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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS

CARTA ABIERTA

 San Juan de Pasto,  febrero de 2013

 

Señor

IVAN MARQUEZ y

DEMÁS MIEMBROS DE LAS FARC

Señor presidente

JUAN MANUEL SANTOS

República de Colombia

  

Respetados señores:

Todos los colombianos deseamos la paz, esa Paz que desde hace 60 años de conflicto no conocemos; esa Paz que desde más de veinte años desapareció para los Nariñenses y cuando nos regalaron la herencia de las rutas del  narcotráfico,  nuestras tierras y nuestros hijos ya no son los mismos.

 

No somos ni forjadores, ni alimentadores de esta guerra, pero si las víctimas silenciosas que crecen día a día, como los desplazados que  en gran número caminan con el peso de la indiferencia, como visitantes incómodos, buscando una mano generosa; o las sombras de cemento que albergan en las calles, la miseria de familias enteras pidiendo un mendrugo de pan, o la angustia y zozobra que se expresa en las miradas furtivas tras las ventanas de las residencias de barrios pobres a la espera incierta de un atraco o de la violencia cotidiana, o nuestros  niños,  hijos de los hombres jóvenes sacrificados por esa indolente guerra, o los otros, niños también, huérfanos de padres muertos en el rebusque, o las madres violentadas por unos esposos inundados el cerebro de alcohol o la droga, o aquellas niñas adolescentes, cuya juventud desaparece y su vida empieza a sentirse sombría, cuando deben aprender rápidamente y a golpes a ser madres, o la soledad profunda de las madres que ven poco a poco desaparecer sus esposos, sus hijos, sus hijas e inician el calvario de la mendicidad, pues son desalojadas de sus tierras y obligadas a  marchitarse en los recuerdos y el abandono.

 

Nunca en nuestros hogares se ha diseñado proyecto de vida diferente al de educar  a nuestros hijos para el trabajo y para la búsqueda de mejores tiempos, de esperanzas, de sueños, sin rencores y sin la ambición diferente de un mejor mañana.

 

Esta es la realidad que nos han regalado en estos últimos años por ser la ruta del narcotráfico, el abandono centralista y  la eterna, vulgar y corrupta clase política Nariñense y como consecuencia salvaje “no hay” en esta naturaleza tan pródiga, distribución alimentaria para todos, no hay producción en las tierras de sus dueños ancestrales,  no hay empleo digno para hombres y mujeres que merecen respeto, no hay sensación de ciencia en las aulas de clase, no hay abrazo cálido para los menesterosos; es decir, ya no hay menesterosos, lo que hay  es estorbosos.

 

 Ahora nos encontramos con la noticia de una mesa de diálogo, de una esperanza de Paz, de un sueño al que hemos aspirado, de una vida digna para todos, óigase bien, para todos; generación tras generación hemos construido, hemos levantado castillos de arena, hemos abrigado futuros promisorios, después de 6 lustros  de humo y pólvora;  y  es por eso que queremos hablar, que decidimos iniciar nuestra propia conversación sobre la Paz, no en OSLO, ni en LA HABANA, sino en las aulas de nuestros corazones y de los silenciosos almanaques de amor y utopías. Decidimos enviarles a Ustedes, porque son Ustedes los que deben reparar las ilusiones, los que deben nunca ceder y por el contrario, reconstruir sin flaquezas, sin acuerdos mezquinos, sin ventajas, sin sesgos, por fuera de las reglas del mercado y el consumo, una patria para todos en igualdad de condiciones. Reparar es devolver la ilusión con creces, con justicia social, para una nueva sociedad sin odios, sin rencores, con equidad, con democracia real  y con la mirada puesta en el horizonte de la solidaridad y el amor social.

