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* CHEMIN SCABREUX

 "Le chemin est un peu scabreux

    quoiqu'il paraisse assez beau" 

                                        Voltaire 

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Publié par VERICUETOS


 

Una aventura literaria que deja rastro a su paso

 

eferalba5001.jpg La revista literaria bilingüe Alba, llegó a su quinto número en el mes de abril del presente año, después de atravesar crestas de oleajes por entre mares de zozobra de amenazadoras tormentas, como es una de aquella, la de concretizarse en un objeto tangible, y por ello palpable; el cual incita a abrir sus páginas para descubrir contenidos acompañados de ilustraciones que enriquecen la mirada textual, la que constituye un acontecimiento encomiable para las letras del idioma de Rulfo y Cervantes, y también para los lectores de la lengua de François Villon que hallan lo transgeográfico del acto narrativo en sus significantes. Todo esto bajo el acierto de Guillermo Bravo su director, Angélika Simbaqueba, Camilo Bogoya, Diana Meza, Mario Echeverry, Ricardo Abdahllah y Sebastián Pineda, quienes conforman el consejo editorial. Fotografía Angélika Simbaqueba. Diseño Diana Meza. Difusión Patricia Tarazona. Escritores invitados: Adolfo Castañón, Jorge Torres Medina, Julie Furlong, Elsa Cross, César Martínez y Carlos Almira Picazo. De pequeño formato 12 x 21cm, 46 páginas y portada a todo color. Sobresale desde la perspectiva de la lectura, el bilingüismo a dos columnas, el cual presenta dos dificultades a resolver. La calidad de la traducción que para un engullidor plenamente bilingüe tiene dos lecturas simultáneas que le permiten regocijarse o decepcionarse, y la otra es la exigencia de imprenta en cuanto a la presentación del espacio ocupado por los dos idiomas que no siempre coinciden. Desde el balcón de Vericuetos, le deseamos a la revista Alba, buen viento para sus velas y un mar tranquilo para su quilla, en la realización de sus próximos números. Para nuestros lectores les reproducimos Cielito lindo, cielito de café de Mario Echeverry y Cuate pasó por aquí… de Ricardo Abdahllah, como muestra de esta utopía literaria.          


 

        

Cielito lindo, cielito de café

                                                        Por Mario Echeverry

 

                                               

Para Cortázar el nivel de pobreza de una casa se medía por la cantidad de café que quedaba en ella. Si nos basáramos en esta premisa para juzgar el salón de La Caféothèque, en el número 52 de la rue de l'Hôtel de Ville en París, tendríamos una razón para confirmar la existencia del paraíso.

La moledora siempre encendida hace que el aroma de café invada los poros. Junto a la pared del fondo, se repiten pequeños cajones marcados Colombia, Guatemala, Honduras, Brasil y Perú. La propietaria, Gloria Montenegro, ex-embajadora de Guatemala en Francia, dice que las trescientas muestras encerradas en los cajoncitos representan 68 países. El precio es lo de menos, son cafés de calidad con denominación de origen. Entre ellos el "Antigua Classic", producido por Doña María Zelaya en la Hacienda Carmona, cerca de Antigua, Guatemala, que en 1890 fue nombrado el mejor café del mundo en la Exposición Universal de París y aún hoy es reconocido como
the best of the best.

 En las paredes no cubiertas de café se encuentran expuestas las obras de diversos artistas procedentes de países productores de la bebida. Es bajo este marco, que nos abandonamos a la experimentación sensitiva de un café de calidad; siguiendo los consejos de Gloria, intentamos ubicar en el salón íntimo de la nariz la fuerza aromática, buscamos esa textura aterciopelada que debe sentirse en el paladar, la acidez efímera y el, siempre difícil, equilibrio entre la dulzura y la amargura. Al dejar la taza sobre la mesa me pregunta si quiero otro café, asiento con la cabeza. Gloria dice sonriendo, que la mejor forma de reconocer un buen café, es querer una segunda taza.

