosotros, siempre, que es la manera de continuar en vida  !

 


DAVID2 

Grupo Vericuetos París

 

 

Para David Barahona

  Por Carmen Samayoa 


Empecé a escribir estas líneas en el tren que me llevaba a Paris para decir adiós a mi amigo David Barahona. A quien doña muerte se lo llevó el viernes (santo) 29 de Marzo de 2013. 

Parte de estas líneas las compartí con  un gran número de amigos de David en el homenaje que se le rindió el domingo 1° de Abril.  En la "Vaca Azul"

A veces mi hermano mayor, a veces mi hijo, siempre mi amigo, yo digo que David era como un niño corriendo detrás de la maravilla que descubrían sus ojos, sus oídos, su corazón.

 

Si en el camino que lo llevaba a la cita que  tenía contigo se encontraba con algo o con alguien que atrajera su sentir; se quedaba allí, olvidaba o aplazaba la cita que tenía contigo. Fiel como era él al momento presente.

 

Cuanta veces llegó tarde o ya no llegó…

 

Pero cuantas veces se quedó contigo resolviendo acompañando el desastre o la alegría que estabas tu viviendo.

 

Nada raro que el teatro lo llamara, lo acogiera.

Ahí fue donde lo conocí. Guatemala 1977 curso de lenguaje corporal con Pancho García-Muñoz.  Inicios de Teatro Vivo. David ya tenía experiencia en el teatro, yo me sorprendía con sus talentos para construir bastidores en un abrir y cerrar de ojos, para  encontrar el clavo la piedra el agujero que nos permitiría sostener un telón de fondo…

Lagrimas y carcajadas se mezclaban y se mezclan aun hoy en día cuando recuerdo como contaba sus aventuras de payaso.

 

Un día decidió irse con un circo para aprender el oficio y cuando regresó e invitó a su madre para que lo viera actuar,  no sé si llorando, no sé si riendo o tal vez las dos cosas a la vez, desde la primera fila,  ella, la mamá de David decía “ ay mi Davicito payaso de circo"

 

En Guatemala compartimos las dificultades y los sueños de hacer del teatro nuestro oficio y tratar de contribuir a la transformación social de esas estructuras racistas e injustas.

 

Nuestro exilio empezó siendo una especie de gira permanente que nos llevó a actuar por el centro y un poquito del sur de América,  por EEUU, Canadá y Europa.

En ese exilio nuestra amistad creció. Y un día, allá por 1985  la riqueza de nuestras diferencias no encontró mas su cauce y nos separamos.

 Doloroso aquel adiós doloroso pero necesario.

Intentamos cooperaciones dos o tres veces mas, pero ya no pudimos, nuestro tiempo de colegas teatreros se había consumido


 Quedó la amistad  el recuerdo, la fuerza de los sueños, de los peligros  y batallas compartidas, la complicidad de la alegría y la ingenuidad de nuestra juventud.

A partir del 94, cuando  me alejé de Paris, lo vi muy poco pero cada encuentro confirmaba nuestra amistad.  Supe que a pesar de las enormes dificultades económicas nunca abandonó completamente  el oficio del teatro, que continuó desarrollando y compartiendo su experiencia de payaso y de mago. Sé que escribía, que contaba cuentos, que decía poesía que trabajaba el barro y otro mucho montón de etcéteras que hacen honor al artesano trabajador que también vivía en el alma de David

 

Nuestros últimos encuentros y despedidas nos permitieron dejarnos en paz, aceptar el cariño que nos teníamos sin exigencias ni explicaciones.

En nuestra última conversación (un día antes que entrara al hospital) me platicó de una experiencia en la que había participado con un grupo de gentes muy diversas .

Con una madeja de hilo  entre las manos una persona comienza a presentarse, a decir quién es, hasta que a un momento dado algo de lo que dice puede hacer que otra persona del grupo se identifique y diga "yo también", cuando esto sucede la primera persona se queda con la punta del hilo y pasa  la madeja a la que dijo "yo también" entonces esta persona continua presentándose  hasta que otra persona diga "yo también" y así sucesivamente hasta que todos los presentes estén unidos por ese "yo también" y por ese hilo que ha ido  pasando de mano en mano,  construyendo una especie de telaraña, de puente , de enredadera que hace visible lo que tenemos en común lo que nos une los unos a los otros.