 

Estas son las medidas, estas son nuestras reflexiones, que merecen la atención y el respeto, porque aquí en esta región también habita Colombia, porque deben tratarse con señorío y sin soberbia:

 

Primera consideración.-  La demanda de un “lugar para el pueblo” en la mesa de diálogo, es obligatoria,  porque las conversaciones de País no tienen escrituras, son propiedad colectiva de la sociedad y atañen a mujeres, niños, indígenas, afrocolombianos, obreros, estudiantes, diversos con derecho, hombres y mujeres de la tercera edad,  que requieren soluciones a sus necesidades más sentidas, y nunca resueltas, hasta ahora, por la institucionalidad  jurídica de los potentados. Más allá de la importancia de los acuerdos entre guerrilla y gobierno nacional, más allá de sus ancestrales querellas de poder militar, que reconocemos deben calmarse y resolverse, como requisito para un futuro de Paz, existen, en igualdad de condiciones, las formidables iniciativas comunitarias de la sociedad organizada social, política y culturalmente.  Iniciativas escritas, cantadas y clamadas en los claustros y en las calles, un arsenal, también, de construcciones colectivas de hogar, de salud, de ingresos con sabor a calmar la sed y el hambre, de armonía con la tierra, de frutos de inteligencia, cien por ciento orgánicos y llenos de vida eterna, un  despliegue sin fin, de oraciones cognitivas y afectivas, que deben transformarse en vida, si de verdad, los negociadores, tienen piel y espíritu de patria, si piensan con  equidad, amor  y justicia social.

 

La legitimidad del proceso de Paz, parte de la voz propositiva del movimiento social que tiene su lenguaje de paz, de Paz duradera, con sentido de trabajo, educación, vivienda, ambiente sano, como proyectos de vida y soberanía alimentaria. El dialogo es y debe ser transformación social y política. De lo contrario Paz no es igual a futuro. 

 

Segunda consideración.- No quisiéramos expresar nuestra frustración del fracaso del dialogo actual, por los  lamentos de nuestros muertos, ni el triunfo del proyecto de los amantes del lucrativo negocio de las armas, del  cual reciclan sus ansias de poder, de dinero silenciando con sus balas a aquellos que no piensan sus postulados de explotación y muerte.

 

Esta es una de las preocupaciones cuando se plantean negociaciones en medio de la guerra. Los muertos son nuestros muertos y la Paz significa nuestra Paz, nuestro acuerdo, no  una rendición para nadie: para los actores del conflicto, pero tampoco, para los llantos de las madres: no queremos llorar más nuestros hijos sacrificados por los cañones. Pero tampoco, queremos ser carne de cañón de las balas siniestras de los falsos positivos, de los sindicalistas y líderes sociales asesinados, de la oposición acallada porque le da rabia la corrupción.

 

Tercera consideración.- una Paz duradera y estable significa mirar el País como una sociedad de regiones y a las regiones como las portadoras reales y auténticas del desarrollo, la justicia, la equidad y los proyectos de vida de toda la comunidad, porque allí y en ninguna otra parte se construyen las generaciones futuras, para bien o para mal, o “se destruyen” de acuerdo a los gobernantes de turno y a los remedos de participación social que existen. Allí, en las regiones, se elaboran los programas y proyectos de carácter social y se ejecutan los presupuestos destinados a poner en concreto los derechos de vida, de sociedad, de empleo, de seguridad social, de salud, de producción, en fin,  de futuro.

 

El País se construye en las regiones, claro está, si cambiamos definitivamente la estructura mental de esta patria: los diálogos de Paz que se han iniciado, pueden y deben desplegar el poder constituyente, esa potencialidad social, urbana y rural, esa iniciativa del común en ejercicio de sus mandatos,  esa armonía indígena, ancestral de extraer el pan,  esa cotidianidad pesada y silenciosa de alimentar al País, pensando siempre en devolver a la tierra lo que hemos horadado.  Las regiones son el origen, son la creación de símbolos, de códigos espirituales, son los talladores de carrozas de igualdad y lúdica; por eso, deben construir desde abajo, las alianzas comerciales y productivas, el intercambio y los caminos sin peligro para sus truques de amor, pero descentralizados, con poder de construcción y de  territorio. Economía, productividad, patrimonio y cultura  desde las regiones,  para las regiones, pensando en el País.

 

Cuarta consideración.- Creemos, igualmente, que el diálogo de Paz debe re-escribir la historia de esta Patria desde el momento en que la ambición desenfrenada no respeto a  la Pacha Mama  e inicio el ultraje  de sus riquezas,  para transformarlas inmisericordemente en mercancías rentables a satisfacción desaforada de unos pocos, sin control, sin respeto por nada y hoy entregando a nuestros hijos  un planeta en postración y herido de muerte; otra víctima de la guerra de poder.