Las muestras de café que
hacen parte de la colección, no sólo cumplen con los más altos niveles de calidad en la conservación, sino en el cultivo. Todas provienen de plantaciones claramente identificadas por nombre de la hacienda, ciudad y país. Latinoamérica desde luego, está representada por los cafés brasileros (Fazenda Samambaia, variedad Bourbon, región Minas Gerais), colombianos (La Ceja Supremo, variedad Caturra, región Antioquia), guatemaltecos (Antigua Classic, variedad Pulcal, región detrás de la barra está Emilio Rodrigues, barista profesional, quien viene desde Brasil para enseñar este arte, nos prepara un capuchino y con la naturalidad de quien agrega dos cubos de azúcar nos dibuja un pez sobre la espuma, este estilo es conocido como Café-Art y cada día se hace más popular, hasta el punto que ya existen impresoras de café.

 Convertirse en barista no es algo muy complicado, sólo se requiere paciencia, una cafetera de buena calidad y, desde luego, bastantes libras de grano. Si se es lo suficientemente bueno, se puede participar en el Campeonato Mundial de Baristas, que este año celebrará su décima edición en Atlanta. Como lo mandan las reglas, cada participante intentará convencer al jurado con cuatro espressos, cuatro capuccinos y su bebida original, desde luego, a base de café. El reto será reemplazar al irlandés Stephen Morrrisey, que en el 2008, se llevó el título mundial en Copenhague.He tomado 6 espressos y 2 capuccinos en menos de dos horas, Gloria y Emilio al ver el temblor de mis manos me recomiendan no tomar el último. Yo simplemente tomo la taza, observo por última vez el pez que flota y otra vez imitando a Cortázar repito cielito lindo, cielito de café.

 

 

Mon petit ciel, petit ciel de café

Par Mario Echeverry

 

Pour Cortázar, le niveau de pauvreté d'une famille se mesurait par la quantité de café qui restait à la maison. Si nous nous basions sur ce critère pour juger le salon de La Caféothèque, au 52 rue de L'Hôtel de Ville à Paris, nous aurions une raison pour confirmer l'existence du paradis.


Le moulin toujours allumé fait que le parfum du café envahit les pores. Près du mur du fond, on trouve des petites caisses sur lesquelles est inscrit : Colombie, Guatemala, Honduras, Brésil, Pérou... La propriétaire, Gloria Montenegro, ex-ambassadrice du Guatemala en France, affirme que les trois cents échantillons conserves dans les caisses représentent 68 pays. Peu importe le prix, ce sont des cafés de qualité avec appellation d'origine, comme celui produit pour Madame Marie Zelaya dans le Domaine Carmona, près de la ville d'Antigua, Guatemala.« Antigua Classic », prime comme meilleur café du monde lors de l'Exposition Universelle de Paris en 1890 et qui est encore aujourd'hui reconnu comme the best of the best.

 
Les murs dépourvus de café sont recouverts de tableaux de plusieurs artistes originaires des pays producteurs de cette boisson. C'est dans cette ambiance que nous nous abandonnons à l'expérimentation sensorielle d'un café de qualité. En suivant les conseils de Gloria, nous essayons de placer la force aromatique dans le salon intime du nez, et cherchons la texture veloutée qui doit envahir le palais, l'acidité éphémère et le difficile équilibre entre la douceur et l'amertume. Après avoir laissé la tasse sur la table, elle me demande si je veux un autre café, j'accepte d'un hochement de tête. En souriant, Gloria affirme que la meilleure façon de reconnaître un bon café, c'est d'en vouloir une deuxième tasse.

Les échantillons de café qui font partie de la collection, atteignent les plus hauts niveaux de qualité en termes de conservation et production. Ils proviennent des plantations soigneusement classées par nom de domaine, ville et pays d'origine. L'Amérique latine est bien évidemment représentée par les cafés brésiliens (Fazenda Samambaia, variété Bourbon, région Mines Gerais), colombiens (La Ceja Suprême, variété Caturra, région Antioquia) et guatémaltèques (Antigua Classic, variété Pulcal, région l'Antigua), entre autres. Derrière le comptoir se trouve Emilio Rodrigues, barista professionnel, qui vient du Brésil pour nous apprendre son art. Il prépare un capuccino et, avec le même geste naturel de celui qui ajouterait deux morceaux de sucre, il dessine un poisson sur la mousse. Ce style, connu comme Café Art, est de plus en plus répandu, à tel point qu'il existe déjà des imprimantes à café.