El homenaje que tantísimos  amigos de David le rindieron  en Paris fue para mi extraordinario él sabía muy bien, , imaginar, soñar,  crear relaciones  entre gentes aparentemente muy diferentes.  Su generosidad, su alegría y tenacidad eran inspiración para todos.

David y sus amigos me han reconfortado con su ejemplo de solidaridad de fraternidad, de respeto a la vida y a la muerte

Vuelvo triste pero esperanzada, mis lágrimas saben a confianza, confianza en que seguiremos resistiendo con canción, poesía, baile y alegría, resistiendo a la indiferencia,  a la enemistad a la desconfianza que nos hace olvidar que todos somos iguales, distintos, únicos, pero iguales.

Esta evidencia, esta agua azucarada, es tal vez el último regalo que tengo que agradecerle a David.   Conciencia de los lazos que nos unen,  invisibles quizá para los ojos,  pero no para el corazón.

Yo también como uds  era amiga, cuata, llave, pana yo también era hermana de David.

 Se nos adelantó, ahora es él el que nos espera y llegaremos cuando nos toque. 

 

Hasta  siempre David 

 

DAVID en blanco y negro

 

 

      DAVID

 

  Tu mirada broto primaveras de las tinieblas,

 Tu huella

   marca los días desde la luz del sol ,

   hasta la salida de la luna .

Quedas

   enredado en la telaraña de las estrellas .

   En el perfume de la lejanía ,

   tu mirada tierna ,

   invade hasta el último de mis versos esta noche .

 

  Duerme en el beso del tiempo que te llevo :

  En el rezo del Chilan -Balan = Vas en el rocío 

  del agua que se  posa sobre el pozo sagrado =.

  tu Chichen Itzà.

 

  Vuela  a tu "Lugar de bosques", llamado Guatemala .

 Como la flor "XOCHITLATIPAC " Maya ,te elevaras sobre la 

 superficie florida de la tierra .

" Zipagna " creaba montanas y volcanes en una noche ;

 

 En esta noche tu creaste la montana de la tierra 

 al infinito donde el olvido no la poblara .

 

La muerte de este mundo material no te estrangulo,

 La memoria ,en tu recuerdo cubrirá todos los momentos,

 tus pasos infantiles sin atravesar edades recorriendo 

 este universo quedaran ,

 

 tus palabras plenas de conciencia, resonarán 

 como campanazos sonoros, levantando la jornada 

 al horizonte a la hora de tu sueño sin fronteras,

 en el silencio , lluvias desgarradas de lagrimas,

 sin ensombrecer el paisaje, en el amor que emanaste

 a todos los humanos,

 sin capitulo final ,sin bajada de telón.

 El tiempo herido se volverá  sonrisa en tu sonrisa .

 

 Para David con todo mi amor fraternal 


                                         Doris OSPINA 

 

 

Photo 234

 

 

Black Spiritual(back to heart)

 

Solitarios son los actos del poeta/como aquellos del amor y de la muerte.

Luis Hernández

 

                                                                                                                 in memorian David Barahona

 

A Lucy, María José & Brígida

 

 

Mi amigo guatemalteco, el del

“corazón tatuado” murió ayer (la

enfermedad, un cáncer que padecía desde

hacía un par de años) -hôspital Cochin, pabellón Pasteur,

5è Arr., París, 6:19 p.m.

Mi amigo David Barahona, el del

corazón ardiente partió ayer

y yo escucho, en este instante, “Back to black” (back to the

“heart in fire”; en el video aparece la imagen de N. Mandela) y esos rit-

mos del Africa, de la America Negra: la New Orleans, la Lousia-

na, Alabama’s songs, Kentucky’s blues (R.Q.) “Sum-

mer time”, “Cry Baby”; “don’t cry Baby, please”, no llores

chica, no llores…, te ruego

 “Vodoo Lounge Live”,

“Sacrifice of soul”

“Wild thing”

 “Horses, horses, hors…”

“Smells like teen spirits”