 

El dialogo por la Paz no debe terminar exclusivamente como un cese al fuego y unos acuerdos para que los combatientes de las FARC tengan condiciones de vida y de participación política. Si, debemos apoyar la desmovilización con todo,  en favor de interlocutores dignos y comprometidos a fondo, éticamente y con presencia de altura nacional, a los cuales la sociedad recibe, con amor, sin resentimiento, para que construyan, pero no, para perseguirlos y hasta aniquilarlos. Son ellos, otra voz, otra voz con garantías, con todas las garantías, de vida, de salud, de educación, de proyectos de vida y de que se constituyan en presencia política  en el espectro nacional.

 

Pero, no olvidemos, que son nuestros abuelos los que con su sangre han escrito esta guerra. A ellos debemos honrar con el surgimiento de una nueva patria, a nuestros nietos debemos entregarles la escritura de la Paz, pero con el sueño hecho realidad; de las cenizas de la guerra debe surgir la nueva República, la República unitaria y de autonomías regionales.

 

Y cómo sería la patria del futuro?

 

Primer proyecto: la democracia y participación política.-  La democracia en nuestro País y en cualquier País cuyo modelo social y económico está centrado en la defensa del mercado como fuente de vida y de poder es siempre un remedo de participación directa de las comunidades en las decisiones. ”La democracia está reducida a simples procedimientos y la discusión sobre la democracia no cumple a cabalidad la discusión sobre la política”, es decir, La discusión de todos sobre el poder, sobre la participación directa en el pode, sobre el cogobierno o el autogobierno, sobre el presupuesto, sobre la seguridad y la soberanía, sobre el concepto de Nación y sobre la presencia o ausencia del Estado;  sobre cuales son la instancias instituidas o instancias no instituidas, pero si sociales que deben y pueden emitir mandatos de autoridad.

 

Una sociedad que delega, donde los hombres, donde los ciudadanos delegan sus decisiones en los “sabios y eruditos” del congreso, están condenados a mirar el ejercicio de la política, a limitar su actividad política y le entregan las decisiones de sus vidas a estos “hombres probos”. Les proponemos una sociedad, desde abajo, legitima, desde las entrañas de la sociedad de los  hombres, para los hombres; donde las leyes se construyan con el aval de la sabiduría popular y que colmen de satisfacción moral, material y social el mundo de los seres vivos, pero todos.

 

Así lo dijimos, nosotros, la tertulia Saber – Ser,  al congreso de la República en las mesas organizadas en el mes de noviembre del año pasado, aquí en la ciudad de Pasto.

 

Somos participantes, verdaderos participantes, cuando los recursos se discuten con criterio de eficiencia  y pertinencia, de otra manera, solo se reservan, en nuestro País, para la comida y la bebida del clientelismo y la corrupción.

 

Es un deber moral la eliminación de los salarios exorbitantes para senadores, Magistrados, Ministros, Generales, Gerentes de Institutos Descentralizados, Representantes de  organismos de Control y demás altos miembros del gobierno, mientras los maestros hacemos  maromas para que la plata rinda. Igualmente, se debe disminuir  el número de congresistas y de todas sus prebendas. Un congreso con eficiencia y responsabilidad de nación no pasa de 100 personas. Miremos ejemplos en otras latitudes.

 

Suspender y aplazar las elecciones del 2013 para congreso y suspensión, igualmente de todos los proyectos y reformas de ley, hasta que se instale una asamblea  constituyente con amplia participación social.

 

El lenguaje del conflicto y postconflicto debe eliminarse de la mesa de diálogo, es ahora y con participación social. 

Eliminar las asambleas departamentales es una obligación de las regiones en beneficio de una organización social que dirima la economía, la educación, la salud, la seguridad, la ecología regionales.

 

El derecho de los pueblos indígenas a su territorio es un mandato social, respetando sus autonomías, mejorando los espacios de concertación en torno a la vigencia de la producción agraria en producción para todos y respetando la naturaleza.

 

El conflicto armado ha violado los derechos de las mujeres, desde la estigmatización directa  hasta la vejación más abominable, inaceptable en cualquier sociedad inteligente. Todos los derechos deben levantarse y aplicarse para ellas.