Devenir barista n'est pas quelque chose de très compliqué, il faut juste avoir un peu de patience, une cafetière de bonne qualité et, bien sûr, du café. Si l'on est assez doué, on peut même participer au Championnat Mondial des Baristas, dont la dixième édition aura lieu cette année à Atlanta. Comme l'ordonnent les règles, chaque participant essaie de convaincre le jury avec quatre expressos, quatre capuccinos et sa boisson originale à base de café. Le défi sera de remplacer l'irlandais Stephen Morrisey, qui a remporté le titre mondial à Copenhague en 2008. J'ai pris 6 expressos et 2 capuccinos en moins de deux heures. Après avoir vu le tremblement de mes mains, Gloria et Emilio me conseillèrent de ne pas prendre le dernier. Je prends tout simplement la tasse et, en observant pour la dernière fois le poisson qui flotte, j'exclame, à la manière de Cortázar : mon petit ciel, petit ciel de café.

                                                                                               

Traduction : Angélika Simbaqueba

 


  
                                                          
                                              Cuate pasó por aquí

                                                por Ricardo Abdahllah


 

La región más transparente de Carlos Fuentes definió como nadie la complejidad de la Ciudad de México, pero en la época en la que el libro se escribió, el DF"era una ciudad de seis millones de habitantes" dice Enrique Serna, autor de Uno soñaba que era rey, publicada en la editorial Métaillé. "Ante la imposibilidad de abordar la Ciudad como un todo, cada quien se ha dedicado a contar su barrio".

 

"El terremoto del 85 fue el primer gran evento de nuestra generación» dice Mejía "al mismo tiempo que literal y figuradamente nos mostró las entrañas de la ciudad, nos recordó que las ciudades no eran eternas." En la misma tradición de mezclar como oficio la crónica y la literatura de ficción, Elena Poniatowska, cree que el momento fundador de su generación (la misma de Fuentes y Paz) pudo haber sido la Masacre de Tlatelolco, en el 68. Nacida en París, Poniatowska se expresa en francés perfecto, como la mayoría de los invitados, pero dice que la influencia ha sido mutua, si los mexicanos viajaron a París para entrar en contacto con la cultura Europea, los franceses lo hicieron en la dirección contraria. "Si Breton y Buñuel pasaron por México y no se cansaron de reflejar lo que allí encontraron fue porque el DF es finalmente una ciudad surrealista".

 

"Lo único que no se nos puede olvidar es que ese surrealismo que se ve bien en los libros, no deja de ser una pesadilla para los que tienen que vivirlo a diario" agrega Serna. Fue escapando de la pesadilla que Guadalupe Nettel huyó del DF a París. Junto a Jorge Volpi y Fabrizio Mejia, con quienes también compartieron escenario en Bogotá 39, es la más joven de los invitados. En París, Nette, escribió El Huésped una novela que renueva la tradición de lo fantástico en la literatura latinoamericana y que la autora considera que nació "de la revolución de Chiapas, que nos despertó a todos, que nos mostró ese México que no conocíamos, que puede ser horrible, pero no podemos mantener oculto". Como el terremoto para Mejía y Tlatelolco para Poniatowska. Como los centenares de mujeres jóvenes, torturadas, violadas y asesinadas durante los últimos quince años en Ciudad Juárez, cuyas historias investigó Sergio González Rodríguez, para escribir Huesos en el Desierto, la obra mexicana hors-Fuentes más vendida durante el Salón. "Los crímenes de Ciudad Juárez son la cara visible de un sistema donde el poder y el crimen están profundamente arraigados. Lo único que no podemos hacer es ser cómplices al no mostrarlo, aún a riesgo de nuestra vida" dice González. Sabe de lo que habla, las amenazas que ha recibido por adentrarse en un tema que involucra sectas satánicas y desmanes de narcos y políticos, han pasado ya varias veces a la agresión directa.