Me rio como un  “espí-

ritu ingenuo”(y el alma quetza

del “dead man” atraviesa las

amplias praderas, las monta-

ñas y las selvas y sus ríos

& el gran río de la me-

moria y el olvido)

y voy a Zacapa

“Cry Baby”

Waiting for the sun in

 the house of love (porque la

noche es de los amantes; pero,

el amor es un juego en el que

tú siempre pierdes)

 y la America cen-

tral y el Caribe todo (tierra de

piratas, corsarios, filibusteros

& del imaginario barroco;

y, también, del buen ron y el guaro

que le gustaba mucho a mi

amigo David Barahona)

“Yo quiero agua de beber,

 Aguanile -Fannia’s

All-Stars y H. Lavoe in Afrike-, yemaya, yema-

ya, yemaya”, llora chica, llora…

“Aguanile, aguanile, yemaye, yema-

ye…, santo fuerte, san-

to inmortal…” “Don’t cry

Baby”, no llores chica,

chica no…, te

lo suplico

Y clavaron a Jesús en la cruz, “muerto

por una traición, aguanile,

aguanile, aguanile, may, may

y al tercer día resucitó de

entre los muertos, aguanile,

¡Hay!, que los esclavos de La Cruz

vayan delante de mí

yemaye, yemaye,  yemaye”

David Barahona el del cora-

zón en fuego tierno ha muer-

to in Lucys’ in the sky with diamonds

No llores chica, no llores…

No es el final y…

“Hoy es un día azul de prima-

vera, y pienso que moriré de poesía »

« Un bello día para morir en la

batalla » (Little big  man) en esta

“guerra del fin de los tiempos”

“Tambores rumakumaye, tambores ruma-

kuya; aguanile, aguanile, yemaya, yema-

ye”, bendiceme a la muchacha que la tierra,

en semana santa, va a temblar en

la tierra de Dios y el diablo (« barrueco » de Bahía

y del sertao brasilero; dioses yorubas), del sol

que quema y del fuego

que no se apaga

y está ahí « mi gente para

cantarte y oirte guarachar », chi-

ca del tumbao

« Tambores rumakuya, tam-

bores rumakumaye”

« Don’t cry Baby », te lo su-

plico por D.B.B., que

en paz descanse,

llora chica, llora

África espiritual canta para

ti, David, que partiste ayer

para seguir « buscando la

melodía »

 

Mario Wong

 

París-Montmartre, 30/03 y 1-3/04/13.

 

 

DMC 0007

 

 

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NTC ... 08/04/2013 13:07

NTC … expresa su solidaridad y pésame a los familiares y amigos de David Barahona, y a todos “vericueto-andantes”.
El enlace de la publicación en Vericuetos sobre David Barahona, lo incluimos (eneteceamos) en NTC ... 360 ,
http://ntcblog.blogspot.com/2013_04_05_archive.html