 

Todos los sectores sociales y “minorías” deben ser agentes del cambio social: hombres, mujeres, afrocolombianos, indígenas, comunidades LGBTI, jóvenes, estudiantes. En general, toda la sociedad, desde sus diferencias, debe participar en la construcción de  la Paz.

 

Los nuevos actores políticos que surjan de los acuerdos de Paz y que se desmovilicen no deben calificarse como reinsertados, reintegrados o reincorporados, sino deben considerárseles como  gestores de Paz.

 

La democracia solo tiene validez cuando todas las organizaciones sociales dejen de ser estigmatizadas, cuando merezcan campañas de reconocimiento, así como todas  las poblaciones víctimas del conflicto

 

Los nuevos grupos o movimientos políticos que surjan deben tener una circunscripción electoral de Paz, de carácter transitorio para su participación política en los concejos, asambleas, etc., es decir, garantía total de participación en política, medios de comunicación, TV, radio, en tanto el Estado y las fuerzas militares deben responder por sus vidas.

 

La sociedad y el Estado deben reducir el umbral al 1%, para los movimientos ciudadanos con aspiración electoral, y se deben eliminar  loa abominables requisitos de firmas y finanzas especiales.

 

Las campañas electorales deben ser financiadas exclusivamente por el Estado. Y no solo para la transición postconflicto, sino en todos los momentos de la vida política, las campañas electorales serán financiadas absoluta y exclusivamente por el Estado.

 

Toda la oposición en campaña y fuera de ella, debe poseer garantía de réplica y de movilización pacífica.

 

Como forma de reparación de las victimas políticas, se devuelven todas las curules y la personería jurídica a la Unión Patriótica.

 

La participación directa, la revocatoria, la iniciativa legislativa, el referendo, para que sean realmente efectivos, deben modificar las normas de participación ciudadana, en la  ley 134 de 1994.

 

La figura de la revocatoria es una garantía de compromiso social solo cuando se deba ejecutar, para todos los cargos de elección popular tanto para los uninominales y los de corporaciones públicas.

 

Todas las poblaciones organizadas participan en la decisión del País, por lo tanto sus cuotas de participación política serán significativas, vinculantes y con capacidad de tomar decisiones.

 

El cambio cultural y social del nuevo País, debe incluir la estabilidad laboral, eliminación de la tercerización y la manipulación de las órdenes de prestación de servicios, se debe destruir del ambiente laboral el clientelismo y la aberrante subyugación de hombres y mujeres; el fin supremo es la dignificación del trabajo.

 

La juventud debe tener participación amplia en todas las decisiones y escenarios de la vida nacional y regional.

 

Las economías se definen en las regiones, de acuerdo a sus fortalezas agrarias, productivas, culturales, de vías de comunicación, de frontera.

 

Todos los presupuestos nacionales, departamentales y municipales, serán delineados, consultados y sean decididos por la ciudadanía, con enfoque diferencial de género.

 

La descentralización administrativa, será una condición sine qua non, para reconstruir las Autonomías Regionales, donde las decisiones fundamentales de Presupuesto y política Económica se decidan en las regiones y no en el centro del País.

 

Las regalías son sinónimo de soberanía y por lo tanto, nos pertenecen, a todos, por tal motivo, los proyectos serán aprobados en las regiones y no en el centro del País.

 

“Las dinámicas de la frontera son, muy complejas, no solo por la gran extensión geográfica, sino por el tipo de relaciones que existen. Somos una frontera viva, donde existen cultura, historia, ancestros, vínculos sociales, políticos y familiares. La zona de frontera, es polo de desarrollo de interés para las dos naciones». Queremos tratamiento especial en las región  de frontera, no para dos políticas económicas, sino una para la región, que sean éstas, quienes definan el tratamiento de la política Monetaria, el comercio, la convivencia, la producción, la academia, la ciencia y su transferencia tecnológica al servicio de la producción y la vida. Convenios y tratados autónomos con todas las regiones y países y especialmente con sus vecinos.

 

Veedurías ciudadanas con mayor participación, presupuesto, alcance y atribuciones en las diferentes actuaciones y procedimientos realizados por los órganos de control.

 

Pasto - Estadio Libertad

Pasto, Nariño

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