 

 2666, la novela póstuma del chileno Roberto Bolaño, se ocupa también del horror de Ciudad Juárez. Junto a Fernando del Paso, Bolaño es probablemente el gran ausente de la Feria. No lo invitaron primero porque es chileno y segundo porque está muerto. Aún sabiendo que México siempre ha acogido bien a los autores extranjeros (Vallejo, García Márquez y Mutis pueden dar fe), termino por preguntarle a Mejía si no es curioso que la novela más importante de México en las últimos años haya sido escrita por un tipo que había nacido en Santiago.


 "Bolaño nos mostró a los mexicanos el poeta borracho rebelde un personaje que habíamos ignorado y que sin embargo no sólo está presente en nuestras vidas sino muy arraigado en la vida literaria del país. Eso y su mirada de extranjero le permitieron crear ese retrato del país de los últimos años".


Uno de esos "poetas borrachos rebeldes" (aunque prosista) pudo haber sido en su juventud José Agustín. Estaba invitado, pero no se supo de él. Aunque sus novelas de los setenta todavía no convencen a los críticos, tampoco dejan de gustar a los lectores jóvenes; finalmente su prosa fue el puente entre la generación de Fuentes/ Paz y el crack inaugurado por Volpi. La Edición 2009 de la Feria del Libro de París tuvo 30.000 visitantes y vendió 40%más que la del 2008. ¿Culpa del más de medio siglo entre el primer libro de Fuentes y el más reciente de Nattel representados en la Feria? ¿De qué los programas de apoyo y becas a la creación en México son los más avanzados de América Latina? "Los políticos aún no han podido acabar con el sistema de estímulos" concluye Mejía "la literatura mexicana todavía goza de buena salud ."

 

                                                                                     
                                                    Cuate pasó por aquí

                                                       
par Ricardo Abdahllah

Pas de mariachis, ni trop d'espace accordé à la gastronomie et à peine assez de couleurs pour que le Pavillon du Mexique soit facilement localisable au sein du Salon du Livre de Paris. Loin des clichés, le Salon a permis à la littérature du dernier pays invité d'honneur (le concept disparaîtra à partir de 2010) de se transformer en protagoniste du mois à travers les principales publications, suppléments, programmes télévises et autres émissions de radio françaises. Premier point commun entre les invités, un emploi du temps chargé, que de toute manière les auteurs endendent bien mettre à profit, par de nouvelles opportunités de traductions plus que par de meilleures ventes. « Le Mexique dépend énormément de l'Espagne au niveau éditorial pour que ses œuvres soient connues en Europe. Ce Salon nous permet de sauter cette étape », explique Fabrizio Mejía, auteur d'El Naufragio del Zócalo (Le Naufragé du Zocalo), un des 37 noms présents sur la liste officielle des écrivains invités, qui fédèrent une littérature en expansion qui ne cesse de chercher la rupture avec les deux figures qui ont dominé le XXème siècle dans le paysage littéraire mexicain... bien que l'une d'entre elles ait été présente à Porte de Versailles.

 

« La región más transparente » (La plus limpide région), de Carlos Fuentes a défini comme jamais la complexité de la capitale du Mexique, mais à l'époque où le livre a été écrit, « Mexico était une ville de six millions d'habitants » explique Enrique Serna, auteur de Uno soñaba que era rey (Quand je serai roi), publié chez Métaillé. « Face à l'impossibilité d'aborder la ville comme un tout, chacun s'en est tenu à raconter les histoires de son quartier ». 

« Le tremblement de terre de 1985 fut le premier grand événement de notre génération» confie Mejía « cela nous a montré à la fois littéralement et de façon figurée les entrailles de la ville, et nous a rappelé que les villes n'étaient pas éternelles ».  Dans cette même tradition d'un métier qui mélange la chronique et la fiction littéraire, Elena Poniatowska considère que le fait historique fondateur de sa génération (même génération que Carlos Fuentes et Octavio Paz) a pu être le massacre de Tlatelolco, en 1968. Née à Paris, Poniatowska maîtrise parfaitement le français, tout comme la majorité des invités, mais elle affirme que l'influence culturelle a été réciproque ; si les mexicains ont voyagé à Paris pour entrer en contact avec la culture européenne, les français l'ont fait dans le sens inverse.  « Si Breton et Buñuel sont passés par le Mexique et ne se sont pas lassés de représenter ce qu'il avaient rencontré là-bas, c'est finalement parce que Mexico est une ville surréaliste ».