Renato Barrios 06/04/2013 22:49

David consideraba al aburrimiento como el peor de los peligros de la humanidad. Estamos sometidos a muchos otros riesgos, hombres y mujeres insignes han sacrificado sus vidas para luchar contra
ellos pero David combatió el tedio. Trabajé con él en una obra que considero parte de su prolífica carrera. Cuando me contrató, me explicó la talla de lo que estaba emprendiendo, se trataba de una
comedia en que los personajes jugaban su propio rol « Todo ser humano es un artista » me dijo. La idea me pareció genial. Acepté sin reservas el rol que me asignó en esa tarea descomunal. Me dio el
privilegio de ayudarlo en la escritura del guión y me permitió asistir a algunos de sus « castings ». En esas ocasiones, comprobé que David enfocaba su atención y su tiempo a todo ser humano con el
que entraba en contacto. Todos tenían, sin reservas, el derecho de participar de su mundo imaginario. Luego de analizar el potencial de cada quien, le asignaba un personaje en la obra que creó y
alcanzó dimensiones universales, porque cada vez que se evoca su recuerdo, no puede uno dejar de sonreírse.
En un momento clave de su trabajo creativo, David se aplicó a resolver la temeraria tarea de incluir al público como personaje. Pero el público no podría verse y hacer su rol al mismo tiempo. Esta
duda lo invadió durante la vigilia y hasta en sus sueños. A veces encontraba un momento de paz en medio de la ebriedad que le causaban esos ires y venires. Trató de fijar esos instantes
definitivamente, pero al despertar se encontraba de nuevo con el gran desafío. Lo aceptó metiendo todas sus energías para resolverlo.
Cuando David supo que me iba a quedar en la calle en París, me dio la llave de su casa. Era un apartamento que estaba en la planta baja de un edificio de tres pisos. Los dueños vivían arriba y era
una joven canadiense muy simpática, y su papá no lo era menos. Entré con mi escaso equipaje y no había nadie. Traté de arreglar un gran desorden e impulsado por una curiosidad irresistible, entré
en un cuarto que contrastaba con el resto. Era el único bien pintado y todo estaba minuciosamente arreglado. Una cama, un armario… todo limpio, matemática y geométricamente dispuesto. Inspeccioné
la decoración y me asombró ver un par de muñecos de Guatemala colgados y sobre el escritorio una foto preciosamente enmarcada. Era una señora vestida de blanco y adiviné la elegancia de una antigua
estirpe real. Junto a la fecha comprobé en la dedicatoria que se trataba de su madre. En medio de una inmensa paz me sentí en el ojo de un huracán. Comprendí que se trataba de una especie de altar
dedicado a combatir a los señores de Xibalbá.
Pero los de Xibalbá estaban allí. Cuenta su sobrino, que ya habían dado vueltas alrededor de él y su familia cuando su hermano Elías los había denunciado desde Panamá. David tomó medidas. Salió con
un par de provisiones y se fue caminando por las peligrosas calles de la ciudad. Caminó días enteros. Fué un pelegrinaje de libertad, durmiendo donde le caía la noche, la fatiga y el sueño.
Amaneciendo hasta donde el alba del ayer lo había conducido. Atravezó campos, arideces, territorios, aldeas y soledades. En su travesía espantó a patadas unos chuchos que casi se lo comen. Un par
de semanas después, había llegado a Nicaragua. En el camino, lleno de cansancio pero con la solidaridad de los que le habían dado sustento en su travesía, oyó las imprecaciones de una voz amiga.
Era el mago del circo donde trabajaba como payaso y trapesista en la ya lejana Guatemala. El mago Chen K, que también se había exilado no era canche ni chino y ni siquiera fumaba, pero se adaptaba
a todos los terrenos donde risa no hay. Risa de alegría de la vida y no de burla como la de los de Xibalbá. David encontró la mano amiga y pudo saciar su sed y hambre hasta que de viaje en viaje
aterrizó en París.
Una tarde de esos veranos en que los parisinos se van de vacaciones y dejan la ciudad libre de malas vibraciones, me habló de su experiencia de teatro. Me contó que había montado una obra que se
tenía que estrenar al final del año. « No se pudo mano, imagínate, las actrices me dijeron que se iban de vacaciones en agosto! » David se negó a aceptar esa irreverencia y abandonó todo.
Trabajábamos entonces para un colombiano que hacía muchos beneficios con técnicas de « marketing » que había aprendido en Estados Unidos. Teníamos que hacer unas mesas con unas tablas que debían
ser puestas sobre unos soportes. Las mesas iban a servir en la presentación de una máquina importada para hacer tortillas mejicanas. Frente a esa práctica y simple tarea David tuvo la inspiración
de rentabilizar la producción de la confección de las mesas. Para ello, plasmó en un mantel de papel, un dibujo del aserradero artesanal. El invento disponía de todo lo necesario y dejaba un