 
« La seule chose qu'il ne faut pas oublier, c'est que ce surréalisme qui est beau à voir dans les livres ne cesse d'être un cauchemar pour ceux qui ont à le vivre au jour le jour », ajoute Serna. Ce fut en échappant au cauchemar que Guadalupe Nettel a fui Mexico, pour aller se réfugier à Paris. Avec Jorge Volpi et Fabrizio Mejia avec qui elle a participé à Bogota 39, elle fait partie de la nouvelle génération des invités. A Paris, Nettel a écrit El Huésped (L'hôte), un roman qui renouvelle la tradition du fantastique dans la littérature latino-américaine et que l'auteur considère comme étant né « de la révolution du Chiapas, qui nous a tous éveillé, qui nous a montré ce Mexique que nous ne connaissions pas, qui peut être horrible, mais que nous ne pouvons pas continuer à occulter ».

 

Comme le tremblement de terre pour Mejía, et Tlatelolco pour Poniatowska, les centaines de jeunes femmes torturées, violées et assassinées durant les quinze dernières années à Ciudad Juárez, dont les histoires ont été exhumées par Sergio Gonzales Rodríguez pour écrire Huesos en el desierto (Des os dans le désert) ont eu un impact important sur l'auteur. Ce fut l'œuvre mexicaine –hors Fuentes- la plus vendue pendant le Salon. « Les atrocités de Ciudad Juárez sont la face visible d'un système où le pouvoir et le crime sont profondément enracinés. L'unique chose que nous ne pouvons pas faire est de s'en rendre complice en ne le montrant pas, quitte à ce que notre propre vie soit en jeu », dit González. Ce dernier sait de quoi parle, certaines menaces qu'il a reçues pour s'être engagé sur un terrain qui implique des sectes sataniques et des délits commis par des narcotraficants et des politiciens, ont été déjà mises à exécution.

 

2666, le roman posthume du chilien Roberto Bolaño, traite aussi de l'horreur de Ciudad Juárez. Tout comme Fernando del Paso, Bolaño est probablement le grand absent de ce Salon. Il n'a pas été invité, premièrement parce qu'il est chilien, et, deuxièmement, car il est mort. Bien que sachant que le Mexique ait toujours chaleureusement accueilli les auteurs étrangers (César Vallejo, Gabriel García Márquez ou Álvaro Mutis peuvent en témoigner), je finis par demander à Mejía s'il n'est pas curieux que le roman le plus important de ces dernières années au Mexique ait été écrit par un type né à Santiago du Chili.


« Bolaño nous a fait découvrir à nous, mexicains, le poète alcoolique et rebelle, un personnage que nous avions ignoré et qui, cependant, était non seulement présent dans nos vies, mais aussi très enraciné au sein de la vie littéraire du pays. Ceci, ainsi que son regard d'étranger lui ont permis d'esquisser ce portrait du pays des dernières années ».  Un de ces « poètes alcooliques rebelles » (bien que s'exprimant en prose) était José Agustín dans sa jeunesse. II était invité, mais personne n'a eu de ses nouvelles. Bien que ses romans écrits dans les années soixante-dix n'aient toujours pas trouvé grâce aux yeux de la critique, l'intérêt des jeunes lecteurs ne se dément pas; finalement sa prose fut un pont entre la génération Fuentes/Paz et le « crack » inauguré par Volpi.

 

 L'édition 2009 du Salon du Livre de Paris a attiré quelque 30.000 visiteurs et ses ventes ont augmenté de 40% par rapport à 2008. Le demi-siècle qui sépare le premier livre de Fuentes et le dernier de Nettel, tout deux en vente au Salon en fut-il la cause ? Ou bien fut-ce parce que les programmes d'aide et les bourses pour la création au Mexique sont les plus développés de toute l'Amérique latine ? « Les politiciens n'ont toujours pas réussi à en finir avec le système de « bons-points » conclut Mejía, « la littérature mexicaine est toujours en pleine   forme. »

 

                                                                                                                Traduit par  Sarah Enees.

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