espacio para aserruchar las tablas de una manera casi automática. El mecanismo estaba concebido para rentabilizar los gastos energéticos y permitir su uso a los trabajadores de todas las economías
precarias del planeta. El dueño del negocio nos vio en esas rumiaciones y anunció que iba a comprar las mesas hechas.
Confrontados a la incomprensión de los dueños de los medios de producción, nos pusimos a buscar alternativas de financiamiento para nuestros proyectos. Salimos con gran determinación a dar una
vuelta para proponer servicios a los negociantes en una calle de París. Llegamos a un almacén africano de productos artesanales. Adentro había tres o cuatro estanterías con pescados salados, una
con raíces como yucas y una con trenzas de pelo que usan las mujeres con cabellos alisados. Los propietarios estaban vigilando desde el fondo. David se presentó a grandes voces exponiendo los
cambios necesarios en la publicidad de la entrada del almacén así como un reacondicionamiento de los productos para poder competir con la variedad de los supermercados. Recurrió a la rivalidad
entre comunidades de inmigrantes y se refirió al almacén del árabe del barrio. Además hizo toda una descripción del anuncio y cartel a la entrada del negocio. La publicidad era una gran pintura que
debería ser realizada por un insigne muralista amigo suyo. Algo me dijo que se trataba de Jacobo Rodríguez Padilla, lo que él me confirmó después. Pero volviendo a aquel momento, creo que casi los
había convencido, no me pude reprimir y en medio de ese torrente de improvisaciones mi risa contagió a las personas presentes, clientes y propietarios. Una señora muy comedida dándose cuenta de la
perturbación de la paz del negocio, agradeció con mucha cortesía y con amplio gesto, nos indicó la trayectoria de nuestra salida. Grande fue mi sorpresa cuando vi que en lugar de reproches David se
reía con los comensales. Lo que es una realidad, científica y certera, es que durante un instante todos habíamos visto muy mejorado el almacén.
Mas tarde, fuimos a la inauguración de un restaurante mejicano. Muchos estudiantes y jóvenes de Latinoamérica habían llegado. El ambiente estaba animado. David organizó una piñata y me delegó un
extremo de la cuerda y el otro se lo dio al colombiano del negocio arriba citado. No nos confió por casualidad el balanceo del muñeco que se rompió como era debido. Luego estuvimos hablando con
otras gentes y una mujer se nos acercó con gran simpatía. Empezamos la conversación y nos dijo que se llamaba Hilda y que era cubana. David le preguntó si era pariente del Che Guevara, creí que era
un chiste pero no, nos dijo en efecto que era su hija. David se hizo el desmayado cayéndose de veras al suelo. Me asusté, Hilda se rió. Luego David desapareció para organizar la fiesta. Y yo
tratando de excusarlo, le hablé a Hilda de Elías el hermano de David, del que sabía de su contribución salvando vidas en Guatemala exponiendo su vida. Nunca volvimos a ver a Hilda. Hace un par de
años supe que un cáncer se la había llevado.
En otra de esas salidas, fuimos en camioneta a visitar a sus “hermanos espirituales” como él los llamaba. Era un campamento de gitanos. La mirada de uno de su “hermanos” no me pareció especialmente
amistosa. David le hizo la broma de echarle la camioneta contra un carro que estaba arreglando. El gitano reaccionó. Me di cuenta que estábamos en peligro, pero la amenaza se quedó en eso, era un
saludo emotivo. El gitano dejó sus ocupaciones de mecánico y nos recibió fuera de su caravana con gran respeto. Para mi gran sorpresa salieron de ella la madre gitana y su nuera. Nos pusieron una
mesa y sacaron una botella de vino rosado. Saboreamos la bebida y David les hablaba con gran familiaridad. No se reían o por lo menos su risa no era expresiva. En ese tiempo yo no hablaba francés.
Me imagino que David les habló de mí. El hecho es que nos despedimos con la invitación que les hizo para que vinieran a visitarnos. Al día siguiente llegó la familia de gitanos a la casa. David
dijo que iba a hacer unas compras pero no volvimos a verlo en toda la tarde. Se pusieron a contarnos cosas, entendí que la señora era la autoridad. Se sentó en el centro. El gitano nos explicó
algunas costumbres de la comunidad. Cuando nos habló de la fidelidad, agarró un machete guatemalteco que David tenía e hizo un gesto como para decapitar a esposa gitana que al mismo tiempo le
ofreció el cuello. La gitana era morena y tenía el cabello un tanto rubio pero no creo que hubiera sido decapitada por causa mía. Creo que les caí bien pues me ofrecieron una caravana e irme a
vivir con ellos. El precio me era accesible y además con facilidades de pago. No acepté la oferta. Era un día domingo. A veces me vi